Mostrando entradas con la etiqueta baño bañera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta baño bañera. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de septiembre de 2015

7 Tips para que la hora del baño no sea un suplicio




La hora del baño con niños pequeños puede convertirse  en un suplicio o como mínimo,en una batalla campal de lucha de poderes irracionales entre padres e hijos, o sea entre adultos y niños. Así pues, por un lado los niños porque son niños y aún no saben manejar sus emociones y por otra, los adultos porque son adultos y tampoco han aprendido a gestionarlas o porque al entrar en contacto con sus hijos se enfrentan día a día con su sombra y su niño interior herido o simplemente porque están agotados y anhelan que ya estuvieran, no sólo bañados, sino ya en la cama noqueados y en el quinto sueño... ¡Vaya! Que no es por mala fe... 

En muchas ocasiones,  se les trata de "echar la culpa" a los niños, etiquetándolos de "malos, hiperactivos desobedientes, de que sólo saben pelear y sacar canas verdes". Sin embargo,  la realidad es que si somos sinceros, en gran cantidad de ocasiones la raíz del problema o la responsabilidad para solucionar  la situación  está más  en los adultos que en ellos. Por muchas razones:
  1. Tú eres el adulto y tu hijo es el niño...
  2. El adulto, papá-mamá "moderno", en general, vive con prisa y estresado... Va corriendo de aquí para allá, en un estado de agotamiento máximo, en la fantasía de que se puede con todo y que puede hacer, no "las dos cosas" sino las 3, 4 y 5 al mismo tiempo.  Se cree que se puede llegar a "todo"...¡Incluso se pretende tener una vida, casa y peinados dignos de ser compartidos en Pinterest!... Pareciera que se vive intentando dar vida a los súper héroes de Marvel y ¡no! ¡Ni tú eres Super woman, ni tu marido Batman! Somos seres limitados y si no se puede servir a dos amos al mismo tiempo, menos a otros tres. Por lo tanto:  primero,  hay que reconocer cuáles son las prioridades. Segundo, se debe reconocer los pros y contras de las decisiones y asumirlas.
  3. Los niños "modernos" viven también como los "adultos modernos", con prisa y estresados... ¡No se les  deja ser niños! Como si fueran pocas las horas que van a la escuela, se les retaca la tarde de extra escolares. Entonces, obviamente, para todo hay que correr: desde la madrugada para levantarse, meterse el desayuno casi por lavatiba,  salir medio peinados y con dientes pasados por pasta, cumplir en el cole, salir, atragantarse la comida incluso en el coche, hacer la tarea y asistir a la clase de ballet, karate, natación, violín, ajedrez, Kumon y de paso a chino porque "es lo de hoy", para luego llegar en friega a la casa a remojarse (no a bañarse), pasarse la cena de un bocado y poder estar en la cama a buena hora para al día siguiente que se puedan levantar. Eso sí, en los ratos que se les ocurren hacer cosas de "niños", mejor se les conecta a la tele para que "no den lata", igual en los trayectos en el coche... Y así pasan los días... Y con este panorama y rutina diaria, no es por desalentar, pero no esperes paz y cordialidad a la hora del baño ni a lo largo del día... Y me pregunto: ¿cuándo juegan esos niños con jornadas "laborables" más largas que las de sus padres? ¿Cuándo cantan y bailan? ¿Cuándo ven o leen cuentos? ¿Cuándo se les cuentan historias y chistes? ¿Cuándo se disfrazan y se inventan una tirolesa para muñecos, una casita de sábanas, un banquete con tierra y hojitas, un cine con almohadas y un pizarrón? ¿Cuándo hacen un "descabezado" o un "cabezado"? En fin, ¿Cuándo disfrutarán la hora del baño y se remojarán hasta que las manos se les pongan de "viejitos"? ¿Cuándo además de checar que se enjabonen y se enjuaguen, podrás escribir una novela con las historias que cuentan mientras se bañan y juegan con sus muñecos y con la espuma? ¿Cuándo jugarán en la regadera o en la tina a que son sirenas o piratas? ¿Cuándo se podrán espuma en la cabeza para ser Elsa o en la barba para ser Santa Claus?... ¡La vida se va volando y cuándo te des cuenta ya está medio puberto y todo esto le parecerán tonterías!
  4. Y por lo mismo, por las prisas y por caer en el las redes del consumismo, del perfeccionismo y de la "competitividad" se les exige ser lo que no son... Por una parte se quiere que se porten como adultos, bueno en realidad se quiere que se porten como un utópico constructo o modelo de adulto irreal, o sea, inexistente... A ver me explico, se reconoce que el adulto real es imperfecto, que puede sentir toda la gama de emociones y que debe luchar por lo que quiere, pero a los niños se les exige perfección, que mantenga un estado de ánimo ecuánime, feliz, con alta tolerancia a la frustración y cero episodios de enojos y que no luchen por lo que quieren. Además, se espera que no se porten como niños, porque si no, se les rechaza, se les critica, se les diagnostica déficit de atención e hiperactividad y se les medica, o como mínimo se les etiqueta de "malos, desobedientes y terribles". Y para complicárselos más, se les exige que trabajen como sistemas japoneses "jit" (just in time) para poder cumplir con sus "ocupadas agendas", ni un respiro de más se les permite... Por eso, se les pide que se  bañen, ya "con calma",   en aproximadamente 3 minutos y además,  en silencio, de buenas y sin rechistar. Incluyendo en ese tiempo: ir al baño, desvestirse, bañarse y vestirse para irse a cenar. ¡Ah! En casos extremos, se les exige un autodominio impresionante, ya que paradójicamente se les pone en la tina/regadera los mega juguetes espectaculares, mismos que por las prisas no pueden ni ver y menos tocar porque deben bañarse más rápido que en el ejército. Total que obviamente se vuelve un rollo, meterlos y luego sacarlos...

