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martes, 22 de mayo de 2018

PARA CONSTRUIR UNA FAMILIA SE NECESITA UN PLAN...




En el artículo anterior se explicó que los miembros de una pareja unida en matrimonio son los arquitectos naturales de la familia. Cabe señalar que, en la mayoría de los casos, en la cultura occidental el matrimonio se da por amor. Y entonces, ¿por qué tantos divorcios si “el amor está en el aire”?… ¡Pues es que lo que está faltando son buenas dosis de inteligencia, de conciencia, y de humildad! Así como, interés y esfuerzo para desarrollar las competencias que sean necesarias para “hacer que se dé el amor y que no se acabe”.
Por tanto, tras formalizar su relación, como en cualquier empresa, deberían de aterrizar su “plan de negocio” para poderlo revisar y evaluar continuamente. Éste debe incluir su misión, su visión, sus valores y sus objetivos, y recalco la palabra “su”, ya que debe ser “suyo”. ¡Vaya! Que no sirve copiar el de los vecinos ejemplares ni el de tus bisabuelos que lograron festejar sus bodas de oro.
Además, éste debería incluir su “presupuesto”, no sólo económico, sino, principalmente, de “lo que se tiene y no se tiene” a nivel humano. Es fundamental saber y reconocer con qué se cuenta como individuos y como pareja, en cuanto a fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.
Lo anterior para alcanzar la aceptación incondicional mutua y poder favorecer un trabajo constante y perseverante de crecimiento para facilitar la convivencia y el fortalecimiento del vínculo.
Si bien es cierto que la pareja necesita trabajar en equipo y desarrollar habilidades de negociación y conciliación entre otras, ninguna habilidad o estrategia será suficiente si no cultivan su amor día a día y siempre tienen a Dios en el centro de sus vidas y su matrimonio.
Sólo el amor, que incluye
la verdad, la fe, la esperanza, la humildad, el perdón y los sacrificios,
es capaz de lograr sacar adelante este gran proyecto.
Generalmente, durante el noviazgo se idealiza el amor, quedando reducido a sueños. Sueños que se conforman con soñar con la boda ideal y lógicamente con el amor eterno que “se dará”, así como así, por añadidura. Sueños que se avivan al soñar con “tener hijitos” y con formar una familia ”linda”.
Sin embargo, bien se dice que los sueños, sueños son. Es importante poner los pies en la tierra para diseñar un proyecto sólido y viable que ponga los medios para hacer realidad los sueños y que sepa aceptar y enfrentar la realidad, aunque no se ajuste a los sueños románticos.
Definitivamente, una familia no se puede construir entre nubes y cupidos revoloteando, sin utilizar el cerebro y la voluntad, entre otras cosas.
Por tanto, no cabe duda de que un Plan de Familia es de gran ayuda para tener claro a dónde quieren llegar y cómo. El no planear y el no prever aumenta las posibilidades de fracaso. De hecho, una gran mayoría de fracasos matrimoniales son resultado de amores idealistas inmaduros, que creen que con la boda se acaba el cuento con un “y fueron felices por siempre” y que basta desear ser felices para comer perdices.
Sin embargo, para que el amor “fluya” no es suficiente esperar a que eso suceda por arte de magia, no basta tener buena voluntad, muchas buenas intenciones e ilusiones. No, en realidad con eso no basta ni para el arranque…
El amor exige mucho más que sentir maripositas y pasarla muy bien. Exige pensar, decidir, comunicarse y sacrificarse.
Así que la primera tarea fundamental a realizar antes de casarse es tirar a la basura las expectativas irreales que se tienen sobre el amor y el matrimonio; y en segundo lugar, ser honestos para reconocer y expresar con claridad y asertividad las necesidades y expectativas personales.
Ahora bien, evidentemente el Plan de Familia no es el proyecto final de la obra a realizar ni garantiza el “éxito”. La “construcción” de una familia dura toda una vida y obviamente surgen imprevistos que exigen realizar modificaciones al plan original e irse adaptando a la realidad y circunstancias que se presenten.
No obstante, con plano en mano y habiendo hecho los cálculos y previsiones necesarias, se pueden poner cimientos sólidos para luego ir levantando la “obra” negra, gris y blanca… Eso sí, descubrirás que tu “obra” –“tu familia”– “nunca está terminada”. Al igual que en una casa, siempre hay algo por hacer, una aventura nueva que recorrer…
“El amor es una realidad viva:
o lo estás alimentando y lo haces crecer, o lo matas

Hay que dedicar cada día unos minutos a pensar
qué detalles de cariño vas a tener con tu cónyuge;
entender tu matrimonio como la gran aventura de tu vida,
algo que te ilusiona y que debes defender, porque no estás seguro del final”.
– Tomás Melendo

lunes, 23 de octubre de 2017

Hay de formas a formas para formar...

