Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de agosto de 2019

Los niños y el juego









Creo que es innegable la importancia del JUEGO para los niños. A través del juego, los niños “sin querer”: imaginan, sueñan, simulan, imitan y crean; aprenden a convivir, a negociar, a respetar y descubren la necesidad de las normas y del orden, a la vez que, de la flexibilidad y adaptabilidad para poderse relacionar, etc.

Sin embargo, nunca había reflexionado sobre un punto que nos compartieron en Up2you: el juego de los niños no tiene un fin y no es productivo, solo sirve para el encuentro. En palabras de José Víctor Orón: “El juego, por esencia, no produce nada más allá del juego, y a la vez sirve para todo, porque sirve para el disfrute del encuentro interpersonal. […] El juego tiene movimiento, no tiene carácter competitivo e implica una relación social. […] Al no haber producto, el juego no tiene fin. En el juego del niño con el adulto, el objeto da igual, porque lo realmente importante es la relación que se establece entre ambos. […] Como el juego no es productivo, el valor está en el encuentro interpersonal y eso ya lo ve el niño pequeño. Por eso, si un padre, madre o cuidador juega con un niño, el niño descubre que lo único valioso de jugar es estar juntos, es decir, la persona del niño es lo valioso. Por ello, cuando el niño descubre que su vida, lo que hace, resulta significativo para el adulto, es ahí donde se fomenta la autoestima. La autoestima no se construye con halagos, sino cuando el niño descubre esa significatividad para su madre, su padre, su profesor, etc.”.

Pues el otro día experimenté esto tal cual, les cuento: eran vacaciones y me invitan a jugar mis hijas. Así que termino de trabajar y pues ahí voy… Me dan una Polly Pocket y … ¿Y ahora qué se supone que debo hacer?… Para serles honesta, sostuve a la monigota en mis manos, la veía y me veía, nos veíamos y no me salía qué decir para darle vida y “poder jugar”…

En cambio, ellas hablaban el mismo idioma al ir contando la historia. Una dice algo, la otra la complementa y casi todo fluye con la siguiente expresión introductoria: “sale que…”. Entonces, la otra responde sí o no y va la otra, “sale que…”… Y así van construyendo el cuento. Total, que a primera vista no parece tan complicado esto de sacar a tu niña de interior de paseo para jugar. Así que aplico el “sale que me iba a poner este vestido”… Y las dos se ríen al unísono y me dicen: “nooooo, no ves que vamos al picnic, ¿cómo vas a ir de vestido?”. Algo de razón llevan, así que le puse unos shorts e intenté, nuevamente, el “sale que escalábamos una montaña” y sí funcionó… Perooo, tuvimos que “hacer maletas y subirnos a la carroza de Lego de Cenicienta para ir al cuarto de tele a escalar el sofá”.  Como ya era hora de la comida, apliqué otra vez el “sale que iban a comer” y sí coló…

No obstante, no crean que ahí se acabó esto de ejercitar “el ser como niños”. ¡No, para nada! Para mi sorpresa, el juego no había terminado. De hecho, ellas nunca habían considerado que éste hubiera concluido, las muñecas también habían estado comiendo y ahora iban a ir a la playa. Así que sacaron la arena kinética para que hicieran castillos y se convirtieran en sirenas. Luego, las llevaron a brincar al tombling y a nadar al mar en un recipiente. Evidentemente, ellas también acabaron ensopadas con la manguera.  


La verdad, durante todo el juego yo no dije mucho ni hice gran cosa, excepto: los 3 “sale que…”, la cola de sirena de mi monigota en la arena, 2 clavados, observarlas, estar-estar, tomarles unas cuantas fotos y pasarles toalla…. Ahora bien, en la noche al acostarlas siempre les pregunto entre varias cosas, que qué les gustó más del día y que de qué dan gracias, a lo que sin dudarlo y con gran entusiasmo respondió una: “que jugaste tooooodo el día con nosotras”…. Debo confesar que hasta la lagrimita me sacaron. ¡Cómo son los niños! Desde su perspectiva jugué toooooodo el día, mientras yo sentí que estaba reprobada como mamá en esto del juego con muñecas…. Pero para ellas que juegue solo significa que esté con ellas, que cultivemos nuestra relación...

