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viernes, 12 de octubre de 2018

Al menos una vez en la vida: ¡Visita Tierra Santa!




Viajar por placer es increíble y nunca es un gasto… De hecho, es la mejor inversión que uno puede hacer tras cubrir lo necesario para vivir dignamente.  Lo viajado y lo paseado nadie te lo quita y sí que te da mucho… Viajar hace crecer, enriquece y “desaburra”, o sea te quita un poco lo “burro”… Y te ayuda a ser capaz de vencer, en unas cuantas preguntas, a la campeona invencible del “Maratón”: la ignorancia…
Al viajar, sin lugar a duda, voluntaria e involuntariamente durante todo el proceso se obtiene, en menor o en mayor grado, un aprendizaje integral continuo (intelectual, psicosocial y espiritual). Con la ventaja de que, mientras lo haces, hasta te ejercitas físicamente al “patearte” los pueblos y ciudades enteros. Claro, que hay sus excepciones, ya que obviamente esto no aplica cuando el viaje consiste en “no hacer nada” y donde el mayor esfuerzo realizado implica salir de la cama para echarte en la playa y estirar la mano para que te traigan comida y bebida... De cualquier forma, indiscutiblemente, hasta en los viajes “menos intensos” se adquieren habilidades y competencias muy variadas:
Todo empieza desde que surge la idea y tienes que iniciar la planeación, buscar opciones que cumplan tus expectativas y te garanticen el binomio calidad-precio. Entonces, definido el presupuesto, si es que quieres que el sueño de verdad baje a la realidad, comienzas a ahorrar o sigues haciéndolo. Luego, por fin se acerca el día del viaje y te ves en la necesidad de diferenciar entre lo imprescindible y lo prescindible para hacer maletas de viaje y no de mudanza, que se ajusten a las estrictas normas de tamaño y peso que tienen las aerolíneas, pero que lleven todo lo necesario. Así que ejercitas tu capacidad para ser previsor sin llegar a extremos ilógicos. Asimismo, te instruyes en el arte de documentar maletas, llenar papeles y encuerarte para pasar inmigración (en caso de ir en avión). Y también, te las ingenias para seguir indicaciones hasta en idiomas desconocidos…
Así pues, investigando, preguntando y siguiendo mapas conoces personas, historia, lugares maravillosos, culturas diversas, bailes, trajes típicos y comida exquisita, exótica y hasta la que ni pruebas pero que, al menos, ahora sabes que existe. En definitiva, viajando descubres formas de pensar y actuar diversas, así como costumbres, colores, movimientos, ritmos, sonidos y olores totalmente diferentes a los que tus sentidos están acostumbrados. Todo esto, por más que lo leas y lo veas en millones de páginas googleadas o en el algún libro con ilustraciones fantásticas galardonadas, no se puede comparar con vivir la experiencia en carne propia. Finalmente, aunque no pagues por eso, indirectamente y aunque no quisieras, aprendes a lidiar con imprevistos, a ser más flexible, adaptable y a solucionar conflictos, entre muchas otras habilidades… En fin, ni la mejor lección magistral sobre un país puede sustituir el pisar su suelo, pasear por sus calles, respirar su aire y conocer a su gente…
Claro que hay de viajes a viajes, y no es porque esté organizando uno a Tierra Santa con extensión a Jordania, pero es que hay viajes que de verdad dejan una huella profunda en el alma. En lo personal, estoy convencida que Tierra Santa es uno de esos lugares “must visit” indispensables de cualquier “bucket list”… ¡Vaya, que de ser posible “debes de ir” antes de estar 3 mts. bajo tierra!… Los musulmanes tienen que ir al menos una vez en la vida a La Meca… Y, ¿saben qué pienso? … Tal vez suena exagerado, pero como humanos deberíamos ir, al menos una vez, a Tierra Santa, independientemente de las creencias personales. Tierra Santa es verdaderamente como dicen, ¡el ombligo del mundo! Ahí se han encontrado unos de los restos más antiguos, ahí surgieron las 3 religiones más importantes del mundo, con sus correspondientes cosmovisiones y culturas.
Ahora bien, al entrar por la muralla de Jerusalén te cruzas literalmente con gente de todo el mundo y puedes escuchar cientos de idiomas en un día… ¡Todo en un área de 0.9km2! En un abrir y cerrar de ojos percibes el infinito valor esencial del ser humano y la complejidad de su existencia. El alma se arrodilla ante la grandeza de la libertad y las puertas que ésta abre para la autodeterminación personal, esto es, para la elección de la vida propia. En un segundo queda patente la unicidad del ser humano y a la vez, la diversidad y la esencia bondadosa de la naturaleza humana del la persona común y corriente cuando su corazón no se ha corrompido con el poder, odios heredados y la miseria humana.
Al adentrarte por las estrechas calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén y pasear por los cuatro barrios (armenio, judío, cristiano y musulmán) en los que está dividido, es imposible no percibir la gran fuerza e impacto que tiene la cada cultura a nivel personal, social e incluso material... Definitivamente, cada barrio tiene su sello… Asimismo, mientras caminas puedes admirar maravillosas artesanías de concha nácar y madera de olivo, oler el aceite de nardo de María Magdalena, apreciar el olor de las especies típicas de la zona, saborear deliciosos dátiles, dulces típicos y un café, escuchando 5 veces al día al muecín llamar a los musulmanes a orar, cantando el el adhán en los altavoces, al mismo tiempo que pasan judíos para ir a celebrar el Sabbath,  católicos rezando el viacrucis, ortodoxos en procesión, esotéricos equilibrando energía, turistas turisteando y otros con cara de “what?” pensando que están en el Disneylandia de las religiones... En fin, sorprendente, inigualable, inexplicable, inconfundible…Simplemente increíble…
Y al final, ¿qué, con tanta diversidad?... Pues al final creo que es evidente que, en Jerusalén la gente “común y corriente” con la que te topas, sea habitante de la zona, peregrino o turista, enseña que si bien todos somos distintos y hay gran diversidad cultural,

