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sábado, 31 de agosto de 2019

Los niños y el juego









Creo que es innegable la importancia del JUEGO para los niños. A través del juego, los niños “sin querer”: imaginan, sueñan, simulan, imitan y crean; aprenden a convivir, a negociar, a respetar y descubren la necesidad de las normas y del orden, a la vez que, de la flexibilidad y adaptabilidad para poderse relacionar, etc.

Sin embargo, nunca había reflexionado sobre un punto que nos compartieron en Up2you: el juego de los niños no tiene un fin y no es productivo, solo sirve para el encuentro. En palabras de José Víctor Orón: “El juego, por esencia, no produce nada más allá del juego, y a la vez sirve para todo, porque sirve para el disfrute del encuentro interpersonal. […] El juego tiene movimiento, no tiene carácter competitivo e implica una relación social. […] Al no haber producto, el juego no tiene fin. En el juego del niño con el adulto, el objeto da igual, porque lo realmente importante es la relación que se establece entre ambos. […] Como el juego no es productivo, el valor está en el encuentro interpersonal y eso ya lo ve el niño pequeño. Por eso, si un padre, madre o cuidador juega con un niño, el niño descubre que lo único valioso de jugar es estar juntos, es decir, la persona del niño es lo valioso. Por ello, cuando el niño descubre que su vida, lo que hace, resulta significativo para el adulto, es ahí donde se fomenta la autoestima. La autoestima no se construye con halagos, sino cuando el niño descubre esa significatividad para su madre, su padre, su profesor, etc.”.

Pues el otro día experimenté esto tal cual, les cuento: eran vacaciones y me invitan a jugar mis hijas. Así que termino de trabajar y pues ahí voy… Me dan una Polly Pocket y … ¿Y ahora qué se supone que debo hacer?… Para serles honesta, sostuve a la monigota en mis manos, la veía y me veía, nos veíamos y no me salía qué decir para darle vida y “poder jugar”…

En cambio, ellas hablaban el mismo idioma al ir contando la historia. Una dice algo, la otra la complementa y casi todo fluye con la siguiente expresión introductoria: “sale que…”. Entonces, la otra responde sí o no y va la otra, “sale que…”… Y así van construyendo el cuento. Total, que a primera vista no parece tan complicado esto de sacar a tu niña de interior de paseo para jugar. Así que aplico el “sale que me iba a poner este vestido”… Y las dos se ríen al unísono y me dicen: “nooooo, no ves que vamos al picnic, ¿cómo vas a ir de vestido?”. Algo de razón llevan, así que le puse unos shorts e intenté, nuevamente, el “sale que escalábamos una montaña” y sí funcionó… Perooo, tuvimos que “hacer maletas y subirnos a la carroza de Lego de Cenicienta para ir al cuarto de tele a escalar el sofá”.  Como ya era hora de la comida, apliqué otra vez el “sale que iban a comer” y sí coló…

No obstante, no crean que ahí se acabó esto de ejercitar “el ser como niños”. ¡No, para nada! Para mi sorpresa, el juego no había terminado. De hecho, ellas nunca habían considerado que éste hubiera concluido, las muñecas también habían estado comiendo y ahora iban a ir a la playa. Así que sacaron la arena kinética para que hicieran castillos y se convirtieran en sirenas. Luego, las llevaron a brincar al tombling y a nadar al mar en un recipiente. Evidentemente, ellas también acabaron ensopadas con la manguera.  


La verdad, durante todo el juego yo no dije mucho ni hice gran cosa, excepto: los 3 “sale que…”, la cola de sirena de mi monigota en la arena, 2 clavados, observarlas, estar-estar, tomarles unas cuantas fotos y pasarles toalla…. Ahora bien, en la noche al acostarlas siempre les pregunto entre varias cosas, que qué les gustó más del día y que de qué dan gracias, a lo que sin dudarlo y con gran entusiasmo respondió una: “que jugaste tooooodo el día con nosotras”…. Debo confesar que hasta la lagrimita me sacaron. ¡Cómo son los niños! Desde su perspectiva jugué toooooodo el día, mientras yo sentí que estaba reprobada como mamá en esto del juego con muñecas…. Pero para ellas que juegue solo significa que esté con ellas, que cultivemos nuestra relación...