#HijosLoQueLesImportaEsEstarContigo
#HijosLoQueLesImportaEsQueEstésEstésConEllos
#FilosofíaInfantil
#NiñosPequeñosGrandesMaestros
#SiTeGustaElPostCompartePorFa

miércoles, 20 de julio de 2016

El verano con hijos pequeños





Cada quien decide qué hacer con sus hijos en el verano, evidentemente es una decisión personal, influida por numerosos factores: país y lugar donde vives, número de días de vacaciones, número de los hijos y edades de los mismos, situación personal, situación laboral de los padres, redes de apoyo con las que se cuenta, paciencia y creatividad… ¡Así que no se puede dar una receta para todos por igual! 

Sin embargo, te presento 5 PUNTOS, no para sobrevivir el verano con tus hijos en casa, sino PARA DISFRUTAR JUNTO CON ELLOS DEL VERANO:


  • 1. BAJA EL LISTÓN, PONLO A UNA ALTURA REALISTA Y SÉ TÚ MISMA.

Ya sé que las “mamás Pinterest” te presentan mil ideas buenísimas, pero a veces tú puedes caer en la tentación de poner en un altar a esas “súper mamás” que hacen tanta monada con sus hijos y sentirte merecedora del premio a la peor mamá del mundo. 

No obstante, sin quitarles mérito, de verdad te digo algo: ¡ubícate!... ¡Sólo estás viendo una foto o un video!… ¡1! ¡Uno! ¡Un instante de tooooooodo su día! Es más, no es por envidia, sino por experiencia que te puedo asegurar que sus 24hrs del día no fluyeron con esa enorme sonrisa, perfección y glamour “Pinterest”. 

En realidad, si quieres saber, más o menos, cómo fue el proceso antes y después de tomar la foto perfecta, te sugiero que intentes realizar la actividad con tus hijos. Al final, retoca lo realizado y toma unas mil fotos y entonces descubrirás que también podrías abrir tu cuenta y tener miles de seguidores… 

En fin, acepta que eres una mamá común y corriente como la mayoría de nosotras: tienes días mejores que otros, tienes tus fortalezas y tus debilidades, habrá días que fluyen maravillosamente y otros que quisieras poder vender las horas que faltan para acabarse porque no puedes más. Así que obvio da lo mejor de ti, pero el punto principal es que seas tú misma y te conozcas, para que sea lo que sea que decidas hacer o que hagan, se ajuste a tus/sus necesidades, a tus/sus capacidades, a tus/sus posibilidades, a tu paciencia y que contribuya a que estén en paz y a que al final de día puedan decir: “valió la pena”.



  • 2. LOS NIÑOS NECESITAN TIEMPO LIBRE, SIN PROGRAMAS ESTRICTOS INAMOVIBLES, SIN TELE O APARATOS ELECTRÓNICOS.

Está bien que quieres que tengan algunas horas con actividades programadas, pero no quieras planearles toda una jornada “laboral” de 10 horas continuas retacadas de actividades para que estén “entretenidos y se diviertan”. Asimismo,  obviamente pueden ver tele o usar aparatos electrónicos, pero definan un horario y tiempo de uso limitado y a mi parecer, entre menos mejor… El resto de las horas, déjalos ser niños, deja que tengan tiempo libre – libre - libre.  

Deja que ellos decidan qué quieren hacer: jugar con palos, piedras, plantas, lego, muñecas, carritos, disfraces, plastilina, acuarela, colores, ver cuentos o leerlos. Necesitan tiempo libre para inventar historias, imaginar, soñar, descubrir y hasta para aburrirse. 

Conviene que tomes en cuenta que si no están acostumbrados a tener tiempo libre y sin tele o aparatos electrónicos, al principio se les hará raro o querrán que les digas qué hacer o que los lleves a algún lado, pero pronto descubrirán todo lo que se puede hacer cuando no hay horarios y prisas. 


  • 3. INCLÚYELOS EN TUS ACTIVIDADES Y LAS DE LA CASA DESDE CHICOS.