la gran mayoría de las personas que habitan este planeta son buenas personas,
viven agradecidas de estar vivas e
intentan disfrutar la vida, vivir bien y hacer el bien
para ser felices y hacer felices a los suyos.
La gran mayoría lo único que desea es vivir en paz, convivir, ser mejores
y al final de día, poder reír y besar a sus seres queridos…
Sí, la gran mayoría del mundo es buena…
Todos con diversas costumbres y creencias, pero al final,
todos intentando dejar un mundo mejor
o bien, intentando dejar hijos mejores para el mundo…

En fin, en ese trozo de tierra caminan personas de todas las nacionalidades y culturas, unos porque ahí les tocó nacer, otros porque han elegido vivir ahí y otros porque han decidido conocer un poco de ese espectacular lugar… Todos los que pasan por ahí quedan maravillados... Sin embargo, quienes peregrinan por sus calles pueden transportarse a escenas escuchadas e incluso meditadas una y mil veces, y entonces, muchas cuestiones cobran un sentido profundo. Definitivamente, caminar por donde Él pisó se convierte en una oportunidad única para encontrarse con Él y avivar la llama de la fe…

…Al menos una vez en la vida visita Tierra Santa…


martes, 21 de agosto de 2018

Restaurantes para familias con niños pequeños





Viajar es uno de los placeres más grandes de esta vida... Viajar no es gastar, viajar es invertir en experiencias, en cultura, en desarrollo de habilidades intelectuales y psicosociales… Cada viaje resulta ser un curso intensivo en la prestigiosa escuela de la vida… Con sus claroscuros sorprendentes que te hacen valorar cada instante que respiras, cada sonido, cada sabor, cada olor y cada imagen que percibes.
                Cuando viajas con niños te das cuenta de detalles que a otros les pasan totalmente desapercibidos, pero que para ti son la gloria, marcan la diferencia y te hacen sentir que decir gracias no es suficiente … Así nos sucedió al llegar a desayunar en el Restaurante Carnes en su Jugo Navarrete enTonalá. La comida deliciosa a buen precio, baños limpios y el servicio impresionante, acompañado siempre de una sonrisa y buena disposición…
                Como papás, de entrada, es buena opción porque tiene una área de juegos, que por más pequeña que sea, créanme que se agradece hasta el infinito. Ahora bien, que pidas un jugo de naranja pensando en tu mente dividirlo entre los chamacos y antes de tener que pedir otros vasos, el muchacho solito por inspiración propia te diga como leyendo tu mente: “Si quiere se lo traigo de una vez dividido en 3 vasitos pequeños para los niños”… Increíble, no tiene precio…
No obstante, hay gente y lugares que te pueden sorprender aún más… Y así fue… Al pedir un plato fuerte para compartir entre los niños (prefiero  tener que pedir más a desperdiciar) estaba preparada para que me fulminaran con la mirada, porque les iba a pedir una orden de omelette que iba preparado con 2 huevos, acompañado con chilaquiles y frijoles… Hasta ahí fácil, pero es que iba a osar pedir que, si por favor era taaaan amable de preparar un huevo del omelette con queso y el otro sin, porque ya saben que todos los hijos tienen sus preferencias… La verdad, estadísticamente tenía altas probabilidades de recibir un “no, no se puede, pida otra orden” … Pero el muchacho se limitó a responder con una sonrisa hermosa: “Claro que sí señora, con mucho gusto!...  Y así fue como el lugar ganó 100 estrellas Michellin y el muchacho un pedestal… Esta pequeña acción insignificante, me permitió pedir un platillo que se me antojara a mí… De otra forma, muchas veces las mamás acabamos comiendo las sobras de los niños para que no se desperdicie, ya no pides porque sabes que los va a sobrar demasiado ….
En fin, no sé si el Restaurante tiene una cultura de servicio impresionante, que al parecer sí, o si el muchacho era una monada, que también. El caso es que verdaderamente les recomiendo ir a Navarrete, con o sin hijos. Son de los lugares en los que no duele pagar la cuenta y hasta te nace darles más del 15% de propina …
Muchas gracias… Ojalá y hubiera más Navarretes que se especializaran en atender a las familias con niños con paciencia, detalles y comprensión. A muchos se les olvida o no saben el rollo que es viajar con niños y el esfuerzo extra que implica hacerlo, por más bien que a final de cuentas te la pases.
¡Apoyemos y apapachemos a las familias que son el sustento y el futuro de la sociedad!