En fin, aunque no haya recetas mágicas que funcionen a todas las familias, sí hay algunas variables que pueden reducir el estrés tanto en padres como en hijos y hacer que ésta se convierta en un momento del día, de juego, aprendizaje y realmente de relajación... Les paso 7 tips generales por si les sirven:

  1. Úbicate y recuerda que tu hijo es un ser humano normal  en sus primeros años de vida. Está aprendiendo mil cosas a toda velocidad, pero está iniciando... Y también, al igual que tú y cualquier adulto, es él/ella y sus circunstancias, sus percepciones y sus emociones. Así que al igual que tú, no todos los días está de buenas y con ganas de bañarse o hacer lo que tú quieres en el momento que tú quieres o necesitas. 
  2. Bájale una rayita a la exigencia y a la competitividad, esto en consecuencia disminuirá al menos una rayita de estrés.
  3. Asegúrate de no llevarlos al límite de agotamiento ni de hambre, porque eso transforma tanto a adultos como a niños y hasta al más santo en fiera.... Y no sólo para el baño...
  4. Deja que el baño sea una actividad más del día. Deja que jueguen en el agua, que metan los juguetes que quieran y que se puedan mojar. Si no tienes tina puedes meterles una o dos de esas de bebé para que no se gasten tanta agua de la regadera. A veces es más práctico que primero se enjabonen y que ya luego se queden jugando... Esos  minutos a ti te sirven de relax y te dan un respiro... Cuando creas conveniente avísales con anterioridad: "quedan 2 minutos", para que no los saques de sopetón. O bien, simplemente lanza la pregunta: "¿quién se quiere salir primero?"...
  5. Cuando se pueda, dales chance de que escojan, por ejemplo: "¿se bañan ahora o después de cenar?" "¿Se bañan ahora para poder leer un cuento luego o siguen jugando ahora y se bañan luego y ya directo a cenar?"... Que sientan que la libertad sirve para algo,  que aprendan a usarla y a asumir las consecuencias de sus elecciones...
  6. A veces déjalos jugar "a los cochinitos"...Si de plano ya se hizo tarde, estás exhausta/o o  si están metidazos jugando en otra cosa y no están muy sucios: ¡hagan una "travesura" y que no se bañen ese día!  ¡El valor de la higiene es importante, pero también la flexibilidad! Y tampoco es el fin del mundo si se bañan un día si y otro no, pero que les quede claro que el día siguiente, sí o sí se bañan... 
  7. No esperes la situación idílica a diario, da gracias cuando todo fluya a la perfección y disfruta, pero no te traumes cuando todo sea un caos o cuando tiren todo el bote de shampoo, inunden el baño, se peleen o suceda alguno que otro drama... Todo viene en el kit, esos días ¡respira y relájate y recuerda que "todo en esta vida pasa"..

