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viernes, 12 de octubre de 2018

Al menos una vez en la vida: ¡Visita Tierra Santa!




Viajar por placer es increíble y nunca es un gasto… De hecho, es la mejor inversión que uno puede hacer tras cubrir lo necesario para vivir dignamente.  Lo viajado y lo paseado nadie te lo quita y sí que te da mucho… Viajar hace crecer, enriquece y “desaburra”, o sea te quita un poco lo “burro”… Y te ayuda a ser capaz de vencer, en unas cuantas preguntas, a la campeona invencible del “Maratón”: la ignorancia…
Al viajar, sin lugar a duda, voluntaria e involuntariamente durante todo el proceso se obtiene, en menor o en mayor grado, un aprendizaje integral continuo (intelectual, psicosocial y espiritual). Con la ventaja de que, mientras lo haces, hasta te ejercitas físicamente al “patearte” los pueblos y ciudades enteros. Claro, que hay sus excepciones, ya que obviamente esto no aplica cuando el viaje consiste en “no hacer nada” y donde el mayor esfuerzo realizado implica salir de la cama para echarte en la playa y estirar la mano para que te traigan comida y bebida... De cualquier forma, indiscutiblemente, hasta en los viajes “menos intensos” se adquieren habilidades y competencias muy variadas:
Todo empieza desde que surge la idea y tienes que iniciar la planeación, buscar opciones que cumplan tus expectativas y te garanticen el binomio calidad-precio. Entonces, definido el presupuesto, si es que quieres que el sueño de verdad baje a la realidad, comienzas a ahorrar o sigues haciéndolo. Luego, por fin se acerca el día del viaje y te ves en la necesidad de diferenciar entre lo imprescindible y lo prescindible para hacer maletas de viaje y no de mudanza, que se ajusten a las estrictas normas de tamaño y peso que tienen las aerolíneas, pero que lleven todo lo necesario. Así que ejercitas tu capacidad para ser previsor sin llegar a extremos ilógicos. Asimismo, te instruyes en el arte de documentar maletas, llenar papeles y encuerarte para pasar inmigración (en caso de ir en avión). Y también, te las ingenias para seguir indicaciones hasta en idiomas desconocidos…
Así pues, investigando, preguntando y siguiendo mapas conoces personas, historia, lugares maravillosos, culturas diversas, bailes, trajes típicos y comida exquisita, exótica y hasta la que ni pruebas pero que, al menos, ahora sabes que existe. En definitiva, viajando descubres formas de pensar y actuar diversas, así como costumbres, colores, movimientos, ritmos, sonidos y olores totalmente diferentes a los que tus sentidos están acostumbrados. Todo esto, por más que lo leas y lo veas en millones de páginas googleadas o en el algún libro con ilustraciones fantásticas galardonadas, no se puede comparar con vivir la experiencia en carne propia. Finalmente, aunque no pagues por eso, indirectamente y aunque no quisieras, aprendes a lidiar con imprevistos, a ser más flexible, adaptable y a solucionar conflictos, entre muchas otras habilidades… En fin, ni la mejor lección magistral sobre un país puede sustituir el pisar su suelo, pasear por sus calles, respirar su aire y conocer a su gente…
Claro que hay de viajes a viajes, y no es porque esté organizando uno a Tierra Santa con extensión a Jordania, pero es que hay viajes que de verdad dejan una huella profunda en el alma. En lo personal, estoy convencida que Tierra Santa es uno de esos lugares “must visit” indispensables de cualquier “bucket list”… ¡Vaya, que de ser posible “debes de ir” antes de estar 3 mts. bajo tierra!… Los musulmanes tienen que ir al menos una vez en la vida a La Meca… Y, ¿saben qué pienso? … Tal vez suena exagerado, pero como humanos deberíamos ir, al menos una vez, a Tierra Santa, independientemente de las creencias personales. Tierra Santa es verdaderamente como dicen, ¡el ombligo del mundo! Ahí se han encontrado unos de los restos más antiguos, ahí surgieron las 3 religiones más importantes del mundo, con sus correspondientes cosmovisiones y culturas.
Ahora bien, al entrar por la muralla de Jerusalén te cruzas literalmente con gente de todo el mundo y puedes escuchar cientos de idiomas en un día… ¡Todo en un área de 0.9km2! En un abrir y cerrar de ojos percibes el infinito valor esencial del ser humano y la complejidad de su existencia. El alma se arrodilla ante la grandeza de la libertad y las puertas que ésta abre para la autodeterminación personal, esto es, para la elección de la vida propia. En un segundo queda patente la unicidad del ser humano y a la vez, la diversidad y la esencia bondadosa de la naturaleza humana del la persona común y corriente cuando su corazón no se ha corrompido con el poder, odios heredados y la miseria humana.
Al adentrarte por las estrechas calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén y pasear por los cuatro barrios (armenio, judío, cristiano y musulmán) en los que está dividido, es imposible no percibir la gran fuerza e impacto que tiene la cada cultura a nivel personal, social e incluso material... Definitivamente, cada barrio tiene su sello… Asimismo, mientras caminas puedes admirar maravillosas artesanías de concha nácar y madera de olivo, oler el aceite de nardo de María Magdalena, apreciar el olor de las especies típicas de la zona, saborear deliciosos dátiles, dulces típicos y un café, escuchando 5 veces al día al muecín llamar a los musulmanes a orar, cantando el el adhán en los altavoces, al mismo tiempo que pasan judíos para ir a celebrar el Sabbath,  católicos rezando el viacrucis, ortodoxos en procesión, esotéricos equilibrando energía, turistas turisteando y otros con cara de “what?” pensando que están en el Disneylandia de las religiones... En fin, sorprendente, inigualable, inexplicable, inconfundible…Simplemente increíble…
Y al final, ¿qué, con tanta diversidad?... Pues al final creo que es evidente que, en Jerusalén la gente “común y corriente” con la que te topas, sea habitante de la zona, peregrino o turista, enseña que si bien todos somos distintos y hay gran diversidad cultural,