jueves, 1 de marzo de 2018

ESCAPADOTA SIN NIÑOS



Para gran número de parejas con hijos es difícil realizar una “escapadota” sin niños…Las “escapaditas” son más fáciles de lograr poniendo un poco de buena voluntad, pero las “escapadotas” ya son otro nivel… ¿A poco no hay una abismal diferencia entre ir al cine, salir a tomar una copa, una cenita romántica y un viaje chulo como ese de la luna de miel que parece pertenecer a la prehistoria o haber sido sólo un sueño?
Independientemente si son “escapaditas” o “escapadotas”, ambas son necesarias para la pareja. Si hasta ahora el día a día “los ha comido”, los ha distanciado o enfriado la relación, si la exhaustiva tarea de la crianza de los hijos los tiene agotados, instalados en su zona de confort o de supervivencia, o quieren recordar viejos tiempos de aventura y sorpresas, pongan manos a la obra para salir y disfrutar juntos.
Es cierto que dependiendo la edad de los hijos y a mayor número de hijos y de días de ausencia de los padres, aumenta la complicación de la logística para dejarlos, no sólo atendidos, sino realmente bien cuidados, física y psicológicamente… ¡Vaya que no a cualquiera le confías a tus tesoritos por varios días!… ¡Ni cualquiera se rifa el cuidarlos!… Pero echándole ganas, al final, de que se puede, se puede… Porque además, es un hecho que las susodichas “escapadotas” suceden cada dos siglos…
Así pues, en caso de que opten por “alocarse”, para hacer una “escapadota” tomen en cuenta que requieren de: decisión, una dosis de realismo y planificación previa. De hecho, muchas cosas no las tenemos y no suceden porque existe un pensamiento inmaduro, caprichoso y mágico que piensa que el sólo deseo es capaz de hacer realidad lo deseado, sea lo que sea, en el momento que se quiere y bajo las circunstancias que sean… Y… ¡Noooo!
  • SEAN REALISTAS: respecto al número de días de vacaciones disponibles, economía familiar, salud de los miembros de la familia, preferencias personales, posibilidades para encargar a los niños y edades de los mismos, así como circunstancias especiales. Asimismo, sean conscientes de que, aunque dejen todo organizado y que sus hijos estén felices y perfectamente bien cuidados, sea con los súper abuelos o con personas de tu total confianza, esto no garantiza que tus hijos no los extrañen y que tal vez hasta derramen unas cuantas lágrimas de repente. Sin embargo, si ustedes son honestos y claros, ellos entienden y les gusta verlos felices, aunque no les súper fascine la idea de que los dos se vayan y los dejen.
  • PONGAN FECHA: tal vez no sea un día o mes exacto, pero escojan una fecha límite para realizar la “escapadota”. Puede ayudar si escogen algún motivo para festejar, pe., “los 40”, el x° aniversario de boda, etc.
  • AHORREN: saquen la cuenta de cuánto necesitan ahorrar mensualmente y religiosamente háganlo.
  • PLANEEN LA ESCAPADOTA…
Ahora bien, sé por experiencia que desde el momento de la concepción los gastos se disparan y que generalmente se busca lograr realizar “escapadas con los hijos”, pero ¡no hay que “olvidar-se”, “ustedes dos son una parte fundamental del sistema familiar! Aunque suene raro, pero su primera obligación es cuidarse mutuamente y hacer crecer su relación. Es un error poner siempre primero a los hijos, porque de hecho, los hijos estarán mejor si sus padres están bien y si su relación es estable y feliz. Por otra parte, la pareja no debe “echarle la culpa” a los hijos ni al trabajo de que “no se pueda” hacer cosas juntos o de que se “apague la chispa”, ¡la responsabilidad de encontrar los medios y el tiempo para mantenerla encendida es de la pareja! Es importante aclarar que lo anterior no invita ni aplaude la actitud de desapego, el abandono o irresponsabilidad que se puede tener hacia el cuidado y formación de los hijos.