En fin, cuéntanos tú cómo llevas la hora del baño y pásanos tus tips...



lunes, 13 de mayo de 2013

Adiós pañal 3 - Compras 3: escusadito o similar





Me centraré en un aspecto práctico, típico del paso de dejar pañal a usar el escusado:

Cuando lo empiezas a llevar al baño evidentemente te das cuenta que comparado con tu pulguita el escusado es poco menos que el cráter de un volcán. De hecho, ya te pasará si es que aún no ha sucedido,  que un día de estar perfectamente sentadito tu niño, de pronto se hunde y se va, literalmente “al hoyo”. Cabe señalar que ellos se pegan un sustote y no les parece tan gracioso, pero créeme que tendrás que hacer esfuerzos para contener las carcajadas.

Ante la necesidad de darles autonomía y seguridad, necesitas encontrar una solución provisional (porque antes de que te lo imagines dominan el subirse y bajarse al escusado normal). Básicamente se dividen en dos: nica/orinal o asiento reductor. Claro que de estos han surgido una gran variedad de aditamentos, ¡vaya!, como en los coches que puedes comprar desde el que te dan “pelado” que solo camina, o sea que cumple su función principal, hasta uno medio pariente de Kit el “auto increíble”.

Pues lo mismo en esto, sólo falta el escusado infantil que  hasta les limpie, lave, seque las pompas y les suba la ropa. De ahí en fuera, podrás encontrar una gran variedad que va desde lo básico hasta las “pistifiusteses” que gustes o que puedas pagar… Los hay musicales o hasta uno para poner el ipad. Claro en mi opinión casi te garantizo que adquirirá además de malos hábitos a la larga unas preciosas hemorroides, pero bueno eso es otro rollo. Lo que sí, es que sería un niño muy “in” y fashion.

En fin, hay unos productos súper atractivos, monísimos y que a simple vista los pedirías antes de estar embarazada, pero ¡calma! No todo lo “cool” es útil ni práctico. Partamos pues de 3 advertencias o recordatorios (para que suene más leve):

  • Un punto fundamental que no debes olvidar es para qué sirve este aditamento que vas a comprar, o sea nuca debes de perder de vista que después de que sientes a tu angelito y haga lo que tiene que hacer, ahí, no dejará rosas. Por tanto, conviene recordar que por más espectacular que sea, ¡el escusadito/nica/orinal no se lavará solo!

  • En segundo lugar, no creas que solo los niños “no le atinan”. En realidad comprobarás que a veces las niñas tampoco “le atinan” sea porque los diseños no están muy bien logrados o porque se sentaron mal. Reconozco que ese detalle no me lo esperaba, pero créanme que me ha tocado limpiar el suelo varias veces.

  • Y en tercer lugar, es importante recordar aquella ley que afirma:  “la materia no se crea ni se destruye”, porque es totalmente cierta. Lo que compres no es invisible y ocupará un lugar en el baño. Así que tómalo en consideración.

Por lo tanto, hay varios modelos de entre los cuales puedes escoger. Empezaremos por el típico bocho hasta llegar al lujoso ferrari:




MODELOS
BÁSICO
DE LUJO, LÚDICOS
Y HASTA RÍDICULOS
LA TÍPICA NICA ESTÁNDAR, COMÚN Y CORRIENTE



Es un diseño clásico, solo que justo el de la foto es de marca y por tener al osito pintado te costará más que uno perteneciente al anonimato.

  

Es el clásico pero ya con diseño...




Vaya la misma funcionalidad que el clásico pero con diseños divertidos, cursis y hasta con musiquita.



Recuerda con este modelo, principalmente, la advertencia # 1: no se limpia solo.

Por eso han ideado lo siguiente:


Nota: De cualquier forma alguien tiene que manipular la bolsita, ya que no vuela ni se desintegra con el contenido radioactivo.


REDUCTOR





 

 
Variación plegable, queda a ¼ de su tamaño:

 

Parecería ideal para llevar cuando sales, pero luego vas con los bichos públicos paseando por ahí. Te sugiero que mejor limpies y forres la taza con papel o que compras protectores de papel especiales o hasta de “aguilita” es más práctico. Con éste alguna vez tuve problemas de “hundimiento”, quedó mal puesto y que se va al hoyo.