la gran mayoría de las personas que habitan este planeta son buenas personas,
viven agradecidas de estar vivas e
intentan disfrutar la vida, vivir bien y hacer el bien
para ser felices y hacer felices a los suyos.
La gran mayoría lo único que desea es vivir en paz, convivir, ser mejores
y al final de día, poder reír y besar a sus seres queridos…
Sí, la gran mayoría del mundo es buena…
Todos con diversas costumbres y creencias, pero al final,
todos intentando dejar un mundo mejor
o bien, intentando dejar hijos mejores para el mundo…

En fin, en ese trozo de tierra caminan personas de todas las nacionalidades y culturas, unos porque ahí les tocó nacer, otros porque han elegido vivir ahí y otros porque han decidido conocer un poco de ese espectacular lugar… Todos los que pasan por ahí quedan maravillados... Sin embargo, quienes peregrinan por sus calles pueden transportarse a escenas escuchadas e incluso meditadas una y mil veces, y entonces, muchas cuestiones cobran un sentido profundo. Definitivamente, caminar por donde Él pisó se convierte en una oportunidad única para encontrarse con Él y avivar la llama de la fe…

…Al menos una vez en la vida visita Tierra Santa…


sábado, 31 de agosto de 2013

Así fue la visita guiada: "LAS CANTINAS NO ESTÁN EN HUELGA, ¡VAMOS A CELEBRARLO!"



¡Mil gracias a quienes participaron en el Tour a Cantinas y el Tenampa


Nos la pasamos muy bien y de hecho, se hicieron merecedores de una medalla de oro... Claro, de chocolate, por mantenerse fieles a la causa a pesar de los tiempos clímáticos y políticos que ahuyentaron a algunos. 

Las inclemencias del tiempo acuoso y frío que se ha instalado en nuestra ciudad, haciéndole compañía a los maestros que desalojaron justo el día anterior para que pudiéramos hacer nuestro tour muy en paz, nos acompañaron en el recorrido "a patín" por el centro... ¡Pero no nos detuvieron!

Les contaré un poco sobre nuestro recorrido: 

Visitamos dos cantinas o "templos de dos hojas", el Gallo de Oro y la Buenos Aires, y el Salón Tenampa. 

Empezamos en Bellas Artes y caminamos con nuestros paragüas por Madero, que está increíble ahora que es peatonal.