I


Entre ayer y hoy me quedé impactada con dos noticias de EUA que me aparecieron en el celular:

Una niña de 3 años muerta porque su mamá la pateó en el estómago y al caer se pegó en la cabeza “por no lavarse los dientes” y la otra, una niña de 9 años muerta por asfixia porque sus padres habían llamado a su sobrina para que les ayudara a educarla porque “ya no podían con ella”. Entonces, la sobrina que pesaba 147kg se sentó sobre la niña “rebelde” para “darle una lección” y cuando se levantó, después de 2 minutos, ésta ya no respiraba. 

La mayoría pensará: ”¡qué bárbaros e inhumanos! Yo nunca haría eso!”...

Ok, es cierto, pero creo que a partir de esto conviene reflexionar: 

¿Qué sí hago? 

¿Alguna vez  podría haber salido en las noticias por mi forma 
irrespetuosa o violenta (física o psicológica) de corregir a mis hijos?

¿Qué sí hago cuando “no puedo más” y exploto?

¿Cómo reacciono, qué digo y qué hago?

…Cuando después de “repetir mil veces” algo, no sucede lo que pido o sucede lo contrario.

Cuando tengo prisa y “ni me pelan”.

Cuando ya no pueden tirar más cosas porque solo queda derrumbar la casa y las visitas están por llegar.

Cuando se cayó el agua por quinta vez, se hizo pipí, rayó el sillón  y “todo” sucede justo

cuando estoy exhausta, con los nervios de punta y sin reservas de paciencia.


¿Qué porcentaje del día “sufro” a mis hijos y cuánto los disfruto?

¿Cuánto tiempo diario paso que ardo de furia, gritando y dando órdenes y

cuánto me detengo a escucharlos, a abrazarlos, a besarlos, a mirarlos con amor?   


¿Qué daños físicos o psicológicos podría estar causando a mis hijos cuando pierdo el control?

Afortunadamente no los he matado literalmente, pero...

¿Mis gestos, palabras y acciones fortalecen o “matan”

su autoconocimiento, autoestima, autorespeto, seguridad, individualidad, autenticidad, autonomía, 

espontaneidad, inocencia, capacidad manejar las emociones y resolver conflictos?


¿Qué hago cuando me doy cuenta de que "me paso" y de que debería de actuar de otro modo?

¿Me autojustifico para tranquilizar mi conciencia y poder seguir igual?

¿Pido perdón?

¿Realizo un plan de trabajo realista para ir mejorando con acciones concretas?

¿Pido ayuda? ¿A quién? ¿Busco formarme? ¿Cómo?


Criar y formar a los hijos es todo un reto y evidentemente hay muchas maneras de hacerlo. En general, la mayoría de los padres oscilamos entre medio de “lo ideal” y de “lo que nunca se debe de hacer”. A veces acertamos y otras metemos la pata. Sin embargo, es esencial que seamos capaces de distinguir que hay de medios a medios para formar y  que definitivamente,  unos son más respetuosos de la dignidad de la persona que otros. Es  inconcebible que aún en pleno siglo XXI exista una amplia aceptación de medios violentos y abusivos para "formar" (amenazas, chantajes, ridiculizaciones, culpabilizaciones, la "nalgada a tiempo", etc...) que, aunque no quiten la vida literal, atacan la dignidad y hieren profundamente a los niños dejando heridas graves y les dificultan establecer pautas de comunicación y relaciones sanas.

Obviamente nadie es perfecto, todos nos equivocamos más de lo que quisiéramos. Por eso,  debemos ser humildes para reconocer tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades, así como nuestras áreas de oportunidad y nuestro potencial. Asimismo, debemos de ser  perseverantes para buscar continuamente los medios que sean necesarios para ser mejores padres.   Sin embargo,  .para poder iniciar un proceso de cambio,  primero se tienen que romper paradigmas. Así pues, los padres debemos de romper:

  • Con el autoritarismo y el permisvismo, esto es,  tanto con el sometimiento indigno  de los hijos a los padres como el de los padres a los hijos.
  • Con la justificación inmadura de que no se puede cambiar porque "así soy" o "así me educaron" y "te aguantas", porque además "soy tu madre/padre".
  • Con la desidia para autoevaluar las reacciones, acciones y omisiones negativas y/o violentas..
  • Con la pereza para formarse y para trabajar concientemenente por ser mejor madre/padre.
  • Con la creencia de que los niños son los "culpables" de que los adultos "tengan que educar así" y de que exploten como explotan.
  • Con los "shows y berrinches parentales" para "solucionar los shows y berrinches infantiles".
  • Con la aceptación social de las formas violentas, abusivas e irrespetuosas para "educar".