A veces en el día a día por practicidad prefieres ayudarlos o tenerles hechas muchas cosas que podrían hacer por sí mismos, porque hay horarios estrictos que cumplir. Sin embargo, ahora en vacaciones relájate y pues hay más tiempo para que se vistan solos, recojan, preparen sus comidas, rieguen las plantas, que te acompañen a realizar pendientes o al super,  mientras ellos se encarguen de cosas concretas. P.e., coger ciertos productos en el super, "pagar" (entregar la tarjeta o dinero) y recibir el cambio, meter las cosas a la casa y ordenarlas, sellar el boleto del estacionamiento, etc.


  • 4. CREEN RECUERDOS JUNTOS.

Esto de las vacaciones no tiene que causar que la familia se vaya a la bancarrota, ni necesitan ir a los cursos de verano más caros y exclusivos. De hecho, independientemente de que vayan o no a cursos de verano, lo más importante es que te preocupes y te ocupes de crear buenos recuerdos CON ellos y hay mil cosas para hacer que no necesariamente son caras y hasta los forman en la austeridad y en valorar lo sencillo:


  • Invitar amigos a la casa a jugar e ir a casas de amigos.
  • Bailar poniendo cualquier música o bailar siguiendo los pasos de canciones famosas en YouTube (escribe Just Dance).
  • Pintar con colores, crayolas, plumones, acuarelas, gises, ladrillos, etc.
  • Pegar con pegamento adornitos, papel, pasta o hojitas en dibujos o cajas.
  • Jugar con plastilina, hasta la pueden hacer casera con agua, aceite, sal, harina y colorante.
  • Organizar paseos, solo ustedes o con primos o amigos: al cine, a patinar, a museos, a parques.
  • Cocinar galletas o pasteles y llevarlos a regalar a alguien.
  • Escoger ropa y juguetes para ir a donar a algún lugar.
  • Poner alberquitas inflables en el jardín para chapotear o el regador y correr entre los chorros. 
  • Sembrar frijolitos o alguna semillita que quieran y cuidarla.
  • Jugar juegos de mesa.
  • Hacer manualidades sencillas que no te estresen.
  • Hacer pulseras y collares.
  • Hacer casitas o refugios con sábanas y toallas.
  • Hacer comidita con lodo y jugar con tierra.
  • Hacer ”excursiones o picnics” por las calles donde vives y parques o pastos cercanos, para que al llegar a un punto seguro y tranquilo puedan sentarse a comer su lunch o merienda.
  • Acuéstense en el suelo/pasto a buscar figuras en las nubes.
  • Si llueve, que brinquen en los charcos y salgan con impermeables, paragüas y botas o sin todo el kit, simplemente a divertirse.
  • Que pinten piedras o palos
  • Dales cajas para que hagan con ellas lo que se les ocurra.
  • …Y bueno si pueden hacer algún viajecito, ¡bienvenido sea!



  • 5. PLANEA CON EL MÍNIMO DE ANTELACIÓN POSIBLE, LEVÁNTATE CON ACTITUD POSITIVA Y ADÁPTATE AL DÍA DÍA.

Todos sabemos que la vida cambia rápido, muy rápido y “Murphy” generalmente trabaja sin descanso para que nos volvamos más pacientes, creativos y adaptables. Así que si la ley de Murphy te sorprende más de una vez en estas vacaciones modificando tus planes originales, enséñales a tus hijos que no pasa nada, cambio de planes y listo, hasta puede salir mejor que lo planeado. 

Asimismo, acostumbra a tus ojos y a tu corazón a ver lo bueno de la vida. No te claves con el cansancio, los “accidentes”, pleitos y demás cosas que estresan a cualquiera, pero que son parte del show...

Si aprendes a ver más allá de las dificultades y retos que se presentan, descubrirás que los buenos momentos son infinitamente mayores y  los recuerdos felices inolvidables son incontables y permanecen atesorados en tu alma y en la de ellos.


¿Y ustedes qué han hecho hasta ahora en las vacaciones?