Pasamos por la Iglesia de San Felipe de Jesús y el Sanborns de los Azulejos, así que nos contaron sobre ellos.  

Giramos a la derecha en Bolívar hasta llegar a la calle Venustiano Carranza, antes llamada Cadena, famosa porque ahí vivía Don Porfirio Díaz. Está la Plaza de la Ranita y el Colegio de Niñas.

En la esquina está el Cantina el Gallo de Oro, nuestra primera parada. Tradicional por ser de las más antiguas de la ciudad, ya que abrió sus puertas en 1874. Aunque ha sufrido algunas modificaciones como la incorporación de la televisión y la autorización para que entren mujeres desde 1982, se respira en el ambiente historia. Les aseguro que alguno de nosotros nos sentamos en la silla que en la cual se sentó el Che, Manuel Acuña, Guillermo Prieto, Justo Sierra u otros personajes que pasaron por ahí.  Asimismo, fue lugar de inspiración para la novela de Juan Rulfo "El Gallo de Oro", el cuento/poema de  Aleksandr Pushkin y la ópera rusa con música de Nikolái Rimski-Kórsakov y libreto en ruso de Vladímir Belski.
Ojalá las paredes y los muebles hablaran, porque nos enteraríamos de historias fascinantes.

Nota. Si algún día van, manden un emisario varón  a ver el mingitorio con azulejos iguales a los del Reloj de la Plaza de la Ranita y que le tome foto para que las mujeres lo vean.


De ahí nos fuimos caminando a la Cantina Buenos Aires que está muy cerca. Ésta estaba localizada al lado del Hotel Buenos Aires, lugar donde se hospedaron personajes como Julio Cortázar y Fidel Castro. La construcción y la ambientación de esta cantina contrasta totalmente con la primera, porque está modernizada y ya con la música a nivel adecuado para facilitar el tipo de comunicación actual:  comunicación escrita (chat) con personas a kilómetros de distancia para incomunicarse con los que se tienen a menos de un metro.  La cantina está muy bonita y muy bien decorada, pero ya se ve más acoplada al "turismo".  Eso sí, no se les ocurra preguntar por algo sin alcohol, porque la señorita mesera, les aplicará una mirada fulminate y en tono de declaración de "otro idiota", te responde: "¿si sabe que ésta es una cantina?"... Vaya, la atención al cliente mala, no sé si así sean con todos o sólo con los que no van a emborracharse o tuvo un mal día y tuvimos suerte de que nos atendiera. 


Lo curioso es que se cuentan historias entretenidas de fantasmas que se pasean por ahí: una de una monja que se aparece cerca de lo que era la caldera del hotel, que ahora está adosado a la barra de la cantina y una de una prostituta en el balcón de lo que era el hotel. Así que si algún día van solos a tomarse algo, que sepan que compañía no les faltará, hay opciones...  

Nota. En la esquina con Madero, está el Bar Madero, antes el Restaurant Bar Gambrinus, famoso por ser el lugar donde durante la Decena Trñagica, Victoriano Huerta le pidió su pistola a Gustavo A. Madero para verla y entonces, con esa misma, cortó cartucho y lo hizo prisionero, para luego ordenar su ejecución.
  

Finalmente, fuimos al Salón Tenampa en plaza Garibaldi. La plaza Garibaldi está muy bien arreglada y cuidada, la verdad es que me quedé totalmente sorprendida.

 
Poco antes de llegar vimos una Pulquería que tenía al lado derecho el famoso Departamento para Damas, ya que no podían entrar al establecimiento, en esa puerta podían comprar pulque y llevarlo a su casa. 

 



El Tenampa, también ha sido remodelado, tiene unos azulejos preciosos con las suertes de la charrería y unas pinturas muy curiosas de personajes famosos: Pedro Infante, Jorge Negrete, Juan Ga, etc. 

Y pues ahí terminó el recorrido con el guía y nos quedamos a cenar, mientras escuchas a los mariachis que te hacen hervir la sangre mexicana. 

Sé que muchos se quedaron con ganas porque ya tenían planes por ser puente y por la pelea del Canelo.... Pero, ¡no se preocupen!, ya estamos organizando la siguiente, estén atentos o si alguien quiere que le organicemos uno privado, avísenme por mail equilibrium.bcn@gmail.com.