Sobre los reductores, cabe señalar que las “florecillas sin raíz” sembradas por tu angelito se irán a donde deben irse, sin que nadie tenga que limpiar nada extraordinario; a menos que te topes con
la advertencia # 2: niños y niñas de repente no le atinan

Nota: para tu tranquilidad acaban dominando la técnica bastante rápido.

LOS COMBOS


 
 




 



 




Este modelo es el de Imaginarium, convertible de nica/orinal a reductor con escalera integrada.

Nota: con este modelo puedes experimentar  todas las advertencias. La #2, cuando sucede se une a la #1 y verás que resulta muy “entretenido” limpiar la escalerita y tanto cacharro. Además, uno cree que con éste ganarán autonomía, pero lo que ganan es habilidades de hacer malabarismo, porque bajarse y subirse la ropa en la escalerita es de profesionales, (tendría que ser más ancho el escalón o siempre ir a la escocesa, con falda y sin calzones). En cuanto a la #3, especialmente piénsalo si es baño compartido, ya que tendrás que estar quitando y poniendo un trasto estorboso .









Nica/orinal convertible en taburete/banquito con lugar para poner papel de baño incluido.

Nota: con este modelo puedes experimentar  todas las advertencias. Sin embargo, especialmente con la #2, imagina cómo quedaría el papel higiénico tras un accidente y ya no se diga que además se une a la #1 y a limpiar se ha dicho.










3 en 1
Nica/orinal convertible a reductor, convertible a taburete/banquito.

Nota: con este modelo podrías experimentar  todas las advertencias. En lo personal,, no me parece práctico que la nica/orinal sea el banquito cuando lo volteas, ya que entonces, a limpiar rapidito para que se pare a lavar las manos, o ¿cómo?







EL FERRARI

 





Como señalé al principio, me parece que este modelo fomenta malos hábitos tanto de ir al baño como de “desconexión y no esclavitud” a dispositivos electrónicos. Definitivamente, creo que el diseñador no tenía ni idea de medicina (salud), pedagogía ni psicología.


 





CONCLUSIÓN

Pues que cada quien decida según sus gustos, necesidades, presupuestos, etc., ya que para eso hay variedad.

Sin embargo, les comparto mi opinión y experiencia:

1.       En lo personal paso de nicas/orinales, ni si quiera con bolsita

2.        Reconozco haber caído en las trampas del diseño y de la mercadotecnia… A petición mía, me regalaron el de Imaginarium y no sé qué pasa pero para evitar la advertencia #2 la niña tiene que estar sentada perfectamente atrás e inclinarse para abajo “para atinarle”, ¡vaya!, nada cómodo (la verdad es que creo que algo está mal del diseño porque con otros reductores no pasaba).

3.        Por lo tanto, definitivamente, voto por los reductores simples, comunes y corrientes. Tengo el de The First Years que me regaló una amiga y me fascina. Ahora bien, para darle autonomía a mi hijo, tengo un banquito plegable maravilloso que se esconde y además se puede llevar a donde necesite (se lo lleva para jugar, para “ayudarme” a lavar y a cocinar, para alcanzar cosas.  En fin, tengo mi combo personal, práctico, económico y fácil de guardar, esconder y desaparecer en cualquier huequito. Además, con éste no he tenido “accidentes” ni de hundimiento, ni de escurrimientos por “falta de tino”.


          








Espero les sirva…

lunes, 4 de marzo de 2013

Adiós pañal: parte 1





Conforme se acerca el cumpleaños número 2 de tu hijo, comienza la presión social sobre cuándo le quitarás el pañal, porque algún iluminado ha establecido que esa es la fecha indicada para que todos los niños dejen el pañal. Por tanto, parece que a los demás les quita el sueño verte tan despreocupada por que aprendan a ir al baño, sobre todo si es verano, porque: “tienes que aprovechar el calorcito ya que se usa menos ropa y más ligera, haciéndote más fácil estarlos llevando al baño y si hay accidentes es más fácil limpiar”.