Eso sí, durante la “escapadota” es normal que pienses en tus hijos, que veas cosas que les quisieras llevar, que veas lugares que te encantaría que vieran, que conozcas personas que te fascinaría que conocieran, que te asombren culturas que desearías que conocieran, que pruebes comida que te gustaría que probaran… Es normal que les mandes fotos y que les llames (sin “intensear” y en momentos adecuados).
No obstante, habrá personas que te digan que no desconectas y hasta podrás escuchar frases como: “tú a lo tuyo”. Entonces, podrás confirmar que efectivamente  no puedes ni debes desconectarte totalmente porque ellos ya son parte de tu realidad y justo al mantenerte en contacto estás haciendo “lo tuyo”, “lo que te toca”.
Me explico, aunque viajes sin hijos, tu vida ya es con ellos, no existe sin ellos fuera de la ecuación. Por tanto, aunque estés de viaje con tu esposa/esposo, solos sin hijos, no puedes simplemente desaparecer sin comunicarte con ellos, saber cómo están, contarles cómo están ustedes. Además, eso también les ayudará a verlos bien y felices.
En fin, los papás tenemos que cuidar nuestra relación de pareja, ya que a final de cuentas cuando los hijos vuelen, nos quedaremos solos los dos, y más vale que no seamos unos extraños el uno para el otro. Por eso, en realidad no importa la magnitud de las “escapadas” que realicen, pero de que son necesarias, lo son: Para recordar, recargar pilas, re-conocerse, re-valorarse, soñar y vivir…

jueves, 25 de agosto de 2016

La violencia y el bullying se aprenden en casa PARTE 1




No sé si alguna vez te has parado a reflexionar en lo que haces y le dices a tus hijos y cómo se los dices cuando las cosas no fluyen, o sea cuando: tira el vaso de leche en el uniforme justo 2 minutos antes de salir o escupe la comida o no quiere comer, cuando se están peleando entre hermanos, cuando no se duerme tras una hora en la cama, cuando no se quiere bajar del coche y tienes prisa, cuando lleva tres horas haciendo una tarea de 5 minutos, cuando no quiere ir a la escuela, cuando se cae y llora como si le hubieran amputado la pierna, cuando se le pierde su juguete favorito, cuando está enfermo y tu agotada, cuando añoras tener tiempo para ti o te sientes mal y te descargas con ellos...

Tal vez nunca hayas podido ver la cara que pones en el momento de tensión y los ademanes que haces cuando liberas a tu Hulk, pero puedes intuir que no son tus mejores vistas. (Es importante recalcar que TÚ lo liberas, nada de que: "me hiciste perder la paciencia" y culpar al niño. La/el que  perdió la paciencia fuiste tú, el que no supo cómo mantener la calma y solucionar la situación de otra forma fuiste tú). La realidad es que sería una suerte y a la vez horrible que cada que soltamos la letanía o explotamos apareciera un espejo y una grabadora para vernos y luego poder reflexionar para establecer pautas concretas de mejora, pero no es así.  

