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viernes, 18 de mayo de 2018

Escuchar a los hijos para ser mejores padres



El otro día mi hijo me pidió que le prestara el termómetro electrónico y no puedo olvidar lo que me dijo tras dárselo:
“¿Y sí sirve esto… O sólo me lo prestas para que me distraiga?”…
No puedo negar que lo primero que pensé fue: “¡Vaya! Qué listo es este escuinclillo de 5 años”… Sin embargo, me descolocó su pregunta porque en casa, con todas nuestras metidas de patas, justamente intentamos no “tirar a locos” a nuestros niños, ni tratarlos “como si no se enteraran de nada” o “como si captaran sólo ¼ del asunto”… Así que inmediatamente respondí: “¡Obvio que sirve! ¿Cómo crees que no?”…
Entonces, me sentí irritada e impotente… Irritada e impotente por el trato irrespetuoso e injusto que muchas veces reciben los niños, mismo del que sí se percatan, aunque en muchos casos no digan nada…
Podría haber gastado tiempo en indagar quién, cuándo y cuántas veces le ha aplicado a mi hijo ésta u otra “táctica sucia” para que “no dé lata y se esté tranquilo”. No obstante, preferí detenerme a reflexionar sobre lo que yo podía aprender, prever y cambiar a partir de esta pequeña interacción con mi hijo y sobre lo que necesitaba ayudarle a sanar y a enfrentar…
Así pues, me enfoque en el hecho de que el chiquillo dudó de mis intenciones al recibir lo que pedía. Él sintió que accedí a prestárselo “sólo para que se entretuviera y entonces, yo pudiera “desafanarme” de él para hacer mis cosas”… En consecuencia, resulta irrelevante si su suposición era correcta o incorrecta, lo importante a tomar en cuenta es que él lo percibió así…  Y aquí entre nos, tal vez no andaba tan errado el chavalillo, ya que yo sí llevaba unas noches del terror y unas mañanas intensas con él en casa, sin ir al cole, porque tenía fiebre. Por lo que, si bien mi intención racional no era “quitármelo de encima” es altamente probable que inconcientemente transmitiera una necesidad real que debía cubrir para poder atenderlo mejor y ¡él lo percibió!
Con esto llegamos a un punto fascinante e increíblemente delicado sobre el que se debe ser conciente:
Los niños son sumamente sensibles
para captar nuestros sentimientos y necesidades desatendidas y no expresadas…
En conclusión, éste fue un hecho simple y sin grandes complicaciones. Sin embargo, ayuda a obtener aprendizajes fundamentales que se pueden resumir en 5 puntos:
  1. Es preciso percibir y reconocer nuestras necesidades para poder expresarlas con asertividad, atenderlas e incluso, compartirlas con nuestros niños… Ante ellos no las podemos ocultar y de hecho, intentarlo puede resultar contraproducente.
  2. Nuestros hijos son pequeños de tamaño, pero entienden y captan más de lo que imaginamos.
  3. Nuestros hijos merecen un trato digno y sentirse valiosos, no un estorbo.
  4. Hay que generar espacios seguros y mantener la conexión con ellos para que sean capaces de expresar sus sentimientos y pensamientos.
  5. Ellos son nuestros mejores maestros, si somos humildes y responsables podemos aprender mucho de ellos para ser mejores personas y padres.

lunes, 23 de octubre de 2017

Hay de formas a formas para formar...

I


Entre ayer y hoy me quedé impactada con dos noticias de EUA que me aparecieron en el celular:

Una niña de 3 años muerta porque su mamá la pateó en el estómago y al caer se pegó en la cabeza “por no lavarse los dientes” y la otra, una niña de 9 años muerta por asfixia porque sus padres habían llamado a su sobrina para que les ayudara a educarla porque “ya no podían con ella”. Entonces, la sobrina que pesaba 147kg se sentó sobre la niña “rebelde” para “darle una lección” y cuando se levantó, después de 2 minutos, ésta ya no respiraba. 

La mayoría pensará: ”¡qué bárbaros e inhumanos! Yo nunca haría eso!”...

