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lunes, 22 de abril de 2019

¿Es posible seguir enamorados “hasta que la muerte nos separe”?


 

Estas semanas curiosamente coincidí con varias parejas que estaban aún coladitos el uno por el otro, sin importar las dificultades experimentadas a lo largo de sus vidas juntos o los años de conocerse y haberse comprometido. Fueran 5 o más de 50 años, seguían sacando chispitas al mirarse, escucharse o simplemente al hablar del otro… Para rematar, visité a dos señoras viudas, ambas coincidían en que echaban de menos, “demasiado”, a su marido… Cada una expresó,  palabras más, palabras menos: que había sido un privilegio y una bendición compartir su vida con ellos, que estaban convencidas de que habían estado con “el hombre de su vida, con su media naranja” y que ahora, a pesar del cariño de su familia y amigos, su vida se sentía incompleta… Más aún, las dos sentían que les faltó tiempo juntos, ¡una tras 30 años de casada y la otra con 54 años de matrimonio!…
Convivir con estas personas de todas las edades, personalidades y creencias fue maravilloso. Escucharlas y observarlas fue un regalo. Sin embargo, por momentos sentía que estaba frente a una especie en extinción. Parecían ser las excepciones que confirman la regla, ya que en realidad a nivel mundial la institución del matrimonio y de la familia “tradicional” es cada vez más minusvalorada.
Así pues, inevitablemente surgía la duda: ¿es posible seguir enamorado y cumplir el “hasta que la muerte nos separe”?... O para intentar aguantar es necesario auto animarse con la siguiente frase que un amigo le decía a su pareja el otro día: “menos mal que sólo prometí amarte hasta que la muerte nos separe, pero eso sí, llegada la hora, no me busques… Que ansío tener una eternidad para descansar”…
¿Qué porcentaje de parejas lo consiguen sin contar a los protagonistas de las películas de Hollywood?... Pues para qué espantarnos con las altas cifras de separaciones y divorcios, que contrastan con los estudios que, paradójicamente, afirman que son más felices y prósperas (tanto a nivel personal y económicamente) las personas unidas en matrimonio estable/funcional/imperfecto-feliz… Cuestión que me parece súper lógica, vaya, que no es de extrañar que si a pesar de los reveses y retos de la vida, ambos encuentran en el otro y en su  familia  “sus cimientos, su refugio y su catapulta”,  entonces evidentemente, tendrán un dolor de cabeza menos y estarán en mejores condiciones para hacer y deshacer y poderse comer el mundo…
Sin embargo, ¿por qué si todos ansiamos ese amor incondicional e infinito a veces parece “necesario”, conformarse con migajas y espejismos o renunciar a éste y optar por aventuras sin amor?...Hay quienes sitúan las causas de los fracasos amorosos en los extremos de una misma variable, p.e. En la incompatibilidad de caracteres sea por la diferencia entre estos o la “extrema igualdad” de los mismos, en las familias de origen “perfectas o imperfectas”, en haber llegado virgen o no haberlo hecho, en sólo haberse “juntado” en unión libre o en haberse casado, en haberse comprometido muy joven o muy mayor, ya habiéndose acostumbrándose a la soledad y teniendo manías personales, en no haber terminado de estudiar o en haberse abocado a trabajar muchos años y retrasado la decisión de comprometerse, en no haber viajado o haber visto mucho mundo, en haber sufrido un acontecimiento muy duro o en no haber tenido experiencia con el dolor ni grandes frustraciones, en las presiones laborales y/o sociales o en la falta de éstas, en las creencias religiosas o su indiferencia o rechazo hacia éstas, en el feminismo radical o en la sumisión, en la sociedad relativista, pragmática y materialista o bien, en la conservadora… ¿Pero todas éstas son realmente causas directas y determinantes? ¿O estas “causas” serán síntomas  de nuestras carencias, necesidades, fragilidad e imperfección? ¿O será que somos libres y por eso no hay una causa única sino mil y un causas probables, pero ninguna por sí misma asegura el fin o la continuidad de una relación?   
Es un hecho que no estamos determinados, tanto que todos conocemos parejas que siguen enamoradas, aún, cumpliendo una o varias de las variables anteriormente señaladas. Hay quienes desde la primer mirada y ese primer roce de manos que hace vibrar y sentir maripositas por todo el cuerpo viven escribiendo una historia de amor, sin importar las tempestades que hayan tenido que enfrentar o los altibajos que de repente sacuden sus vidas. Mientras tanto, otros, antes o después, cuestionan su decisión… Se preguntan si  realmente su compromiso fue una decisión libre, voluntaria y adecuada, o fue consecuencia de sus heridas no sanadas, de su historia personal, de falta de habilidades de inteligencia emocional, de la presión social o de uno mismo al sentir afecto por la persona, cayendo en el autoengaño y en falsas expectativas, etc... O incluso, aceptan que ellos mismos o sus parejas no están dispuestos a pagar “el precio” que implica el comprometerse con alguien y formar una familia. Así pues, tras el surgir de las dudas, llega un punto de quiebre, algunos logran trabajar en equipo para recuperar y fortalecer su relación y continúan caminando juntos, otros se dejan llevar por la rutina  y siguen ahogándose en lo mismo sin hacer nada y otros, al final optan por separarse… Llegados a este punto, algunos vuelven a apostarle al amor, ansiando tener otra oportunidad para poder vivir finalmente “la posibilidad” del amor eterno...
No hay una receta, pero definitivamente no es que te “toque”, cual lotería, vivir “el fueron felices para siempre”. Si se quiere que te “toque” hay algo claro, ambos miembros de la pareja deben comprometerse libremente y trabajar a favor de relación buscando el bien propio y del otro, tomando en cuenta 10 puntos:


  1. Además de sentir “bonito”, amar es  “querer-querer”, incluso cuando no se “sienten” ganas. 
  2. Decirse diario cuánto se quieren y siempre decir más cosas buenas que malas.
  3. Besarse y abrazarse como si fuera su último día de vida, a final de cuentas, nunca sabes cuándo será.
  4.  Regar diario la relación, no como a ti te gusta sino como el otro necesita y le gusta.
  5. Seguir conociéndose cada día y creciendo individualmente y como pareja.
  6. Darse su lugar, cuidarse y respetarse como personas y no tratarse como objetos. Admirarse mutuamente.
  7. Escucharse profundamente, ser honestos y evitar suposiciones.  
  8. Tener detalles que hagan lo ordinario extraordinario, sorprenderse continuamente y expresar su amor con palabras y hechos concretos.
  9. Elegir bien las batallas, ser resilientes y perdonar.  
  10. Tener un proyecto común y trabajar en equipo entregándose total y plenamente.
  •     Y como bonus y punto ideal de partida, poner a Dios en el centro de sus vidas…


Estos puntos son pinceladas generales que requieren el compromiso al 100% de cada uno, nada de que 50%-50%, ya que esto marcaría el inicio del fracaso. De no haber compromiso real por ambas partes, puede ser que sigan juntos físicamente, pero desconectados y sin vínculo real. Desafortunadamente no se venden píldoras mágicas para seguir enamorados y ser felices… ¡Siento desilusionarlos, el toloache es buen negocio pero con eso no se llega muy lejos!… En fin, ¿qué se puede aprender de las parejas que siguen enamoradas, más enamoradas que el primer día porque ahora se conocen más,  se admiran más y verdaderamente se aman?...    
  • Antes que nada, hay que reconocer que son seres humanos común y corrientes… Ellos han pasado por las subidas y bajadas de la montaña rusa de la vida, pero son parejas que mantienen el amor de eros, apasionado, vibrante y creativo que los hace seguir deseándose mutuamente y buscando formas para fortalecerse y no caer en la pasividad ni en el conformismo. Sin embargo, van más allá, no buscan poseer o consumir al otro como si de un objeto desechable se tratara. 
  • Se valoran infinitamente, ansían seguir conociéndose a profundidad y poderse entregar siempre plenamente con amor de ágape.  Amor que trasciende el vaivén de los sentimientos pasajeros, que se dona sin reservas haciéndose, verdaderamente, uno con el otro,  buscando cultivar su relación y  sacar lo mejor de sí mismo y de su compañero y mejor amigo en cada momento. 
Todos deseamos amar y ser amados… Y no sólo racionalmente, sino que queremos sentirlo y experimentarlo… Por tanto, ¿por dónde se puede empezar para lograrlo?... En primer lugar, hay que decidir quién queremos ser, ya que de ahí se seguirá el hacer, el conocernos y ser dueños de nuestras vidas, el desarrollar la inteligencia emocional tan necesaria para vivir plenamente y poder compartir y entregarle la vida a la persona amada.  
Sólo tenemos una vida…Ojalá que todos pudiéramos descubrirnos, cada día, hasta el final de nuestras vidas,  amando y siendo amados en totalidad, siendo uno con el otro… Entonces siempre parecerá corto el tiempo, pero por más breve que sea el momento, éste nos habrá permitido tocar el eternidad,  seremos felices y colaboraremos en que se siga creyendo y luchando por el amor verdadero.