Obvio nadie es perfecto, 
pero deberíamos reflexionar diario 
respecto a  las "formas" y "actitudes" que tenemos para "educar", 
las palabras que utilizamos, el tono, la posición corporal y facial, 
los mensajes subliminales que mandamos 
y sobretodo el impacto que tienen en nuestros niños a corto, mediano y largo plazo, 
para poder ir mejorando, creciendo personalmente 
y fortaleciendo nuestra relación con nuestros niños.
   
A veces es difícil y duro mirarse uno mismo, por lo que nos puede ayudar observar casos anónimos para ver con claridad los aciertos y errores, para generar soluciones alternativas y poder mejorar nuestra nuestra forma de crianza. A continuación expondré a modo de casos, tres situaciones observadas durante el verano, para que podamos analizar desde fuera los hechos, nunca para juzgar a las personas involucradas:


CASO 1


¿Qué tal la típica escena de “tortura infantil” en la playa o en la alberca acompañada de amenazas, chantajes, sarcasmo y hasta burlas?...  
En la cual, un adulto con "buena intención" obliga su hijo apanicado a meterse al agua a la fuerza. O bien, el adulto “obligando” al niño a nadar sin flotis "para que aprenda", a pesar de que el pequeño no quiere, por miedo o porque se siente inseguro y suplica que lo ayuden y lo saquen... Pero en lugar de sentirse escuchado y recibir la ayuda de quienes más quiere y confía en que lo "salven", solo escucha que le dicen para "motivarlo" con una sonrisa: "no pasa nada, no seas rídiculo, mira ese niñito chiquito ya sabe y tú no, no seas chillón, no te volvemos a traer de vacaciones nunca, si no nadas y dejas de llorar vas a poder comer postre/dulces", etc...Y entonces, surgen varias interrogantes:

¿Las amenazas, chantajes, el sarcasmo y las burlas realmente "motivan" 
o intimidan, someten y coersionan la libertad?

  ¿De verdad no pasa nada?... 
...Porque el niño siente que sí está pasando algo, que de hecho no le gusta...

¿Para ir de vacaciones  tiene que gustarte nadar o saber nadar?

¿Qué relación tienen los postres con nadar?
¿Los niños que nadan pueden comer los duces que quieran?
 ¿Comer o no comer dulces es la consecuencia de nadar o no nadar?...
Si es así, la dieta de Phelps, campeón olímpico, ha de consistir en postres y más postres.

¿Qué es más importante: saber nadar o respetar a la persona?

¿A todos tiene que gustarles nadar?
¿Todos los adultos disfrutan nadar o saben nadar?
¿Entonces por qué a todos los niños les debe gustar nadar o deben saber nadar?

¿Hay una edad límite para aprender a nadar o cuál es la urgencia para que aprenda este verano?
¿Realmente se está divirtiendo el niño en "sus" vacaciones?

¿Al niño podría haberle gustado meterse al agua o aprendido a nadar a través de otras formas?
¿El niño obtendrá un “aprendizaje significativo” positivo o un trauma significativo?

¿Acaso el niño es víctima de un abuso y maltrato por parte del fuerte sometiendo al débil?
¿Será este caso un ejemplo de una forma "socialmente aceptada" de bullying", 
donde el adulto le da al niño  una lección práctica de iniciación al arte del bullying?


CASO 2



Cuando vas a un parque de diversiones infantil, pongamos Kidzania, da tiempo de presenciar escenas complicadas de abuso infantil. Amenazas, chantajes, ridiculizaciones, burlas van y vienen por cuestiones irrelevantes cuando los niños no quieren hacer o participar en algunas de las actividades ofrecidas que los papás consideran divertidísimas y que "no se deben perder".  Esto ocasiona dramas, "berrinches" y derrame de lágrimas; cuando se suponía que se lleva a los niños a pasársela bien.

Contaré uno que me tocó presenciar en el juego de hacer paletas heladas: el encargado les da a los niños, además de la malla para cubrir el pelo, un disfraz de delantal y gorra roja antes de empezar a explicarles cómo van a hacer su paleta helada y de darles el material necesario. No sé por qué, pero ni mi hijo ni otros dos que entraron querían ponerse la gorra roja... Por algo será... ¿Quién sabe que sienten o piensan en sus cabecitas?