Ok, es cierto, pero creo que a partir de esto conviene reflexionar: 

¿Qué sí hago? 

¿Alguna vez  podría haber salido en las noticias por mi forma 
irrespetuosa o violenta (física o psicológica) de corregir a mis hijos?

¿Qué sí hago cuando “no puedo más” y exploto?

¿Cómo reacciono, qué digo y qué hago?

…Cuando después de “repetir mil veces” algo, no sucede lo que pido o sucede lo contrario.

Cuando tengo prisa y “ni me pelan”.

Cuando ya no pueden tirar más cosas porque solo queda derrumbar la casa y las visitas están por llegar.

Cuando se cayó el agua por quinta vez, se hizo pipí, rayó el sillón  y “todo” sucede justo

cuando estoy exhausta, con los nervios de punta y sin reservas de paciencia.


¿Qué porcentaje del día “sufro” a mis hijos y cuánto los disfruto?

¿Cuánto tiempo diario paso que ardo de furia, gritando y dando órdenes y

cuánto me detengo a escucharlos, a abrazarlos, a besarlos, a mirarlos con amor?   


¿Qué daños físicos o psicológicos podría estar causando a mis hijos cuando pierdo el control?

Afortunadamente no los he matado literalmente, pero...

¿Mis gestos, palabras y acciones fortalecen o “matan”

su autoconocimiento, autoestima, autorespeto, seguridad, individualidad, autenticidad, autonomía, 

espontaneidad, inocencia, capacidad manejar las emociones y resolver conflictos?


¿Qué hago cuando me doy cuenta de que "me paso" y de que debería de actuar de otro modo?

¿Me autojustifico para tranquilizar mi conciencia y poder seguir igual?

¿Pido perdón?

¿Realizo un plan de trabajo realista para ir mejorando con acciones concretas?

¿Pido ayuda? ¿A quién? ¿Busco formarme? ¿Cómo?


Criar y formar a los hijos es todo un reto y evidentemente hay muchas maneras de hacerlo. En general, la mayoría de los padres oscilamos entre medio de “lo ideal” y de “lo que nunca se debe de hacer”. A veces acertamos y otras metemos la pata. Sin embargo, es esencial que seamos capaces de distinguir que hay de medios a medios para formar y  que definitivamente,  unos son más respetuosos de la dignidad de la persona que otros. Es  inconcebible que aún en pleno siglo XXI exista una amplia aceptación de medios violentos y abusivos para "formar" (amenazas, chantajes, ridiculizaciones, culpabilizaciones, la "nalgada a tiempo", etc...) que, aunque no quiten la vida literal, atacan la dignidad y hieren profundamente a los niños dejando heridas graves y les dificultan establecer pautas de comunicación y relaciones sanas.

Obviamente nadie es perfecto, todos nos equivocamos más de lo que quisiéramos. Por eso,  debemos ser humildes para reconocer tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades, así como nuestras áreas de oportunidad y nuestro potencial. Asimismo, debemos de ser  perseverantes para buscar continuamente los medios que sean necesarios para ser mejores padres.   Sin embargo,  .para poder iniciar un proceso de cambio,  primero se tienen que romper paradigmas. Así pues, los padres debemos de romper:

  • Con el autoritarismo y el permisvismo, esto es,  tanto con el sometimiento indigno  de los hijos a los padres como el de los padres a los hijos.
  • Con la justificación inmadura de que no se puede cambiar porque "así soy" o "así me educaron" y "te aguantas", porque además "soy tu madre/padre".
  • Con la desidia para autoevaluar las reacciones, acciones y omisiones negativas y/o violentas..
  • Con la pereza para formarse y para trabajar concientemenente por ser mejor madre/padre.
  • Con la creencia de que los niños son los "culpables" de que los adultos "tengan que educar así" y de que exploten como explotan.
  • Con los "shows y berrinches parentales" para "solucionar los shows y berrinches infantiles".
  • Con la aceptación social de las formas violentas, abusivas e irrespetuosas para "educar".

…¡ Y luego sorprende que aumente el bullying, la prepotencia, la violencia, la corrupción,
la insensatez y la irresponsabilidad de la sociedad!... 