PD. A ver si pueden ver la peli de The Longest Ride (El viaje más largo) y me cuentan que les parece… Creo que queda perfecto para completar el artículo. Les dejo unas frases de la peli que me encantaron (aguas son spoilers):




  • Luke: "A veces pienso ¿qué derecho tengo a ser feliz si hay tanto sufrimiento en el mundo?"... Sophia: "O podrías pensar: ¿Qué derecho tengo a ser infeliz?"
  • "Ese beso, nuestro primer beso fue una promesa de todo lo que vendría. Los días se convirtieron en meses. Los fines de semana explorábamos lugares nuevos. Yo jamás había salido de vacaciones. Aunque, de haberlo hecho no habrían sido tan memorables como estas".
  • “Cuando te fuiste a la guerra, yo me quedé aquí aferrada a la esperanza de que volverías a casa y nos casaríamos. Sí, y que tendríamos hijos. Pero eso es un sueño, Ira. Tú eres real. No sé qué nos depara el futuro, pero sé que no hay futuro sin ti. A no ser que ya no me ames”. 
  • “Y en ese momento ambos supimos que la posibilidad de una vida juntos era más grande que el riesgo de estar separados”.
  •  “Venimos de mundos muy distintos. Pero jamás había sentido esto por nadie. No todo el mundo consigue eso”. 
  • “Es aterrador cómo las personas más cercanas a ti pueden convertirse tan rápidamente en desconocidos”.
  •  “El amor exige sacrificios”. 
  • “Y de ese día en adelante, Sophia no fue exactamente "felices para siempre", pero casi. Nos concentramos en celebrar las cosas maravillosas que teníamos en vez de lamentar las que no teníamos”.

También publicado en: Diario Nueva Visión https://www.diarionuevavision.com/criterio/es-posible-seguir-enamorados-hasta-que-la-muerte-nos-separe/https://www.diarionuevavision.com/criterio/es-posible-seguir-enamorados-hasta-que-la-muerte-nos-separe/