Así que le regresamos dos al muchacho, pero una chiquilla no corrió con la misma suerte.  Le fue como en feria por no acatar la orden de sus papás de ponérsela. Si ya lloraba, el llanto se fue haciendo peor conforme la obligaban a ponérsela, la amenazaban y la chantajeaban con irse y con que nunca más lo llevarían ahí porque era una necia, desobediente y chillona. Además de ridiculizarla comparándola con todos los “niños buenos” que sí se la ponían y explicándole lo fea que se ve llorando y haciendo berrinches… Y surgen varias dudas:

¿Si se trataba de que la escuinclilla se divirtiera haciendo una paleta helada,
qué más daba que se divirtiera haciéndola con gorra o sin gorra?
¿Acaso si no se la ponía la paleta no se congelaba?
¿Quién estaba realmente haciendo un berrinche la pequeñita o los papás?

¿Qué le enseñaron? ¿Qué aprendió? 
¿Que no se pueden cuestionar las órdenes de los adultos?
¿Que lo que ella piensa, siente o quiere no es tan importante como "obedecer a ciegas"?
¿Técnicas de "bulleo"
para lograr que quien no quiere hacer algo irrelevante se someta ante los deseos del fuerte?


CASO 3

 

Y así lo anterior se repite con las benditas botargas, magos o payasos infantiles que en ocasiones, en lugar de divertir al niño en cuestión, le causan un ataque de ansiedad, pánico y pesadillas. A veces las razones permanecen siendo un misterio inexplicable, otras con razón, ya que no parecen ni parientes lejanos de Mickey, Batman o Elsa de Arendelle sino hermanos de Chucky y Eso. ¿Será que a algunos chiquillos les impacta ver a sus ídolos que en la tele se ven planos y chiquitos convertidos en gigantes?  Quién sabe,  pero es un hecho que algunos niños lo único que quieren es mantenerse a una distancia prudente de 1km de distancia como mínimo. Es entonces que surgen las diferencias...

Invariablemente se puede observar a los padres desesperados porque su escuinclillo no quiere ni acercarse al monigote. Como mucho lo mira de reojo, pero una foto con la botarga resulta misión imposible. Así que los padres, quienes han invertido tiempo y dinero para cumplir SU sueño (no de su hijo), emocionados e ilusionados por tener una foto de su angelito con el susodicho, lo "convencen" (o más bien, obligan) con buena intención. Así pues, sacan la artillería para lograr por todos los medios posibles que pose el tiempo suficiente para que entre lágrimas, ridiculizaciones, burlas, chantajes, amenazas y unos mil disparos puedan conseguir una foto digna para colgar en Facebook... ¿Para poder mostrar a la "familia feliz" y la gran felicidad de su hijo?... Curiosamente a veces logran sacar una foto en la que hasta parece que el niño estaba extasiado… Y surgen las preguntas:

¿Realmente es necesaria o indispensable "la foto"?
¿No tenerla causa una enfermedad o problema grave?
¿No se pueden divertir, ser felices y tener buenos recuerdos sin sacarse la foto?

¿Qué es más importante la tranquilidad y la felicidad del niño o “la foto”?

Tal vez el niño cuando crezca y vea la foto no recuerde concientemente los hechos reales,
pero lo que hacemos deja huella, se queda en el alma y en el inconciente...

¿Al final qué le enseñaste, qué es lo que aprendió el niño?
¿Que hay que tomarse fotos aunque no quieras para tener un recuerdo inolvidable?
¿Que si no quiere hacer algo tienes que ceder y aceptar si te lo ordena un adulto?
¿O que cuando quiera algo de alguien más débil puede obligarlo a través del bullying?

En fin, estas son escenas aisladas. de situaciones concretas muy notorias. Sin embargo, si analizamos honestamente nuestro actuar diario, sin justificaciones absurdas, podemos encontrar momentos, conversaciones o acciones tal vez más sutiles, pero igualmente no formativas, irrespetuosas e impulsoras del bullying, que devalúan y someten a la persona, que niegan sus sentimientos y percepciones; dañando su autoestima, aplastando su individualidad, vulnerando su intimidad, disminuyendo su capacidad de darse a respetar y de decir ¡no! a abusos de cualquier tipo y de luchar por sus convicciones.