…¡ Y luego sorprende que aumente el bullying, la prepotencia, la violencia, la corrupción,
la insensatez y la irresponsabilidad de la sociedad!... 

Se necesita valor para reconocer que eso es lo que se  les enseña a los niños con el ejemplo.

En realidad, las “nuevas generaciones” no lo hurtan... Lo heredan..


Cambiar no es tarea sencilla, pero es lo que nos toca en la vida, ya que tenemos solo una oportunidad para  sacar la mejor versión de nosotros mismos y para ayudar a que nuestros hijos también lo hagan. Por tanto, si queremos que sean respetuosos, responsables, generosos, cariñosos y concientes, seamos respetuosos, responsables, generosos, cariñosos y concientes con ellos...



Es momento de cambiar 

para que nuestros niños sean mejores y en consecuencia, el futuro sea mejor

Para cambiar el mundo primero hay que cambiar nosotros

y nuestras formas para  formar...



domingo, 16 de abril de 2017

Padres e hijas - Fathers and daughters: 3 reflexiones


NOTA: contiene spoilers..





¿Qué les puedo decir????... La película no fue muy taquillera que digamos y recibió varias críticas negativas, pero a mí, ¡me encantó!...

¿Predecible?... Tal vez… Pero tan predecible como la vida misma, que en general sigue las normas de la naturaleza y de leyes como: “todo derecho conlleva una obligación”, “a todo efecto corresponde una reacción”, “todo acto tiene sus consecuencias”.

¿Dramática?... Tal vez… Pero tan dramática como a veces es la vida misma, que nos trae eventos, impredecibles e incontrolables (accidentes, muertes, enfermedades,  abusos, dificultades económicas, etc.), que hacen derramar lágrimas de dolor, tristeza y frustración y provocan  tormentas de angustia, incertidumbre y desesperación .

¿Un poco lenta?… Tal vez… Pero no más lenta que lo que se percibe la vida cuando hay dificultades y épocas duras…. En cambio, todo pasa más rápido cuando empieza la historia de amor… Esa historia de amor que se anhela, aunque a veces por las heridas de la vida, nos empeñemos en alejar o arruinar… Más o menos como Katie…Mientras su novio la amaba, con el amor verdadero de quiero quererte con tu pasado, en tu presente y con lo que venga y buscando tu bien...





Así pues, a continuación expondré 3 puntos que considero fundamentales de la película para reflexionar:

1.       RECONOCER Y SANAR AL NIÑO INTERIOR




Coincide que estoy leyendo un libro, que les recomiendo y que tiene que ver totalmente con la peli: Recovery of your inner child de Lucia Capaccione. Trata sobre el encuentro y la sanación de tu niño interior, (desafortunadamente no está traducido). Ese niño lastimado por una o miles de razones y que al crecer dejamos abandonado, cargando solo, el peso de las heridas del pasado.

Es frecuente encontrarse, como Katie, siendo “adulto”, de nombre, de cuerpo y de profesión, pero reaccionando con la inmadurez propia de un niño y peor aún, manteniendo conductas infantiles y autodestructivas debido a la falta de atención positiva y reparadora hacia nuestro niño interior.

Esto está plasmado perfectamente a lo largo de la película, la cual va explicando el comportamiento de Katie, quien tenía pavor al abandono. En consecuencia, al no haber resuelto sus heridas, utilizaba mecanismos de defensa negativos y autodestructivos para sentirse segura y, por segundos, viva: vivía sin sentir, mantenía relaciones promiscuas y de riesgo, rehuía al compromiso y “abandonaba” antes de que la fueran a “abandonar” o a rechazar…  

Siendo una película, en menos de una hora, ella logra una introspección profunda, cura a su niña interior y siguiendo el consejo de su papá, “no se rinde”. Busca a Kevin para pedirle perdón y todos son felices y comieron perdices… Aunque sabemos que la vida real es un poco más complicada y no siempre, nuestras metidas de pata, se solucionan tan idílicamente… De cualquier forma, nos lleva a cuestionarnos:

¿Qué heridas me han marcado? ¿Qué heridas siguen abiertas?

¿Cuáles son mis necesidades y mis miedos?

¿Qué conductas autodestructivas tengo?

¿Qué reacciones actuales son desproporcionadas e inmaduras
porque son amplificadas por cuestiones pasadas sin resolver?

¿Qué tipo de relaciones establezco?

¿Sé lo que quiero y a lo que le tiro?