#HijosLoQueLesImportaEsEstarContigo
#HijosLoQueLesImportaEsQueEstésEstésConEllos
#FilosofíaInfantil
#NiñosPequeñosGrandesMaestros
#SiTeGustaElPostCompartePorFa

viernes, 30 de agosto de 2019


#TipPorSiTeSirve
#NiñosLavarseDientes
Cuando alguien entra a mi cocina invariablemente se queda con cara de “what?”: ¿Qué hacen los cepillas de dientes de los niños aquí?😳😳😳

Muy fácil: se lo copié a una amiga y ¡es lo mejor!!! Muy lista ella...

1. En cuanto acaban de desayunar, comer o cenar y se lavan los dientes ahí mismitito. El que estén los cepillos en el fregadero ayuda a ahorrar tiempos y movimientos... Así, no se pierden divagando en la inmortalidad del cangrejo en el trayecto que va de la cocina al baño para lavarse los dientes. Todos sabemos que a mayor distancia, mayor es la posibilidad de que no lleguen a lavárselos...

2. Ademas, el que los cepillos estén en la cocina te permite supervisar/verificar perfecto que: sí se los laven y que se los lave bien.

En fin, he ahí la razón de que los cepillos estén junto a los dispensadores del jabón para los trastes y del jabón para las manos😉

Las prisas y los niños




 
De fb equilibrium4mom
 
#MamáPorSiTeSirve
#2MinutosDeConexiónEvitanElCaos
#MamáRespiraDisfruta

Sé que no somos perfectas ni súper women... Hay días que se puede y otros que no. A veces acertamos y otras metemos, no la pata sino el cuerpo entero 🙈, pero mientras haya vida podemos ser mejores personas y tener mejor relación con nuestros hijos 😊...
En fin, es un hecho que a veces, POR LAS PRISAS Y POR SEGUIR A RAJA TABLA LA RUTINA, TOMAMOS DECISIONES EQUIVOCADAS Y TERMINAMOS PERDIENDO MÁS TIEMPO que el que hubiéramos “perdido” cediendo, entre las prisas, 2 minutos para estar-estar con ellos, mirarlos con atención, escucharlos o ayudarlos... Lo peor es que por no priorizar y por no parar ni 2 minutos acabamos hiriendo a nuestros hijos, a quienes amamos con locura, y dañando la relación...

... Esto lo aprendí una vez en casa de una amiga, lo comparto con su autorización. No cabe duda que a veces es más fácil reflexionar y aprender cuando estás de observador, fuera del caos de la batalla 🤣. De hecho, este caso ha sido mi motivación varias veces, hoy incluida, para aceptar “ver el show” entre las prisas del día a día ...😉

...Sucedió que ella iba con prisas porque tenía una cita de trabajo y justo su hija le pidió que le pusiera la blusa👚, cosa que la niña podía hacer perfectamente sola...

Entonces, se desató el caos a través de una interminable lucha de poder:
👱🏻‍♀️ “No, tú ya eres mayor, hazlo sola y rapidito”...
👧🏼”Pero quiero que me la pongas tú”...
👱🏻‍♀️”No, tengo prisa. ¿Qué eres una bebé?”...
👧🏼“No, pero no soy tan mayor, soy chiquita”...
👱🏻‍♀️”Pues me da igual 🤷‍♀️, te la pones o te vas sin blusa al cole”...
👧🏼”No, y no voy a ir al cole”😤
👱🏻‍♀️”Ah, eso sí que no, de que vas, vas”...