Afortunadamente,  se ha ido permeando la sociedad con “nuevas” formas de crianza. Se ha pasado del autoritarismo y del permisivismo, a buscar como ideal el formar conciente y positivamente a los niños; partiendo de que son personas únicas e irrepetibles, igualmente dignas y merecedores de respeto que los adultos, sin que eso signifique dejarles hacer todo o que renuncies a tu rol de padre/madre. 

No obstante, se sigue cayendo frecuentemente tanto en casas, escuelas y demás instituciones en utilizar técnicas falazmente llamadas “educativas”, en lugar de “técnicas abusivas de control y adiestramiento infantil” (amenazas, chantanjes, violencia física y/o emocional, etc.). Éstas a corto plazo a veces parecen servir, pero a largo plazo causan heridas profundas que repercutirán es sus vidas e impiden que se rompan los ciclos de violencia. Asimismo, en el lugar de formar personas libres y responsables, se produzcan robots-borregos, individualistas, fríos, cero empáticos, incoherentes y fáciles de manipular. A estos entes no les preocupa ser auténticos sino ser aceptados, ni hacer lo bueno simplemente porque es bueno, en realidad su actuar se limita a dirigirse hacia donde ganan “estrellita”, reciben premio y evitan castigo…

Claro que es difícil la crianza y que nos equivocamos más de lo que quisiéramos, no somos perfectos y nadie lo espera... Por eso, mientras no estemos 3mts bajo tierra, existe la posibilidad de mejorar continuamente y de pedir perdón. 

Ahora bien, lo preocupante es que aún hay defensores de formas irrespetuosas, abusivas y violentas (física o psicológica) para educar al menor. En mi opinión, esto sucede en primer lugar porque el papel todo lo sostiene pero falta formar a los adultos (quienes justamente hemos sido educados muy diferente), romper paradigmas y crear ambientes propicios. Cambiar cuesta, exige mucha humildad, valentía y esfuerzo continuo para reconocer y reaprender lo que sea necesario. En segundo lugar, una crianza conciente, respetuosa y positiva es muy exigente e implica más trabajo, incluso de mejora personal continua.

En fin, la gran mayoría de padres de familia 
tenemos buenas intenciones y queremos lo mejor para nuestros hijos. 
De hecho, soñamos con un mundo mejor, sin guerras ni bullying, 
pero el cambio no llega con solo desearlo y esperarlo. 
Hay que trabajar 
y el trabajo empieza por uno mismo y luego por nuestras familias 
y la forma en que educamos a los adultos del futuro. 
Dicen que las palabras convencen pero el ejemplo arrastra, 
así que si queremos niños que sepan establecer relaciones sanas, 
que no sean bullies activos ni bullies pasivos (observadores), 
empecemos por no bullear a nuestros hijos, 
por tratarlos con respeto y según su dignidad.

sábado, 20 de agosto de 2016

Viajes con niños: 6 PUNTOS BÁSICOS



Atrás han quedado esos días en que decidías hacer una escapada espontánea y 5 minutos después estabas en el coche con maletas listas y no te importaba si el viaje duraba 1 o 10 horas... 

Aunque hay niños que en 10 horas ni te inmutas de su presencia, lo normal para una gran mayoría de papás es que tengamos que tirar de varios trucos para lograr disfrutar el viaje desde el momento en que sales de tu casa... Cabe señalar que a veces lo que funciona con un niño, con otro no,  y lo que un día sirve al siguiente no. Por lo tanto, evidentemente esto no es un recetario, tan solo te comparto lo que a nosotros a veces nos ha funcionado:

1. PLANEA SALIR EN EL HORARIO "MÁS ADECUADO", EL QUE FACILITE LAS COSAS A USTEDES Y LES RESULTE MENOS PESADO A LOS PEQUEÑINES. Así algunos prefieren viajar de noche para que los niños vayan fundidos, otros de día pero que coincida con la siesta o la hora de menos tráfico y eso sí, en general todos coinciden en que lo ideal es que sea un día sin huelgas o cierres de carreteras típicos en estos días...

2. Lleva varios  "RECURSOS DE DISTRACCIÓN Y ENTRETENIMIENTO", pero al inicio del viaje ¡NO tires de ellos! Aprovecha que están recién trepados al coche y cero "hartos" para dejar pasar el tiempo sin utilizarlos. Permite que ellos se entretengan solos con lo que se les ocurra, desde ver por la ventana, preguntar mil por qués o sacarse un moco.. No te desgastes al inicio haciendo circo maroma y teatro. 