¿Soy capaz de comprometerme y de ser responsable de mi vida y de mis decisiones
o sigo siendo un niño en un cuerpo adulto?


2. LA FRAGILIDAD DE LA VIDA




No puedo evitar mencionar otro aspecto de la peli, que da para darle vueltas y vueltas, hasta lograr tomar la determinación de vivir-vivir, viviendo conciente y responsablemente. La película presenta la historia de una familia con una hija. Como cualquier otra pareja, tienen conflictos matrimoniales. Sin embargo, a ellos se les acaba repentina y accidentalmente la posibilidad de solucionar su situación para poder continuar creciendo juntos, porque ella muere mientras discutían en el coche.

Me parece que a veces, o casi siempre, damos por sentada la vida, como si fuéramos capaces de agendar el día de nuestra muerte. Y así, nos damos permiso no sólo de realizar acciones negativas, sino de no hacer acciones buenas (omisión) o de no dar lo mejor de nosotros mismos… Confiados en que mañana será otro día y entonces, podremos hacer y deshacer a nuestro antojo.


Mañana sí me daré el tiempo para orar y agradecer el estar viva.

Mañana sí haré ejercicio, no comeré tanto dulce y leeré el libro que tengo pendiente.

Mañana sí haré o revisaré mi plan de vida.

Mañana sí empezaré a hacer realidad mis sueños y a vivir con pasión.

Mañana sí estaré sin prisas y podré contemplar un paisaje hermoso, la luna y las estrellas.

Mañana sí podré decir te quiero y hacer que mis seres queridos se sientan queridos.

Mañana sí podré tener tiempo para conversar, para jugar con mis hijos y dar buen ejemplo.

Mañana sí aprovecharé bien el tiempo y dominaré mi genio y pasiones.

Mañana sí escucharé con atención, seré empático, regalaré flores, tendré un detalle, 
pediré perdón, daré un beso, haré una caricia y admiraré el alma de quienes me rodean.

...Mañana... Otro día… La próxima semana… El próximo mes… 

...Total... Hay toda una vida por delante…

¿Y si no? ¿Y si no llega el mañana?


No es que esté deprimida o que me quiera poner fatalista, pero es una realidad que no tenemos la vida comprada.  Así que tal vez, no es tan buena idea dejar tantas cosas para mañana, un mañana que no no sabemos si llegará... Por lo mismo, nunca prometas, como hizo Jake, que no morirás. Hay muchas formas de ser sutil y veraz con los niños al mismo tiempo. Por fa, no prometas lo que no puedes cumplir…

Ahora bien, el ser conciente de la fragilidad humana no propone, ni justifica el vivir al estilo “carpe diem”, malentendido, de darle vuelo a la hilacha y destramparte. ¡No!... El punto está en vivir, vivir con los pies en la realidad, buscando el bien y la verdad dentro de nuestras posibilidades y circunstancias. Vivir cada día lo mejor que se pueda, haciendo el mayor bien posible, evitando la omisión y el mal, reconociendo los errores para enmendarlos y rectificar. Sin embargo, dado que es un hecho, que no se puede “revivir al muerto”, hay que ser prudentes y responsables con nuestras decisiones y nuestros actos, porque hay caídas que tienen consecuencias fatales y/o irreparables…

¿Suena desgastante vivir al máximo?…. Pues sí… ¡Para qué negarlo! Pero es que para eso está la vida, para gastarnos y desgastarnos por sacar la mejor versión de nosotros mismos. De cualquier forma, no te preocupes, que a final de cuentas, tendrás una eternidad para relajarte, despreocuparte y descansar…


3¿EL AMOR ES UNA NECESIDAD PARA LAS MUJERES Y UNA MERA OPCIÓN PARA LOS HOMBRES?




Por si se lo preguntaban, no estoy de acuerdo con la afirmación: “los hombres pueden vivir sin amar y las mujeres no”… En lo personal, creo que de poder-poder, ambos pueden pasar la vida sin amar, sin buscar su bien ni el de los demás y sin comprometerse.

¿Pero qué consecuencias trae esto?

¿Cómo es la vida sin amar y sin ser amado?


Definitivamente, una vida sin amor es una vida infeliz, vacía y sin sentido…Ni hombres, ni mujeres, ni ancianos, ni niños;  ¡nadie debe vivir sin amar y sin ser amado!… Justo la capacidad de amar nos hace únicos, superiores y distintos a todas las creaturas existentes. Nacimos del amor y estamos hechos para amar.

Y aunque suene trillado, el amor hace milagros, no sólo con Katie y en las películas. El amor verdadero, trasforma y saca lo mejor de nosotros y de los demás.