Se necesita valor para reconocer que eso es lo que se  les enseña a los niños con el ejemplo.

En realidad, las “nuevas generaciones” no lo hurtan... Lo heredan..


Cambiar no es tarea sencilla, pero es lo que nos toca en la vida, ya que tenemos solo una oportunidad para  sacar la mejor versión de nosotros mismos y para ayudar a que nuestros hijos también lo hagan. Por tanto, si queremos que sean respetuosos, responsables, generosos, cariñosos y concientes, seamos respetuosos, responsables, generosos, cariñosos y concientes con ellos...



Es momento de cambiar 

para que nuestros niños sean mejores y en consecuencia, el futuro sea mejor

Para cambiar el mundo primero hay que cambiar nosotros

y nuestras formas para  formar...



martes, 28 de febrero de 2017

ARRIVAL - LA LLEGADA

ARRIVAL- LA LLEGADA
Por Luz Ma Dollero @equilibrium4mom

NOTA: ¡Contiene spoilers!…. Si quieres ver la peli, lee el artículo luego…




El otro día mi marido me dio varias opciones para elegir qué película quería ver. De cada una me iba dando una breve explicación y cuando llegó el turno de “Arrival”, mi cerebro registró:

“La llegada - de – marcianos”.

…Así que no pasó el filtro y evidentemente, escogí otra.

Sin embargo, el fin no me dio alternativas. Él había decidido que íbamos a ver Arrival, porque “estaba mega nominada por todos lados a los Óscares”. Por lo que no me quedó de otra, más que hacer un sacrificio y fumarme a los marcianos sin rechistar…  Pero, para mi sorpresa, la verdad es que sí me gustó la película, aunque se me hizo un poco lenta.

Para variar, mi cerebro racional me asaltó con algunas preguntas que les expondré antes de compartirles los tres puntos que me encantaron de la peli:

  • ¿Por qué cuando la Doctora pregunta que cómo son los extraterrestres y que qué onda con el asunto, le dicen que ya verá?... ¡Por eso el anterior que contrataron se les murió del susto!... Creo que, si la contrataron o cuasi secuestraron para ayudar a resolver el asunto, poniendo en riesgo su vida, tenía derecho a estar informada...


  • ¿En qué universidad trabajaba la Doctora? ¡Porque si su sueldo de profe le alcanzaba para esa casita espectacular con vista al lago, definitivamente, quisiera mandar mi CV!…


  • Si los extraterrestres venían en son de paz, querían ayudar, tenían un súper lenguaje avanzadísimo que les permitía conocer el futuro, ¿cómo es no se les ocurrió poner una banderita blanca en sus naves o traer su mensaje escrito en al menos en un “idioma humano”?… ¡Esto hubiera simplificado el asunto y hubiera evitado miles de altercados, levantamientos y stress!… ¡Sobre todo si ya sabían cómo somos los humanos de malos para esto de la comunicación pacífica y de tiquismiquis con lo que consideramos desconocido o diferente a nosotros? ¿O será que no tenían espejos y no sabían que nos podríamos sentir un poco intimidados con su presencia y la de sus aparatitos monstruosos? ¿O será que simplemente les divertía ver a los “humanitos frikeados”, a tope de adrenalina y a punto de hacer estallar un conflicto mundial?...


  • Por tanto, ¿realmente querían ayudar o sólo lo hacían por mera conveniencia, dado que en 3000 años iban a necesitar nuestra ayuda? ¿Los movía el bien común del universo o meras intenciones pragmáticas-utilitaristas para proteger su especie?