Entre otras preocupaciones ajenas y comentarios estaban: “no la aceptarán en los colegios”, “qué te dice el pediatra”, “se te juntará tener que comprar pañales para dos hijos”. La realidad es que la opinión del pediatra y la de los colegios me tenía muy sin cuidado, ya que no era una cuestión que afectara la salud de mi hija ni que señalara un retraso en su desarrollo que requiriera atención. Respecto al costo mensual de pañales sí dolía y golpeaba la economía, pero no impedía que pudiéramos comer o pagar asuntos vitales, así que no le puse fecha a “quitarle el pañal”. Incluso aquí “entre nos”, como sus dos años estaban muy próximos al nacimiento del hermanito y lo que esto conlleva, sinceramente tampoco me urgía y en el fondo de mi corazón esperaba que no se me juntara.

Sin embargo, llegados los dos años, verdaderamente parecía que muchos pensaban que mi hija pasaría directo del pañal al kotex, pero para su tranquilidad les anuncio que no, mi hija como cualquier niña podrá disfrutar de usar sólo calzones sin aditamentos incómodos por varios años.

En fin, estoy convencida de que los niños sufren una presión tremenda en portarse como adultos desde el momento en que nacen. Se tienen expectativas masificadas y/o desproporcionadas sobre lo que se espera de ellos sin contar con su individualidad, su desarrollo y su madurez, pero eso sí, cuando crecen se añora y se quisiera pedir al tiempo que volviera atrás.

Partiendo de que somos seres sociales por naturaleza, la necesidad de formar a los hijos se vuelve una responsabilidad imperativa, por justicia para ellos y por el bien común. Hay muchas maneras de formar personas íntegras, pero independientemente de las estrategias y métodos considero que como formadores debemos tener interiorizados algunos cimientos firmes:


  • Cada persona es un ser es único e irrepetible en todo sentido. Por tanto, su desarrollo y aprendizaje, en forma y tiempo, es personal y debe ser personalizado.



  • Los bebés deben ser y actuar como bebés, los niños como niños, los adolescentes como adolescentes y los adultos como  adultos; vaya que no se le debe pedir peras al olmo.



  • Los bebés y niños tienen la misma dignidad que un adulto y merecen respeto. Parece obvio pero fácilmente se puede comprobar que con los menores se toman licencias y se les trata como nunca se trataría a un adulto.



  • Educar implica “sacar de”, o sea hay que ayudar a potenciar la riqueza individual de cada hijo. Miguel Ángel cuando tallaba los tan conocidos esclavos, explicaba que lo único que hacía era liberarlos de la piedra, ayudarlos a salir.


Así que aplicado esto a todo lo que implica formar, incluso al asunto de “quitarle pañal”, “mi táctica” fue darle su tiempo, esperar a que estuviera preparada y quisiera dejarlo, eso sí aproveché algunas circunstancias... En realidad, cabe señalar que todavía sigue usando pañal por las noches y no me agobia.

Hay quienes me dicen que comparta mi experiencia, así que por si alguien quiere sacar ideas les voy a compartir cómo “logré quitarle el pañal”, aclarando que lamento desilusionarlos, yo no “logré” nada, quien se lleva el mérito es mi hija que se está haciendo mayor. Por otra parte, está por demás recordar que lo que le funciona a uno, muchas veces no sirve para otros.  En realidad creo que lo importante es que los padres se dediquen a conocer a sus hijos individualmente, a observar cómo crecen, a potenciarlos cuando requieren de un empujoncito, a motivarlos y aplaudirles sus logros, utilizando grandes dosis de paciencia y creatividad.

En el caso de mi hija todo empezó cuando la veía haciendo, todos hemos presenciado cómo se detiene el tiempo, la cara de nuestros hijos se transforma y hasta cambia de color; así que en esos momentos, le decía entre afirmando y preguntando: “¡¿estás haciendo popó?!” para que fuera identificando. Entonces, hubo un momento que creo que fue clave, donde podría considerar que comenzó a ser conciente de que ella podía sacar cosas de su cuerpo, alrededor del año y medio empezó con la novedad de que se hacía popó cuando la bañaba.