martes, 11 de septiembre de 2018

Las lecciones tras descubrir polillas en casa





Hace un tiempo les quería compartir una situación en la que como mamá te sientes orgullosa de tu hijo: Resulta que un día entro a la casa directo a empezar la típica rutina cena - baño – cama y en algún momento, entre esto y aquello, mi hijo mayor se acerca y me dice: “Mamá, qué crees, iba caminando y sin querer choqué con el marco de la puerta y que se rompe solito” …  La verdad le respondí: “¿sin querer… o lo pateaste? O sea, ¿cómo que se rompió solito?” … Y de ipsofacto contestó: “Noooo, en serio, ni siquiera fue fuerte y se rompió” Entonces yo, entro en estado de autocontrol mmmmmmmmm, respiro profundo, cuento hasta un millón y digo: “A ver, ¿dónde fue?...
                Me lleva al lugar de los hecho y efectivamente se había hecho un hoyo en la parte inferior del marco de una puerta.  A simple vista se veía extraño y se sentía como si la madera se hubiera convertido en papel, sin esfuerzo alguno podía romperlo enterito ... No obstante, con tantos gastos que habíamos tenido era impensable cambiarlo por el momento. Así que decidí hacer las paces con el marco (que yo creía podrido) y el hoyo …
                No me cayó nada en gracia la noticia, especialmente porque acababa de celebrar que por fin habíamos logrado arreglar unas grietas ocasionadas por el temblor y unas humedades terribles. Sin embargo, lo que me encantó de este hecho fue la honestidad de mi hijo, quien sin mentir se acercó a contarme directamente y sin rodeos lo que había sucedido…Esto lo valoro mucho más de lo que se imaginan, ya que justo intento dar pie a que así sea. De hecho, una de mis metas es nunca perder su confianza, que sepa que me puede contar lo que sea; sea “bueno, malo, regular, un acierto, algo irrelevante o bien, una metida de pata” … Obviamente, en este caso, fue necesario clarificar que en realidad él no había sido el responsable de que se rompiera, sino que el marco estaba en mal estado y que había que cambiarlo.
                En fin, hasta ahí se hubiera quedado la historia acaecida hace aproximadamente dos meses… Sin embargo, vino una pareja a tomar un curso psicoprofiláctico Lamaze y pues de casualidad al despedirlos salió el tema de que con las casas nunca acabas de tenerlas bien, que siempre hay algo por arreglarles… Como, por ejemplo, cambiar el famoso marco de la puerta…  Él solo con verlo, me aseguró que tenía polilla… ¡Casi me da el tramafat!!!! Pero en mi ilusa ignorancia esperaba de todo corazón que no fuera cierto…
Así que al día siguiente llamé al carpintero de confianza, que es buenísimo pero famoso y por ende no me pela, para rogarle que me rescatara. Obvio esto para él es una pérdida de tiempo, un micro trabajo ridículo comparado con las obras que atiende y me dice: “híjole, voy a intentar ir en 5 días, pero por mientras con un desarmador levante el marco y sáquelo de su casa” … Y ahí va la ingenua de mí, esperando que no hubiera ni un bichito, a levantar el marco … Dado que nunca había visto una polilla, dudaba ser capaz de reconocer si había alguna…. ¡Pero …!!!!!!!!!!!!! ¡Créanme que bastó levantar un milímetro para ver un planeta entero de bicharracos asquerosos devorando mi marco, subiendo y bajando por las carreteras y túneles que habían construido!!!!! … ¡Por poco me da un infarto!!!!!!…
Regresé el marco a su posición original, autoconvenciéndome de que había sido una alucinación. Tal vez ahora que lo volviera a levantar ya no habría nada… Pero ¡noooooooooooooooooooooooo!!!! Aparecieron más y más y más y más y más y más. De hecho, daba la impresión de que se multiplicaban a la infinita potencia para atacarme por importunarlas…. Unas de las polillas empezaron a perder el equilibrio y caían al suelo, las demás se alocaron y entraron en pánico al ver mi cara de “no va a salir ni una viva de aquí” … De pronto, sentí que empezarían a invadir toda mi casa a modo de venganza. Seguro para la noche me vería obligada a dormir en el suelo porque se habrían comido mi cama….