Solo en el amor podemos encontrar la felicidad, aquí y en la eternidad. De hecho, a final de cuentas, eso es lo único que va importar cuando llegue el momento de partir:

¿Cuánto ame?

martes, 28 de febrero de 2017

ARRIVAL - LA LLEGADA

ARRIVAL- LA LLEGADA
Por Luz Ma Dollero @equilibrium4mom

NOTA: ¡Contiene spoilers!…. Si quieres ver la peli, lee el artículo luego…




El otro día mi marido me dio varias opciones para elegir qué película quería ver. De cada una me iba dando una breve explicación y cuando llegó el turno de “Arrival”, mi cerebro registró:

“La llegada - de – marcianos”.

…Así que no pasó el filtro y evidentemente, escogí otra.

Sin embargo, el fin no me dio alternativas. Él había decidido que íbamos a ver Arrival, porque “estaba mega nominada por todos lados a los Óscares”. Por lo que no me quedó de otra, más que hacer un sacrificio y fumarme a los marcianos sin rechistar…  Pero, para mi sorpresa, la verdad es que sí me gustó la película, aunque se me hizo un poco lenta.

Para variar, mi cerebro racional me asaltó con algunas preguntas que les expondré antes de compartirles los tres puntos que me encantaron de la peli:

  • ¿Por qué cuando la Doctora pregunta que cómo son los extraterrestres y que qué onda con el asunto, le dicen que ya verá?... ¡Por eso el anterior que contrataron se les murió del susto!... Creo que, si la contrataron o cuasi secuestraron para ayudar a resolver el asunto, poniendo en riesgo su vida, tenía derecho a estar informada...


  • ¿En qué universidad trabajaba la Doctora? ¡Porque si su sueldo de profe le alcanzaba para esa casita espectacular con vista al lago, definitivamente, quisiera mandar mi CV!…


  • Si los extraterrestres venían en son de paz, querían ayudar, tenían un súper lenguaje avanzadísimo que les permitía conocer el futuro, ¿cómo es no se les ocurrió poner una banderita blanca en sus naves o traer su mensaje escrito en al menos en un “idioma humano”?… ¡Esto hubiera simplificado el asunto y hubiera evitado miles de altercados, levantamientos y stress!… ¡Sobre todo si ya sabían cómo somos los humanos de malos para esto de la comunicación pacífica y de tiquismiquis con lo que consideramos desconocido o diferente a nosotros? ¿O será que no tenían espejos y no sabían que nos podríamos sentir un poco intimidados con su presencia y la de sus aparatitos monstruosos? ¿O será que simplemente les divertía ver a los “humanitos frikeados”, a tope de adrenalina y a punto de hacer estallar un conflicto mundial?...


  • Por tanto, ¿realmente querían ayudar o sólo lo hacían por mera conveniencia, dado que en 3000 años iban a necesitar nuestra ayuda? ¿Los movía el bien común del universo o meras intenciones pragmáticas-utilitaristas para proteger su especie?


En fin, ¡ya paro, que creerán que no me gustó la peli!... Y la verdad es que sí me gustó y me puso a trabajar el chícharo... Les comparto los tres puntos principales que me parecieron interesantes para reflexionar:

1. LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE Y SU RELACIÓN CON NUESTRA FORMA DE PENSAR Y ACTUAR.

Sin intentar descifrar qué es primero, el huevo o la gallina, es cierto que la cultura y la lengua nos dotan de características propias y moldean nuestro pensar y actuar.  Todos sabemos que no es lo mismo hablar español de México que castellano de España, no sólo porque aquí pedimos jugo de toronja con popote y allá sería, un zumo de pomelo con pajita. Estereotipos o no, pero el lenguaje nos hace ser diferentes y actuar de diversas maneras: ahí está el mexicano dándole mil vueltas al asunto, mientras el español súper directo ya fue y vino tres veces. El mexicano adorna las frases y usa diminutivos constantemente, permitiéndole al español sonreír, sentir calidez y a la vez dudar de “tanta amabilidad” y hasta cuestionarse si el gasto de saliva y tiempo, realmente valdrá la pena. Sin ir más allá, otra palabra determinante que causa asombro e incertidumbre, no solo por el sonido, sino por su amplio significado, es el famoso “ahorita” mexicano, que abarca todo un espectro de “posible” acción: puede oscilar entre “un rato”, la próxima semana o bien, un tiempo indeterminado…

Asimismo, la profesión que escogimos y los amigos que tenemos marcan nuestro pensar y nuestro actuar... ¡Vaya, es obvio, que no hablan igual los abogados, que los filósofos, los doctores, los punkies, los artistas, los intelectuales, los liberales o los conservadores! ¡Ni hablan, ni piensan, ni se visten igual, ni perciben el mundo igual!….