¿Qué harán los días que quedan?

martes, 23 de febrero de 2016

Momentos de caos: llantos, gritos, exigencias y demandas



Hay momentos del día o días casi enteros, que son "espectaculares"... Por llamarles de alguna forma...

En esos breves pero eternos minutos, independientemente de que te guste o no Arjona, te sorprendes cantando: tu casa es casa de locos... Y tú también otro poco... Por seguir ahí...  Y sí, definitivamente tienes esa sensación de anhelar tener el poder multiplicarte por cero y desaparecer.

Sin embargo, llega la noche y reina la paz. Y muchas veces no recuerdas con exactitud  las "razones aparentes" del caos experimentado o qué lo inició.

A veces tratas de recordar, pero siendo madre de más de uno, llegas al punto en que ya no sabes bien a bien qué pasó, ni qué o quién detonó qué, o a quién lastimó o prendió. ¿Qué fue primero  y qué  después?... En realidad, muchas veces el orden es lo de menos... Sólo recuerdas, lágrimas, gritos, quejidos, acusaciones y a veces hasta sangre...

Ya no sabes si todo empezó porque uno tocó o rozó la silla del otro, si la comida no les gustó, si se quejaba alguno de que el otro le hizo o no le hizo o si le pidió perdón feo, si querían que los cargaras justo en el mismo momento, si alguien había azotado y quería chochitos a de árnica porque se floreó la boca o se decoró la rodilla, si te equivocaste de color de plato o si te habías olvidado de servirle el agua de limón que ya te había pedido bien 2 veces o si fue porque querían que les dieras tú de comerá "ahora"... ¡O todo al mismo tiempo!... A final de cuentas, todas las anteriores y cualquier otra situación,  son  posibilidades que pueden atraer el caos, que ya encendido, te incita a cantar para no enloquecer.

No obstante,  ya ahora en calma puedes reflexionar un poco y descubrir qué hubo más allá de las "exigencias y reclamos aparentes" de tus niños...
  • A veces era que estaban muertos de cansancio o ladraban de hambre, otras un cambio de rutinas que los descolocó o una ausencia inusual de tu parte o de alguien más. O bien, traían atorado algo que sucedió en el cole o alguna inquietud o incertidumbre específica, etc.. ¿Qué sé yo?... 
  • Por otra parte, también somos parte de la ecuación, así que vale la pena incluirnos en el pack de posibles detonadores, ya que a veces puede haber influido nuestro estado de ánimo, nuestras preocupaciones, si trajiste mil rollos e ibas como loca, si estuviste estresada, te sentías agotada o simplemente si ese día amaneciste con tolerancia cero, ya que todo esto definitivamente no ayuda y sí  los "contagiamos"...
En fin, esos "momentos espectaculares", no son "dramas de niños caprichosos y latosos sin sentido" sino pedidos de auxilio de niños en desarrollo que no saben qué hacer o qué les pasa...  Es la forma que tienen nuestros niños para comunicarnos sus necesidades: básicas (higiene, sueño, hambre, afecto, seguridad). Ellos nos piden ayuda para sentirse contenidos, para entenderse y para entender el mundo. Esos famosos eventos, tildados de berrinches, son gritos de niños pidiendo ayuda para manejar sus sentimientos, deseos, pensamientos y conflictos.

Hay que aprender a ver más allá y a mantener la conexión, aunque tengas que cantar 
Arjona, recitar poemas o contar hasta 1000...


LIKE @equilibrium4mom

domingo, 14 de febrero de 2016

El feminismo y los paseos con mi hija y su "bebé"




#‎HijosActividades‬ ‪#‎SonLoMáximo‬


Increíble pero cierto, mi hija, una personita que no llega ni al metro de altura ME INVITA A PASEAR A SU BEBÉ!!!!!!

O sea, a mi "nieto"!!! Quien por cierto, hace muchos años, fue mi hijo... Mi Nenuco que hacía babitas...

¡¡¡Cómo vuela el tiempo!!!

¡¡¡Realmente estos momentos no tienen precio!!!

Una que otra feminista radical se infartará al percibir, desde SU perspectiva, que mi hija está siendo, en sus palabras: adoctrinada e inducida desde chica a la maternidad... Esa terrible carga que limita y somete a las mujeres...