Entré en pánico y corrí por el súper poderoso Raid Casa y Jardín olor a eucalipto. Levanté los restos del marco o más bien del barniz que habían despreciado los bicharracos y arranqué lo más que pude. No sé cuánto Raid quedaba, pero empecé a atacarlos despiadadamente hasta que no salía ni un poco más de veneno… Eso sí, no sin daños colaterales, ya que, al salir el aerosol con fuerza, hizo volar a más de cien. ¡Y empecé a sentir que ya los traía encima!!!!!!!!!!!!!!!!!! Me apresuré a limpiar la escena del crimen y a sacar los cadáveres… Pero tan sólo deseaba aparecer como mínimo otras 10 botellas de Raid para seguir echando y echando…
Afortunadamente, una amiga me hizo el favor de recoger a mis hijos del cole porque no acababa de barrer enemigos. Terminé lo más rápido que pude y los alcancé en un restaurante… No me quería ir de ahí, así que alargué lo más que pude la vuelta a casa… Finalmente, nos fuimos y pues los chicos retomaron la “cantaleta del verano”, de que quieren que les compre mochilas nuevas… “Cantaron la misma canción” varias veces, pero cuando salieron de bañarse se pusieron intensos. Para estas horas mi paciencia, conciencia y todo mi hermoso cuerpo estaba agotado. Así que, tras un último e inútil intento, amable y delicado, para que entendieran que ahora no $e podía y que además no las necesitaban, recurrí a una sucia “estrategia” para finalizar el drama… Entre un suspiro les dije: “ok, mañana vamos a comprarlas, sólo que tendremos que acostumbrarnos a convivir con estos bichos hambrientos y a ver cada día el marco despedazado… Lo bueno es que cuando acaben de comerse nuestras camas, mesas y puertas tendremos mochilas nuevas” … Entonces obviamente contestaron: “No, bueno… Mejor nos esperamos a comprarlas, primero arreglamos la casa y matamos a las polillas” …
… Total que para cerrar el día con broche de oro, resulta que mi marido, que está en un viaje de negocios, desde la cama de un hotel me pregunta mientras ve, bien relajado, una serie de Netflix: ¿Qué tal tu día? ¿Qué hiciste hoy?... ¿Tranquilo? (siendo que ya le había informado previamente sobre la guerra que había librado contra los invasores) ... Así que con un gran esfuerzo intenté responder sutilmente sus inquietudes… Sin embargo, para rematarla, sin querer y con las mejores intenciones, el pobre hombre me dice antes de despedirse: “Bueno, ya no te preocupes, cuando llegue lo arreglo” …  Inevitablemente y con cara de “what?”, me limité a pensar sin emitir sonido alguno: “O sea, ¿cómo? ¿Qué va a arreglar cuando llegue?..., Si  el ataque fue hoy, ya hice una matanza, ya limpie, ya quedé  con el carpintero y con el fumigador… No es por nada, pero para cuando llegue, ya hasta los cadáveres se desintegraron” ...  Y salí de esa lo mejor que pude sin responder… A veces es mejor callar o reír… Para no llorar o vociferar…
En fin, cuatro enseñanzas de tanto rollo:
1.       No cabe duda de que vivir, cuidar una familia y criar hijos son aventuras extremas.
2.        Hay circunstancias inesperadas que permiten tener chocoaventuras que contar y sobre las cuales, pasado un tiempo prudente, puedes reír al recordarlas…
3.       A modo de reflexión o desahogo, de verdad nos falta ser más empáticos y estrategias de comunicación efectiva y positiva, no lo digo por mi marido… Bueno también, pero ¡empezando por mí! Así que me queda la tarea de seguir practicando una comunicación respetuosa, asertiva y empática con mi familia, ya que la ebullición de mis emociones o cansancio no justifica la utilización de amenazas, chantajes ni juicios severos…
4.       Por otra parte, como mamá pienso que ante la pregunta: ¿Qué hiciste hoy?... A veces es tentador responder “nada” … Cuando en realidad sí hiciste y mucho… De verdad a las mujeres nos urge valorarnos y valorar nuestro trabajo de “no hacer nada”. Si no empezamos nosotras a creernos que es valioso lo que hacemos no esperemos que la sociedad lo reconozca.