En fin, ¡ya paro, que creerán que no me gustó la peli!... Y la verdad es que sí me gustó y me puso a trabajar el chícharo... Les comparto los tres puntos principales que me parecieron interesantes para reflexionar:

1. LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE Y SU RELACIÓN CON NUESTRA FORMA DE PENSAR Y ACTUAR.

Sin intentar descifrar qué es primero, el huevo o la gallina, es cierto que la cultura y la lengua nos dotan de características propias y moldean nuestro pensar y actuar.  Todos sabemos que no es lo mismo hablar español de México que castellano de España, no sólo porque aquí pedimos jugo de toronja con popote y allá sería, un zumo de pomelo con pajita. Estereotipos o no, pero el lenguaje nos hace ser diferentes y actuar de diversas maneras: ahí está el mexicano dándole mil vueltas al asunto, mientras el español súper directo ya fue y vino tres veces. El mexicano adorna las frases y usa diminutivos constantemente, permitiéndole al español sonreír, sentir calidez y a la vez dudar de “tanta amabilidad” y hasta cuestionarse si el gasto de saliva y tiempo, realmente valdrá la pena. Sin ir más allá, otra palabra determinante que causa asombro e incertidumbre, no solo por el sonido, sino por su amplio significado, es el famoso “ahorita” mexicano, que abarca todo un espectro de “posible” acción: puede oscilar entre “un rato”, la próxima semana o bien, un tiempo indeterminado…

Asimismo, la profesión que escogimos y los amigos que tenemos marcan nuestro pensar y nuestro actuar... ¡Vaya, es obvio, que no hablan igual los abogados, que los filósofos, los doctores, los punkies, los artistas, los intelectuales, los liberales o los conservadores! ¡Ni hablan, ni piensan, ni se visten igual, ni perciben el mundo igual!….

Por eso, cuando estás fuera de “país” y/o de “tu grupo”, te sientes marciano o ves a los “otros” como marcianos  y se requiere realizar un esfuerzo extra y tener capacidad de adaptación y paciencia  para lograr entrar en contacto, conocerse mutuamente y conseguir que fluyan las relaciones…





2. COMUNICARSE EFICAZ Y EFECTIVAMENTE CON MARCIANOS ES POSIBLE, SI SE ES: ASERTIVO, PACIENTE, EMPÁTICO, TRANSPARENTE Y SE CLARIFICAN LAS DUDAS SIN RODEOS.

Antes de buscar extraterrestres para probar nuestra capacidad para comunicarnos, podemos empezar a practicar con los marcianos que tenemos al lado: sea el esposo/a, los hijos, familiares, jefes, compañeros de trabajo, vecinos o personas con las que nos topamos que a veces de verdad parecen que vienen no de otro planeta, sino de otra galaxia. Todos estos marcianos a veces “sacan” a relucir nuestro peor “yo” y se establecen las formas más negativas y bélicas de comunicación, llenas de prejuicios, humillaciones, ridiculizaciones, posiciones autoritarias o por el contrario, de indiferencia…

¿Y esto por qué sucede? Tal vez porque vivimos a la defensiva justo pensando que todos esos seres diferentes a nosotros son marcianos peligrosos. Tal vez porque tenemos heridas no sanadas o porque no conocemos mejores formas para comunicarnos. Y así, no llegaremos muy lejos, ni en crecimiento personal ni en cuanto a consecución del bien común. 

Debemos aprender a ver al otro, no como enemigo de otra galaxia, sino como un ser único e irrepetible y valioso de mi misma naturaleza y de mi mismo planeta (aunque a veces no lo parezca). Debemos aprender a valorar lo diferente para enriquecernos y crecer. En realidad, cuando más nos conocemos y crecemos es en el encuentro con el otro. Por eso, debemos:

Desarrollar habilidades para comunicarnos "sin trajes" y prejuicios,
con humildad, empatía, respeto, compasión y amor, 
para así  poder generar puntos de encuentro.






3. SI CONOCIERAS EL FUTURO…  ¿CAMBIARÍAS TUS DECISIONES?

¿Tú qué harías en el lugar de la Doctora?



O bueno, para hacerlo más fácil, responde con honestidad:

Conociendo tu presente, ¿cambiarías tu pasado?

Y qué tal si hacemos un planteamiento más real y posible:

¿Cuál es tu propósito, cuál es tu misión aquí?

Conociendo tu pasado y el futuro que quieres:

¿Qué cambiarás de tu presente?...

¿Cómo vivirás tu presente para poder vivir el futuro que quieres?






… En fin, ahí te lo dejo de tarea….