Por eso, cuando estás fuera de “país” y/o de “tu grupo”, te sientes marciano o ves a los “otros” como marcianos  y se requiere realizar un esfuerzo extra y tener capacidad de adaptación y paciencia  para lograr entrar en contacto, conocerse mutuamente y conseguir que fluyan las relaciones…





2. COMUNICARSE EFICAZ Y EFECTIVAMENTE CON MARCIANOS ES POSIBLE, SI SE ES: ASERTIVO, PACIENTE, EMPÁTICO, TRANSPARENTE Y SE CLARIFICAN LAS DUDAS SIN RODEOS.

Antes de buscar extraterrestres para probar nuestra capacidad para comunicarnos, podemos empezar a practicar con los marcianos que tenemos al lado: sea el esposo/a, los hijos, familiares, jefes, compañeros de trabajo, vecinos o personas con las que nos topamos que a veces de verdad parecen que vienen no de otro planeta, sino de otra galaxia. Todos estos marcianos a veces “sacan” a relucir nuestro peor “yo” y se establecen las formas más negativas y bélicas de comunicación, llenas de prejuicios, humillaciones, ridiculizaciones, posiciones autoritarias o por el contrario, de indiferencia…

¿Y esto por qué sucede? Tal vez porque vivimos a la defensiva justo pensando que todos esos seres diferentes a nosotros son marcianos peligrosos. Tal vez porque tenemos heridas no sanadas o porque no conocemos mejores formas para comunicarnos. Y así, no llegaremos muy lejos, ni en crecimiento personal ni en cuanto a consecución del bien común. 

Debemos aprender a ver al otro, no como enemigo de otra galaxia, sino como un ser único e irrepetible y valioso de mi misma naturaleza y de mi mismo planeta (aunque a veces no lo parezca). Debemos aprender a valorar lo diferente para enriquecernos y crecer. En realidad, cuando más nos conocemos y crecemos es en el encuentro con el otro. Por eso, debemos:

Desarrollar habilidades para comunicarnos "sin trajes" y prejuicios,
con humildad, empatía, respeto, compasión y amor, 
para así  poder generar puntos de encuentro.






3. SI CONOCIERAS EL FUTURO…  ¿CAMBIARÍAS TUS DECISIONES?

¿Tú qué harías en el lugar de la Doctora?



O bueno, para hacerlo más fácil, responde con honestidad:

Conociendo tu presente, ¿cambiarías tu pasado?

Y qué tal si hacemos un planteamiento más real y posible:

¿Cuál es tu propósito, cuál es tu misión aquí?

Conociendo tu pasado y el futuro que quieres:

¿Qué cambiarás de tu presente?...

¿Cómo vivirás tu presente para poder vivir el futuro que quieres?






… En fin, ahí te lo dejo de tarea….


domingo, 15 de enero de 2017

MOANA




NOTA: si no has visto la peli y la quieres ver antes de leer opiniones y comentarios, mejor no sigas…

Antes de Navidad fuimos a llevar a los niños a ver Moana. Por ser demasiado racionalista, la "cuadradencia" no me permitía sacarle jugo a la peli, ya que es “bastante fantástica”… Fue hasta que iba de regreso a casa, al ir comentando y explicando la película con mis hijos, que pude “disfrutarla” y valorarla... ¡Hasta se me antoja volverla a ver sin que mi hemisferio izquierdo ande dando tanta lata!…



¿Por qué me encantó?

¡Pues es que  nos da muchas lecciones importantísimas y puntos para reflexionar!

Sin embargo, no puedo detenerme en cada punto y explicar que me fascinó cómo presentaron:


  • Que hay que valorar la sabiduría de nuestros ancestros y dejarnos acompañar por ellos y no tirarlos de locos.

  • Que tras cometer un error debes repararlo. Por eso Moana tiene que lograr que Maui regrese la piedra, el corazón de Te Fiti. No era suficiente que ella la buscara y la regresara, tenía que ir el responsable, aunque ella podía acompañarlo y ayudarlo.
  • Que todos cometemos errores, ¡hasta los papás y mamás! 
  • Que ni tus defectos ni tus errores te determinan para siempre. Mientras no estés frío y bajo tierra son vencibles y puedes cambiar. ¡Sí puedes!... Maui cambió y hasta regresó... 
  • Que la relación entre hombre y mujer no debe ser una lucha de poder sino un caminar respetuoso y complementario,
  • No despreciar a nadie. Todos tienen sus cualidades y aunque no lo creas, puede sorprenderte y enriquecerte.