Y yo, que no comparto esa opinión, ¿qué veo???

¡¡¡LA MARAVILLA DEL INSTINTO MATERNAL!!!

Una pequeñaja feliz, que se sabe niña, que acepta su naturaleza femenina y que es capaz de identificarse con ella a su corta edad.

Que sabe que los bebés quieren y necesitan que los carguen, que los paseen y que les enseñen el mundo.

Una niña que ve la maternidad como algo digno de imitar y lo suficientemente divertido como para gastar su tiempo en jugar a ser mamá.

Una niña que no percibe a un bebé como una carga o una pesadilla, sino que lo incluye en sus juegos y actividades... Que le enseñó las hormigas en el camino y mientras pasea le da de "comer" "teta" y hojitas de distintos árboles.

En fin, así es ella ahora... Y quizás para acabar de "causar malestares" por ahí, para cuando crezca un par de años, podrá decir ya con palabras, segura y con una sonrisa en la boca, al igual que su hermana que le sigue:

..."ya sé lo que quiero ser de grande: ¡¡¡MAMÁ!!!"


Luz Ma Dollero
Like equilibrium4mom

miércoles, 23 de septiembre de 2015

7 Tips para que la hora del baño no sea un suplicio




La hora del baño con niños pequeños puede convertirse  en un suplicio o como mínimo,en una batalla campal de lucha de poderes irracionales entre padres e hijos, o sea entre adultos y niños. Así pues, por un lado los niños porque son niños y aún no saben manejar sus emociones y por otra, los adultos porque son adultos y tampoco han aprendido a gestionarlas o porque al entrar en contacto con sus hijos se enfrentan día a día con su sombra y su niño interior herido o simplemente porque están agotados y anhelan que ya estuvieran, no sólo bañados, sino ya en la cama noqueados y en el quinto sueño... ¡Vaya! Que no es por mala fe... 