....La cuestión escaló y el problema ya ni si quiera era “por la blusa”. Las dos hacían su correspondiente “berrinche”: la niña lloraba como si la desollaran viva 😭 y se negaba a todo. Mientras la mamá se ponía más verde que Hulk 🤬 e intentaba recuperar el control a través de humillaciones, amenazas y chantajes... Enseñando, sin querer, que el más fuerte 💪 es el que tiene el poder y al final “gana”.😔 La discusión se alargó muuuucho más que lo que hubiera tardado ella en acercarse a ayudarle con la blusa 👚y hasta le hubiera sobrado tiempo para darle un beso 💋... Además, la pequeña no se hubiera quedado “gritada”, regañada y llorando con ojos de sapo🥺 ni la madre se habría ido a trabajar tarde y fúrica🥵 ...

Obviamente, su relación se dañó en ese momento, aunque luego por la tarde, mi amiga se tomó un momento para hacer las paces con su hija, restablecer la conexión, pedir perdón y platicar sobre lo sucedido 😍

Ese día, mi amiga y yo concluimos que a veces LAS PRISAS NOS NUBLAN EL CEREBRO 🧠 Y ATAN EL CORAZÓN 💔... Su hija claro que sabía vestirse y no era ningún retroceso ni le iba a afectar el resto de su vida que le ayudara su mamá a ponerse la blusa a los 5 años... Pero, ¿NO SERÍA IMPORTANTE PREGUNTARLE A LA PEQUE EL PORQUÉ QUERÍA QUE LE AYUDARAS, INVESTIGAR SI NECESITA ALGO O AVERIGUAR SI TE QUIERE DECIR ALGO???... Claro que hay que acompañar a nuestros hijos para que sepan hacer las cosas solos, pero tal vez ese día solicitando a su mamá que le ayudara a ponerse la blusa, la pequeña en realidad ESTABA PIDIENDO QUE SE CUBRIERAN OTRAS NECESIDADES QUE NO SABÍA EXPRESAR. Tal vez ella necesitaba a su mamá, quería estar con ella, sentirla cerca, tener su atención y mantenerse conectada, la blusa era “un pretexto”...🥰

En fin, hoy así, con el tiempo medido para ir al cole, mi hija después de ponerse el uniforme y decirle que baje a desayunar pronuncia una frase del terror:

👧🏼“Sí, ahorita”...
👩🏻‍🦱¿”Ahorita que qué?!?!?!?!!??...
👧🏼“Ahorita que veas mi show”...
👩🏻‍🦱......😱😰😳

Me muerdo la lengua para no decir:
👩🏻‍🦱 “¡Qué show ni qué show, para abajo yaaaaaa!!!!!!!”...
Con todo el esfuerzo y voluntad que soy capaz y con una sonrisa forzada 😬, respondo:
👩🏻‍🦱“Ok, mi vida, qué padre, lo veo rápido y bajamos ¿va?”😰...

Y total, el show, incluido el montaje del “escenario”, la actuación de los peluches, la tocada del tambor 🥁 y del piano 🎹 (ese me tocó a mí) duró un par de minutos... que me parecieron eternos🙈... Fotos, aplausos y listo ... A desayunar y salir, sin lágrimas ni mayores complicaciones, rumbo al cole😊

Nota: es importante hacer notar que no solo hay dos opciones, poner o no poner la blusa, ver o no ver el show... ENTRE MEDIO HAY MIL OPCIONES A DESCUBRIR😉