  • Que la avaricia y la soberbia pueden hacerte brillar y atraer a quien quieras, pero en realidad te descubrirás solo y sin sentido de vida.
  • Que todos tenemos que ser agradecidos, nadie puede sólo decir "de nada". ¡Todos tenemos muuuuucho que agradecer!
  • Que quedarte "sin corazón" o sea sin capacidad de amar, te aleja del bien y te transforma en "malo".


  • Que no hay que minusvalorar nuestro potencial ni el de nuestros hijos, somos capaces de más de lo que imaginamos y si trabajamos en equipo podemos llegar más lejos. 



En fin, dadas las circunstancias y sabiendo que si es muy largo, no lo lee ni mi marido, decidí enfocar el artículo en 3 puntos que me parecen decisivos para aplicar en nuestras familias y continuar formando a nuestros hijos: 


1. HAY QUE ABOLIR SECRETOS FAMILIARES Y ASUMIR EL PASADO PARA VIVIR EL PRESENTE Y  FORJAR EL FUTURO.       



  • Los secretos familiares:
    • Enlodan las relaciones impidiendo transparencia,
    • Aumentan la posibilidad de que se desarrollen patrones negativos y destructivos.
    • Limitan el crecimiento propio y de los que nos rodean.
    • Dificultan la consecución de la felicidad verdadera.
  • Generalmente, la intención y finalidad de mantener un secreto familiar es “proteger”. Sin embargo, se genera malestar, dudas, incertidumbre, miedos, inseguridad, desconfianza y hasta enojo. Y el resultado final, invariablemente es un estado y una sensasción de vulnerabilidad y de desprotección.
  • Los “famosos secretitos” muchas veces se develan o son develados tanto en el momento y forma menos adecuada, incluso por las personas inadecuadas, agravando el daño. En el caso de Moana, afortunadamente fue su abuela Tala quien le abrió “la cueva” para que pudiera despejar sus incógnitas, viera la realidad y tomara libremente sus decisiones. ¿Pero qué hubiera pasado si hubiera sido de otra forma o se hubiera enterado por alguien más? ¿Qué pensaría ella de sus papás? ¿Cómo se sentiría? 
  •  Otra cuestión grave de los secretos, es que dejan impunes a los responsables, en este caso a Maui. ¿Pero y qué hay de quienes guardan y mantienen el secreto?...¡Pues obvio! ¡Se convierten en cómplices! Esto es fácil de entender en el caso de abuso intrafamiliar, cuando nadie “denuncia” o enfrenta al tío/tía y éste/a sigue haciendo atrocidad y media, entrando por la puerta grande y compartiendo la mesa, con la complicidad de “todos”… En la peli, Maui había robado el corazón de Te Fiti y era el responsable directo de que el mundo se estuviera destruyendo poco a poco. En la isla de Motunui “gracias al secreto”, vivían como si nada hubiera pasado. Sin embargo, el “secreto” no estaba solucionando la situación, ni impidiendo que ellos también murieran.  Así pues, ignorando con total inmadurez su identidad, el pasado y el problema, se convertían en cómplices de la destrucción del mundo y de ellos mismos…
  • ¿En tu familia has descubierto algún secreto o se guarda alguno? ¿Son cómplices de alguien? ¿Qué puedes hacer para acabar con el secreto? ¿Por qué no lo has hecho? ¿Obtienes alguna ganancia secundaria de éste? ¿Qué pasaría si no existiera ese secreto?


2. NO TRANSMITIR NUESTROS MIEDOS A NUESTROS HIJOS, NI LIMITAR SU FUTURO POR NUESTRO PASADO. NECESITAMOS FORMAR, ACOMPAÑAR Y APOYAR A NUESTROS HIJOS, PERO LLEGADO EL MOMENTO, DEJAR QUE CAIGAN, QUE LLOREN, QUE SE LEVANTEN Y QUE CREZCAN.      


  • Como Maui, tenemos grabado en nuestro cuerpo y alma nuestro propio diseño de tatuajes: fracasos, esfuerzos y logros.  Momentos llenos de amor, de tristeza, de enojo, de frustración, de impotencia y también de felicidad máxima.
  •  Nuestros tatuajes cuentan las múltiples historias y batallas que nos hacen ser quienes somos. Nos permiten dialogar con ellas, nos muestran lo aprendido y nos dejan seguir aprendiendo y creciendo. Es importante seguir tatuando nuestra historia, sin quedarnos estancados o atorados, asumiendo con humildad el pasado y valorando cada instante.  
  • Hay que saber darle su lugar al pasado y a los errores, porque si nos quedamos anclados y encerrados con ellos, “en una cueva”, perderemos la pasión por vivir. Hasta podemos caer en negar nuestra esencia, el ser “viajeros y conquistadores” de nuestra vida, nuestro destino, conformándonos con “estar bien”, en una isla.
  • A veces nuestra historia y nuestros errores del pasado nos pesan demasiado y quedamos:
    •  Como Maui: solo, refundido en su mini isla llena de su ego y miedos, añorando el pasado y su anzuelo perdido, que era lo que lo sostenía y le daba sensación de valor.
    • Como el papá de Moana, el Jefe Tui: viviendo una vida “normal”, más aún siendo “rey” de una comunidad y sacándola adelante responsablemente, pero igualmente prisionero de “su isla”… Sin vivir-vivir, ni dejar vivir “más allá del arrecife”…