Publicado en Nueva Visión

martes, 22 de mayo de 2018

PARA CONSTRUIR UNA FAMILIA SE NECESITA UN PLAN...




En el artículo anterior se explicó que los miembros de una pareja unida en matrimonio son los arquitectos naturales de la familia. Cabe señalar que, en la mayoría de los casos, en la cultura occidental el matrimonio se da por amor. Y entonces, ¿por qué tantos divorcios si “el amor está en el aire”?… ¡Pues es que lo que está faltando son buenas dosis de inteligencia, de conciencia, y de humildad! Así como, interés y esfuerzo para desarrollar las competencias que sean necesarias para “hacer que se dé el amor y que no se acabe”.
Por tanto, tras formalizar su relación, como en cualquier empresa, deberían de aterrizar su “plan de negocio” para poderlo revisar y evaluar continuamente. Éste debe incluir su misión, su visión, sus valores y sus objetivos, y recalco la palabra “su”, ya que debe ser “suyo”. ¡Vaya! Que no sirve copiar el de los vecinos ejemplares ni el de tus bisabuelos que lograron festejar sus bodas de oro.
Además, éste debería incluir su “presupuesto”, no sólo económico, sino, principalmente, de “lo que se tiene y no se tiene” a nivel humano. Es fundamental saber y reconocer con qué se cuenta como individuos y como pareja, en cuanto a fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.
Lo anterior para alcanzar la aceptación incondicional mutua y poder favorecer un trabajo constante y perseverante de crecimiento para facilitar la convivencia y el fortalecimiento del vínculo.
Si bien es cierto que la pareja necesita trabajar en equipo y desarrollar habilidades de negociación y conciliación entre otras, ninguna habilidad o estrategia será suficiente si no cultivan su amor día a día y siempre tienen a Dios en el centro de sus vidas y su matrimonio.
Sólo el amor, que incluye
la verdad, la fe, la esperanza, la humildad, el perdón y los sacrificios,
es capaz de lograr sacar adelante este gran proyecto.
Generalmente, durante el noviazgo se idealiza el amor, quedando reducido a sueños. Sueños que se conforman con soñar con la boda ideal y lógicamente con el amor eterno que “se dará”, así como así, por añadidura. Sueños que se avivan al soñar con “tener hijitos” y con formar una familia ”linda”.
Sin embargo, bien se dice que los sueños, sueños son. Es importante poner los pies en la tierra para diseñar un proyecto sólido y viable que ponga los medios para hacer realidad los sueños y que sepa aceptar y enfrentar la realidad, aunque no se ajuste a los sueños románticos.
Definitivamente, una familia no se puede construir entre nubes y cupidos revoloteando, sin utilizar el cerebro y la voluntad, entre otras cosas.
Por tanto, no cabe duda de que un Plan de Familia es de gran ayuda para tener claro a dónde quieren llegar y cómo. El no planear y el no prever aumenta las posibilidades de fracaso. De hecho, una gran mayoría de fracasos matrimoniales son resultado de amores idealistas inmaduros, que creen que con la boda se acaba el cuento con un “y fueron felices por siempre” y que basta desear ser felices para comer perdices.
Sin embargo, para que el amor “fluya” no es suficiente esperar a que eso suceda por arte de magia, no basta tener buena voluntad, muchas buenas intenciones e ilusiones. No, en realidad con eso no basta ni para el arranque…
El amor exige mucho más que sentir maripositas y pasarla muy bien. Exige pensar, decidir, comunicarse y sacrificarse.
Así que la primera tarea fundamental a realizar antes de casarse es tirar a la basura las expectativas irreales que se tienen sobre el amor y el matrimonio; y en segundo lugar, ser honestos para reconocer y expresar con claridad y asertividad las necesidades y expectativas personales.
Ahora bien, evidentemente el Plan de Familia no es el proyecto final de la obra a realizar ni garantiza el “éxito”. La “construcción” de una familia dura toda una vida y obviamente surgen imprevistos que exigen realizar modificaciones al plan original e irse adaptando a la realidad y circunstancias que se presenten.
No obstante, con plano en mano y habiendo hecho los cálculos y previsiones necesarias, se pueden poner cimientos sólidos para luego ir levantando la “obra” negra, gris y blanca… Eso sí, descubrirás que tu “obra” –“tu familia”– “nunca está terminada”. Al igual que en una casa, siempre hay algo por hacer, una aventura nueva que recorrer…
“El amor es una realidad viva:
o lo estás alimentando y lo haces crecer, o lo matas

Hay que dedicar cada día unos minutos a pensar
qué detalles de cariño vas a tener con tu cónyuge;
entender tu matrimonio como la gran aventura de tu vida,
algo que te ilusiona y que debes defender, porque no estás seguro del final”.
– Tomás Melendo