En muchas ocasiones,  se les trata de "echar la culpa" a los niños, etiquetándolos de "malos, hiperactivos desobedientes, de que sólo saben pelear y sacar canas verdes". Sin embargo,  la realidad es que si somos sinceros, en gran cantidad de ocasiones la raíz del problema o la responsabilidad para solucionar  la situación  está más  en los adultos que en ellos. Por muchas razones:
  1. Tú eres el adulto y tu hijo es el niño...
  2. El adulto, papá-mamá "moderno", en general, vive con prisa y estresado... Va corriendo de aquí para allá, en un estado de agotamiento máximo, en la fantasía de que se puede con todo y que puede hacer, no "las dos cosas" sino las 3, 4 y 5 al mismo tiempo.  Se cree que se puede llegar a "todo"...¡Incluso se pretende tener una vida, casa y peinados dignos de ser compartidos en Pinterest!... Pareciera que se vive intentando dar vida a los súper héroes de Marvel y ¡no! ¡Ni tú eres Super woman, ni tu marido Batman! Somos seres limitados y si no se puede servir a dos amos al mismo tiempo, menos a otros tres. Por lo tanto:  primero,  hay que reconocer cuáles son las prioridades. Segundo, se debe reconocer los pros y contras de las decisiones y asumirlas.
  3. Los niños "modernos" viven también como los "adultos modernos", con prisa y estresados... ¡No se les  deja ser niños! Como si fueran pocas las horas que van a la escuela, se les retaca la tarde de extra escolares. Entonces, obviamente, para todo hay que correr: desde la madrugada para levantarse, meterse el desayuno casi por lavatiba,  salir medio peinados y con dientes pasados por pasta, cumplir en el cole, salir, atragantarse la comida incluso en el coche, hacer la tarea y asistir a la clase de ballet, karate, natación, violín, ajedrez, Kumon y de paso a chino porque "es lo de hoy", para luego llegar en friega a la casa a remojarse (no a bañarse), pasarse la cena de un bocado y poder estar en la cama a buena hora para al día siguiente que se puedan levantar. Eso sí, en los ratos que se les ocurren hacer cosas de "niños", mejor se les conecta a la tele para que "no den lata", igual en los trayectos en el coche... Y así pasan los días... Y con este panorama y rutina diaria, no es por desalentar, pero no esperes paz y cordialidad a la hora del baño ni a lo largo del día... Y me pregunto: ¿cuándo juegan esos niños con jornadas "laborables" más largas que las de sus padres? ¿Cuándo cantan y bailan? ¿Cuándo ven o leen cuentos? ¿Cuándo se les cuentan historias y chistes? ¿Cuándo se disfrazan y se inventan una tirolesa para muñecos, una casita de sábanas, un banquete con tierra y hojitas, un cine con almohadas y un pizarrón? ¿Cuándo hacen un "descabezado" o un "cabezado"? En fin, ¿Cuándo disfrutarán la hora del baño y se remojarán hasta que las manos se les pongan de "viejitos"? ¿Cuándo además de checar que se enjabonen y se enjuaguen, podrás escribir una novela con las historias que cuentan mientras se bañan y juegan con sus muñecos y con la espuma? ¿Cuándo jugarán en la regadera o en la tina a que son sirenas o piratas? ¿Cuándo se podrán espuma en la cabeza para ser Elsa o en la barba para ser Santa Claus?... ¡La vida se va volando y cuándo te des cuenta ya está medio puberto y todo esto le parecerán tonterías!
  4. Y por lo mismo, por las prisas y por caer en el las redes del consumismo, del perfeccionismo y de la "competitividad" se les exige ser lo que no son... Por una parte se quiere que se porten como adultos, bueno en realidad se quiere que se porten como un utópico constructo o modelo de adulto irreal, o sea, inexistente... A ver me explico, se reconoce que el adulto real es imperfecto, que puede sentir toda la gama de emociones y que debe luchar por lo que quiere, pero a los niños se les exige perfección, que mantenga un estado de ánimo ecuánime, feliz, con alta tolerancia a la frustración y cero episodios de enojos y que no luchen por lo que quieren. Además, se espera que no se porten como niños, porque si no, se les rechaza, se les critica, se les diagnostica déficit de atención e hiperactividad y se les medica, o como mínimo se les etiqueta de "malos, desobedientes y terribles". Y para complicárselos más, se les exige que trabajen como sistemas japoneses "jit" (just in time) para poder cumplir con sus "ocupadas agendas", ni un respiro de más se les permite... Por eso, se les pide que se  bañen, ya "con calma",   en aproximadamente 3 minutos y además,  en silencio, de buenas y sin rechistar. Incluyendo en ese tiempo: ir al baño, desvestirse, bañarse y vestirse para irse a cenar. ¡Ah! En casos extremos, se les exige un autodominio impresionante, ya que paradójicamente se les pone en la tina/regadera los mega juguetes espectaculares, mismos que por las prisas no pueden ni ver y menos tocar porque deben bañarse más rápido que en el ejército. Total que obviamente se vuelve un rollo, meterlos y luego sacarlos...

En fin, aunque no haya recetas mágicas que funcionen a todas las familias, sí hay algunas variables que pueden reducir el estrés tanto en padres como en hijos y hacer que ésta se convierta en un momento del día, de juego, aprendizaje y realmente de relajación... Les paso 7 tips generales por si les sirven:

  1. Úbicate y recuerda que tu hijo es un ser humano normal  en sus primeros años de vida. Está aprendiendo mil cosas a toda velocidad, pero está iniciando... Y también, al igual que tú y cualquier adulto, es él/ella y sus circunstancias, sus percepciones y sus emociones. Así que al igual que tú, no todos los días está de buenas y con ganas de bañarse o hacer lo que tú quieres en el momento que tú quieres o necesitas. 
  2. Bájale una rayita a la exigencia y a la competitividad, esto en consecuencia disminuirá al menos una rayita de estrés.
  3. Asegúrate de no llevarlos al límite de agotamiento ni de hambre, porque eso transforma tanto a adultos como a niños y hasta al más santo en fiera.... Y no sólo para el baño...
  4. Deja que el baño sea una actividad más del día. Deja que jueguen en el agua, que metan los juguetes que quieran y que se puedan mojar. Si no tienes tina puedes meterles una o dos de esas de bebé para que no se gasten tanta agua de la regadera. A veces es más práctico que primero se enjabonen y que ya luego se queden jugando... Esos  minutos a ti te sirven de relax y te dan un respiro... Cuando creas conveniente avísales con anterioridad: "quedan 2 minutos", para que no los saques de sopetón. O bien, simplemente lanza la pregunta: "¿quién se quiere salir primero?"...
  5. Cuando se pueda, dales chance de que escojan, por ejemplo: "¿se bañan ahora o después de cenar?" "¿Se bañan ahora para poder leer un cuento luego o siguen jugando ahora y se bañan luego y ya directo a cenar?"... Que sientan que la libertad sirve para algo,  que aprendan a usarla y a asumir las consecuencias de sus elecciones...
  6. A veces déjalos jugar "a los cochinitos"...Si de plano ya se hizo tarde, estás exhausta/o o  si están metidazos jugando en otra cosa y no están muy sucios: ¡hagan una "travesura" y que no se bañen ese día!  ¡El valor de la higiene es importante, pero también la flexibilidad! Y tampoco es el fin del mundo si se bañan un día si y otro no, pero que les quede claro que el día siguiente, sí o sí se bañan... 
  7. No esperes la situación idílica a diario, da gracias cuando todo fluya a la perfección y disfruta, pero no te traumes cuando todo sea un caos o cuando tiren todo el bote de shampoo, inunden el baño, se peleen o suceda alguno que otro drama... Todo viene en el kit, esos días ¡respira y relájate y recuerda que "todo en esta vida pasa"..

En fin, cuéntanos tú cómo llevas la hora del baño y pásanos tus tips...



miércoles, 10 de junio de 2015

Los padres como Miguel Ángel: liberando no esculpiendo






Estoy convencida de dos máximas que aplican a los padres de familia; habrá el que diga que no, obvio siempre hay la excepción a la regla. Sin embargo, creo que una gran mayoría puede afirmar que:
  • Los hijos sobreviven a pesar de los padres
  • Y que echando a perder se aprende.
En consecuencia, el primer hijo es “víctima” de nuestra ignorancia y metidas de pata. Eso sí, siempre en beneficio de sí mismo y de los hermanos que le sigan, ya que definitivamente vamos mejorando poco a poco o al menos lo intentamos y nos hacemos coco-wash de que así es. Entonces, aunque con los siguientes hijos adquiere dificultad la logística y el descubrimiento de ese nuevo ser, único y distinto al primero, creo que en otras cuestiones prácticas uno está… ¿Cómo decirlo?... ¡Menos menso y con más callito! No sólo porque la experiencia hace al maestro, sino porque posiblemente ya te has formado e informado más en temas específicos que te inquietan y perturban tu sueño.


Si bien es cierto que cada hijo tiene su personalidad, habilidades y preferencias, también es un hecho que como padres influimos mucho en ellos y desafortunadamente, no siempre positivamente.  Tuve la suerte de poder descubrir al pediatra Dr. Carlos González de Cataluña. Me parece una persona que posee dos cualidades envidiables, admirables y difíciles de encontrar: sentido común y honestidad sin rodeos. No me es fácil ocultar que soy su fan. De hecho su aplastante claridad y sentido común ha dejado huella en mi vida y en mi familia, y le estoy profundamente agradecida. 

Por mencionar un punto, ¡quién hubiera dicho que ahora disfruto darle de comer (en sentido amplio)  a mi hijo!  Pues sí, finalmente, en esta ocasión la lactancia no ha sido una prueba de aguante, ni un requisito pesado a cumplir en beneficio único de la creatura. Por otra parte, la introducción de alimentos y la hora de la comida no es un suplicio ni un agobio. Desde los 8 meses come ya de todo en cachitos (no en papillas), de lo que haya en casa: frutas (plátano, mango, ciruela, piña, pera, manzana, naranja, melón, sandía, guanábana…), verduras (zanahoria, jitomate, jícama, pepino, brócoli , espinaca, ejote, nopales, papas, poro…) res (hamburguesas, albódingas, cecina, arrachera), pollo, pescado, huevo, jamón de pechuga de pavo, molletes, spaghetti, pan, tortilla, arroz, frijoles, lentejas, galletas María, queso…  He de confesar que por comodidad, también Gerbers cuando vamos de paseo, así aprovecho de darle lo que no se acostumbra comer en casa normalmente, por ejemplo: chayote, ciruela pasa, papaya… Obvio faltará introducir cuando toque: mariscos, fresas, nueces, chocolate y otras cosas que te sugieren.