3. DEJAR VOLAR E INCLUSO IMPULSAR EL VUELO DE NUESTROS HIJOS.




  • Es cierto que más de una vez quisiéramos que el aprendizaje vital obtenido de nuestras caídas y sufrimientos se pudiera heredar a nuestros hijos para evitarles lágrimas, pero la vida no es así.
  • Cada quien comete sus propios errores, cae en una u otra cosa, de una u otra forma y cada quien tiene una forma personalizada de aprender y levantarse.  Por eso, no pretendas que el libro o la película que a ti te ayudó o te marcó, el evento que determinó un antes y un después en tu vida o la persona que más influyó en tu vida, sean decisivos en la vida de tus hijos o los salven de cometer sus errores diferentes o iguales a los tuyos.
  • Es un punto paradójico, ya que es responsabilidad de los padres ejercer de padres y no de “cuates” de sus hijos, para no dejarlos huérfanos. Sin embargo, por otra parte es responsabilidad nuestra, impulsarlos a volar cuando llegue el momento.
  • Si queremos que vuelen y vuelen alto, primero hay que darles herramientas para que puedan hacerlo... A su forma sí, pero cuando sea el momento y estén listos. No se vale lanzarlos al vacío y dejarlos solos en nombre de un falso respeto por su autonomía... Hay que estar alertas a las frases tan de moda: "yo los dejo ser", "yo no me meto ni influyo", "cada quien su vida"... Cuidado con renunciar sutilmente a la obligación de protegerlos, educarlos y formarlos porque eso no es "dejarlos ser" sino simplemente "dejarlos" y abandonarlos irresponsablemente. Por cierto, el "no influir", el "no meterte", ya es un tipo de influencia y de meterte...
  • Así que sí nos toca meternos y  fomentar su autonomía, su capacidad de discernir el bien del mal y de elegir de entre los bienes el mejor para que puedan ser libres y amar de verdad. 
  • Pero antes, debemos amarlos con locura y lo deben saber y sentir. Debemos sostenerlos incondicionalmente para que sepan que tienen un hogar al que siempre pueden volver.
  • Y entonces sí, al parejo y según su edad y madurez, fomentar su autonomía y el fortalecimiento de la voluntad. Con prudencia hay dejarlos caer, cometer sus errores, llorar y esforzarse por levantarse y buscar soluciones. No hay que “resolverles” la vida, ni hacer por ellos lo que ellos pueden hacer; sino se volverán unos inútiles, perderán su identidad y se les irán atrofiando las alas, quedando incapacitados para emprender su vuelo.

En fin, resumo en 6 puntos todo el rollo anterior:
  • 1. Quita la piedra “de la cueva” y busca o reafirma tu identidad para que “sigas tu viaje”. Eso sí, no zarpes sin antes tener bien claro a dónde quieres llegar.
  • 2. Tira los secretos familiares directo a la basura.
  • 3. No heredes tus miedos. 
  • 4. Date tiempo para dialogar con “tus tatuajes”. Acepta y valora tu historia, aprende de ella y sigue tatuando tus batallas. Haz la paz con tu pasado.

Vuelve a llorar si es necesario,
vuelve a reír hasta que te duela la panza,
recuerda tus errores y lo aprendido,
enorgullécete de tus logros,
atesora lo atesorable
y acepta el pasado que ya no se puede cambiar,
para que puedas vivir el hoy,
forjes tu futuro y
realmente puedas sostener, apoyar e impulsar a tus hijos para que vuelen alto, muy alto.

  • 5. Forma a tus hijos en la verdad y el bien para que puedan volar en libertad y conquisten el amor, aquí y en la eternidad. Recuerda que aquí solo estamos de paso porque “somos viajeros”.
  • 6. Trabaja por el bien común, no te conformes con estar bien tú y los tuyos. Destierra el egoísmo, la omisión, el conformismo y los miedos. Déjales un mejor mundo a tus hijos.

No basta que “estén bien tú y los tuyos” en tu isla 
mientras el mundo se cae...

Aunque vivas muy bien en tu isla