3. Más adelante, SEGÚN LA HORA Y SUS NECESIDADES EMPEZARÁS A NECESITAR ECHAR MANO DE LO QUE HAYAS TRAÍDO EN TU  KIT DE SUPERVIVENCIA:

  • MÚSICA QUE LES GUSTE A LOS NIÑOS, QUE SE SEPAN Y QUE CANTEN..
  • SNACKS: al escoger lo que llevas conviene que pienses en cosas fáciles de meterse a la boca y que no manchen todo si se caen (cuestión altamente probable)... ¡Vaya que los Cheetos no son la mejor opción! Asimismo, aunque la comida chatarra siempre es lo más tentador para llevar porque justo ya viene cortadito y en bolsitas individuales hay muchas cosas saludables y fáciles de llevar divididas en tuppers pequeños o en bolsitas de sandwich: rollitos de jamón, salchichas, quesitos en cubito o el Baby bell, edamames pelados, arándanos, pepinos, zanahorias y similares, cacahuates u otros frutos secos, aceitunas sin hueso, barritas, cereales... Obvio también están las lechitas individuales, palomitas o las típicas papitas fritas que a que no puedes comer solo una y "los clásicos" galletas y dulces...
  • PELÍCULAS: si tu coche no tiene dvd haz un inventillo y cuelga una tablet de algún lado.
  • JUEGOS: obvio pueden ser los modernos electrónicos, pero también funcionan los clásicos (veo veo, caricaturas, adivinar canciones tarareando la música, canciones con mímica, escuchar música de películas que conozcan y contar de qué parte es, etc...)
  • CUENTOS: físicos para leer o ver; o de plano, cuentos inventados para sacar a relucir tu creatividad o historias de personajes famosos.  
  • PARA COLOREAR: como yo soy una histérica y me pondría como de psiquiátrico si me pintan el coche, prefiero llevar de esos pizarrones que pintan con magnético o los que pintan con agua de Aqcua Doodle. Ahora bien, llegados al destino y para restaurantes sí son de gran ayuda los colores normales y libros para colorear o al menos hojas blancas. 

  • SU MUÑECO O JUGUETE FAVORITO ES MUY BUENA OPCIÓN DE COMPAÑERO DE VIAJE.

4. Ahora bien, para ESCOGER DESTINO Y ACTIVIDADES A REALIZAR, en lo personal prefiero ir a lugares que sean amigables con los niños, adecuados a sus edades y necesidades, y sobretodo, seguros.  De lo contrario, no puedes ni respirar en paz, sentarte o disfrutar. Además, cuando un plan es inadecuado para el niño, el resultado es obvio, el paseo   se convierte en una batalla campal, donde los padres gritan y etiquetan a sus hijos de "berrinchudos", "intolerantes"  e "in-sacables". Cuando en realidad, solo  tendrían que agradecer que sus hijos son muy listos y saben reclamar sus derechos y necesidades aunque sus papás insistan en tratarlos como adultos...

5.  Así pues, en relación al punto anterior, para mantener la paz y aumentar la "disfrutación" vacacional a mí me resulta indispensable, PROCURAR DENTRO DEL DESORDEN VACACIONAL NORMAL, RESPETAR LAS NECESIDADES BÁSICAS DE ALIMENTACIÓN Y SUEÑO, para evitar  dramas y demás escenas que tal solo son resultados obvios de llevar a los niños al cansancio extremo y de pedirles que aguanten y se porten como adultos que no son...

6. SÉ PRÁCTICA PERO NO EXAGERES. Obvio entre más hijos tienes más práctica te vuelves, pero definitivamente hay cosas que es mejor llevar a tener que peregrinar buscándolas en lugares que no conoces. Por ejemplo: medicinas, bloqueador, repelente, entre otras que se te ocurran.  Y según sea el caso, a veces también conviene llevar  pañales y toallitas húmedas suficientes.    

En fin, ya se acabaron las vacaciones y tal vez pensarás que debería haberlo escrito antes, pero bueno... ¡Te lo dejo para los puentes que vienen o para las próximas vacaciones! 

¡Espero te sirva! 

Y si puedes, cuéntanos tú qué haces...