Como hemos optado por introducir alimentos dándole lo mismo que comemos, pero cortadito y no en papillas, paso largos ratos admirando su perseverancia en intentar meterse los cachitos… Me encanta verlo intentar e intentar sin darse por vencido. Y así llegamos al punto central del artículo: cuando se respeta la individualidad del niño, su libertad, su desarrollo, sus gustos, preferencias e intereses, se facilita su aprendizaje y desarrollo. Es impresionante cómo los niños están ávidos por aprender, probar e imitar. Además, es verdaderamente impactante su perseverancia, se les cae el cachito, y sea con la mano o el tenedor lo intentan una y otra vez. Y para nuestra sorpresa logran dominar la destreza rapidísimo... De hecho en menos que te lo cuento te descuidas, dejas tu flan enfrente y ya tiene el cacho en la boca e inmediatamente está vuelto un adicto al flan casero. ¡Mismo que en teoría no le dabas porque aún no le das cosas con azúcar ni dulces!... Pero bueno con el tercero eres más flexible y además, se lo ganó… ¡Mueve los piecitos con locura y te hace saber que quiere más con desesperación!

En fin, al grano,  todo esto me ha hecho reflexionar en que en ocasiones somos nosotros mismos los que les cortamos las alas a nuestros niños;  a veces por las prisas, “para ir más rápido” (a corto plazo) y otras porque los vemos “chiquitos” y minusvaloramos sus capacidades. El rollo es que si en realidad sí son capaces de hacerlos por sí mismos e interrumpimos o bloqueamos su aprendizaje y curiosidad luego nos arrepentimos y los estamos afectando… En general, hay una etapa en que quieren jalar el escusado, bañarse, lavarse las manos y hasta los dientes solos, quieren hacer ellos todo sin ayuda. Si les coartamos sus intenciones e intentos, probablemente desistan y luego seremos nosotros los que estaremos detrás de ellos rogándoles que lo hagan por sí mismos…
 
Por lo tanto, cuando ellos tienen la iniciativa, por mínima que sea hay que apoyarlos. En esos momentos, hay que sacar paciencia de donde a veces no la hay, disfrutar el momento y observar el doble de lo que hablamos. Admirar su búsqueda de independencia y su perseverancia al intentar e intentar lograrlo. Si les “resolvemos todo” en lugar de hacerles un bien los estamos perjudicando, tanto a ellos como a nosotros. Las situaciones cotidianas como vestirse, bañarse, lavarse los dientes, ir al baño y comer son ideales para que ellos practiquen la independencia y la constancia, valores fundamentales para la construcción de su futuro

Evidentemente tú forjarás la paciencia mientras ellos ganan independencia porque obviamente si tú le dieras de comer o lo vistieras se tardarían menos de la mitad del tiempo y ensuciarías 90% menos. Por tanto, céntrate en lo esencial, prioriza e identifica bien los objetivos. Recuerda que educar viene de educere que significa “sacar de”… Así pues, nuestra labor como padres es ayudar a sacar el potencial de nuestros hijos, “su” potencial, no nuestras expectativas ni sueños frustrados. Debemos sacar lo mejor de ellos, con profunda admiración y respeto a su dignidad. 

En fin, para comprender la misión de educar, siempre me ha gustado la imagen de Miguel Ángel esculpiendo los esclavos, él decía que en realidad sólo los estaba liberando de la piedra que los cubría e impedía verlos tal cual eran… Pues así, nuestra tarea como padres con respecto a nuestros hijos, no es esculpirlos sino liberarlos