lunes, 29 de abril de 2019

Berriches: niños y papás




Hay momentos en los que no entiendes por qué Amazon aún no vende una varita mágica que abra un portal y mande a tus hijos con Ant Man o a donde sea, excepto frente a ti… Más que nada para salvaguardar sus vidas antes de que aparezca en acción Hulk o peor aún, Thanos… Al menos 5 segundos para enfriar los ánimos…  ¿No me digan que no sería el producto más vendido? ¿A poco no desearían que Tony Stark viviera?...
                Los adultos no deberíamos de perder la compostura ni desfigurarnos tan fácilmente  ante arranques de ira y frustración de nuestros niños. A fin de cuentas se supone que somos mayores que ellos, hemos madurado, tenemos más recursos, entendemos mejor la información que nos dan nuestras emociones, etc… Sin embargo, más de una y más de dos mil veces nos descubrimos uniéndonos al “coro” de nuestro chiquillo…
Mientras el niño estalla en cólera por algo que para él parece ser de vida o muerte, tú inmediatamente sacas al juez que llevas dentro para dictaminar que es “ridículo  y manipulador un comportamiento de esa magnitud para algo tan intrascendente”. Así que mientras él monta el “berrinche” del siglo  para demandar se cumpla lo que pide o necesita… Tú ni tardo ni perezoso montas el tuyo para igualmente exigir que se cumpla lo que tú quieres, claro, en el mismo tono e idioma que el del pequeñajo… Solo que tus “formas” no las consideras berrinche ni manipulación sino una “actuación educativa por su bien” y se prefiere obviar, que el niño no cuenta con la capacidad y recursos para manipular, ese es un concepto de adultos. Los niños piden lo que necesitan, como pueden…
                Sin embargo, entre adultos se consideran “herramientas/estrategias educativas” útiles y adecuadas el amenazar, chantajear, manipular o vociferar frases como: “¡Yaaaaa cállate, no se gritaaaaaaaaaaaaaaaa!!!”,  “así nooooooooooo se piden las cosas!!!!!”,  “para arreglar las cosas se hablaaaaaaaaaaaaaaaa decentementeeeeee!!!!”, etc. Asimismo, se justifica un trancazo “a tiempo” para  explicar a los niños que no se pega o qué no deben hacer… ¿¿??...
¿En verdad la edad adulta otorga el poder de humillar y abusar de los menores o de los débiles? ¿Será que los papás a veces somos los primeros que no aplicamos los súper consejos que les exigimos cumplir a nuestros hijos? ¿A poco sí creemos que se puede corregir una “forma incorrecta” aplicando la misma “forma incorrecta”? ¿Será que usar el mal para acabar el mal realmente ayudará a los niños a no imitar lo que hacemos mal y a no  continuar reproduciendo modelos educativos violentos e irrespetuosos? ¿Será un tipo de aplicación de la teoría de psicología inversa?
                Queremos que nuestros niños sepan qué hacer ante la frustración, pero nosotros cómo reaccionamos ante la frustración que sentimos al no poder calmar un bebé que llora sin parar, al escuchar “no me quiero bañar” o “no me quiero salir de la tina”, al oír “no quiero comer, esto está asqueroso” o “quiero más” y pues ya no hay más o ya no debe de comer más, al presenciar batallas campales entre los hermanos porque “me dijo” o “no me dijo”, porque “me vio” o “no me vio”, porque “me quitó” o “me lo dio” o  porque sí, al presenciar “accidentes” con vasos de agua que “no tira nadie” sino que “se caen solos” o  fugas de “sudor” que no son pipí en la cama a las 2am cuando estás exhausta… En fin, por mencionar algunos típicos ejemplos que elevan la temperatura interior…
                Es fácil echarles la culpa y quererlos mandar a Timbuktú o al Triángulo de las Bermudas, pero ellos sólo son niños y están aprendiendo qué hacer y qué no, cómo, dónde y cuándo. De hecho, ni si quiera tienen completamente desarrollado su cerebro y se supone que nosotros debemos acompañarlos y ayudarlos a sacar su potencial. Por tanto, esos momentos “imperfectos” que “rompen la armonía, paz y felicidad” son perfectos y necesarios, no sólo para ellos, incluso para nosotros para seguir creciendo en mil y un virtudes y habilidades, pero sobre todo  para decidir  quién queremos ser y actuar en consecuencia…
¿Por qué les exigimos a nuestros niños ser “perfectos” si nadie lo somos?... No necesitamos varitas mágicas, ni ser perfectos ni tener hijos perfectos, ni una vida perfecta para publicar en Instagram. Necesitamos agradecer y aprovechar esos momentos perfectamente imperfectos para crecer juntos e ir descubriendo nuevas formas más respetuosas y verdaderamente formativas… Por cierto, si la riegas se puede pedir perdón, eso también educa…