La primera vez te agarra de bajada, pero pronto empecé a sentarla en el escusado antes de meterla a bañar, obvio al principio no hacía nada. Sin embargo, cuando la metía a la bañerita y notaba el primer signo de que empezarían a flotar tronquitos la sacaba de volada y la sentaba en el escusado aunque empapara el baño entero. De pronto, desaparecieron los lanzamientos de misiles durante el baño y sin ser una constante, frecuentemente hacía en el escusado a esa hora del día, el resto de veces lo hacía en el pañal.

Después de descubrir que era capaz de sacar cosas de su cuerpo, empezó a identificar la sensación previa. Este punto es muy relevante porque reconocer “ya hice” es muy diferente de “quiero hacer”. Percibí que identificaba que le “dolía la panza” con las ganas de ir al baño, así que cuando me lo decía, le preguntaba esperando a que respondiera cada pregunta: “¿te duele la panza? ¿Será que tu cuerpo te está avisando que tienes ganas de hacer popó? ¿Quieres ir al escu?”.

Pronto hizo la asociación, pero no siempre quería ir al baño y no la obligaba. Le expliqué que hay que aprender a escuchar lo que el cuerpo nos pide o  necesita. Y dramatizábamos a sus tripas avisándole: “Fulanita ve al escu, ve al escu, quiero hacer popó en el escu”. Eso sí, cuando aceptaba ir y salía lo que tenía que salir, se institucionalizó:


  • Una canción-porra para felicitarla por hacer en el escu.
 
  • Una canción para despedir al gran producto cuando jalaba, ni rimaba bien, pero ella feliz se la cantaba y le decía adiós con la manita. (He de confesar que vivo asombrada y no entiendo cómo les cabe tanto relleno en esos cuerpecitos indefensos).


Entre el teatrito previo, el show durante y después, se volvió divertido ir al baño. Poco a poco fue incrementando la frecuencia y surgieron nuevos retos:


  •  Establecer un código claro y preciso para que avisara cuando identificara la sensación y cualquiera pudiera entender (no todo el mundo podría traducir su “me duele la panza” como “tengo ganas, quiero hacer, me llevas al baño”). Así que dramatizaba tras informar que le “dolía la panza”: “Mamá, mamá, popó en el escu” e íbamos corriendo y haciendo una que otra payasada. Entonces, pronto empezó a pedirlo.
 
  • Ahora bien, no siempre salía el relleno tan fácil, así que al ritual se incluyó un nuevo tema. La nueva canción era para lograr que se concentrara y pudiera despachar sus asuntos. Así que a desempolvar la que a mí me cantaban mientras el interesado se da golpecitos en las piernas: “zum zum pitita pitita yo lo que quiero es hacer poposita”.
 
  • La prima grande y las amiguitas que ya iban al baño fueron piezas clave, pues las veía con admiración y las quería imitar.


También la motivaba:


  • Felicitándola por sus logros y porque estaba haciéndose mayor
 
  • Llamábamos a su papá o a su abuela para que les contara qué había hecho ese día, la hazaña del día: que había avisado y había hecho en el escu como ellos. Obvio la felicitaban y ella como pavo real


  • Diciéndole lo bueno que era que fuera al escu como los papás y familiares adultos (con nombres concretos de personas importantes para ella), al igual que como su prima y sus amigas Menganita y Sutanita, porque así estaría más limpia, no quedaba toda embarrada por todos lados, era más fácil limpiarla y estsaría más cómoda como los grandes.
 
  • Ah! A veces cuando quería rechazar la idea del escu, a dramatizar nuevamente. Alguna de las princesas u otro de sus juguetes favoritos le decía: “Fulanita quiero acompañarte, quiero acompañarte al escu, me enseñas cómo haces, te quiero aplaudir”. Así que hubo una época en la que cada ida al baño la acompañaba algún personaje famoso. Algunos además también le enseñaban cómo hacían y otros aprendían cómo hacer, pero todos cuando ella finalizaba, le aplaudían, la felicitaban, le daban besos, le cantaban y se ponían felices de que Fulanita había “ido al baño como los grandes” y luego iban al cuarto a contarle a las demás princesas y muñecas.


Total, que el tan afamado asunto y tan conocido como “del 2” logró establecerse alrededor de los dos años sin problemas ni dramas.

En fin, me voy a dormir y queda pendiente, la continuación, porque hasta aquí ni soñaba con “quitarle el pañal”…