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jueves, 10 de octubre de 2019

Jóker

* Contiene spoilers




La peli está lenta, tan lenta como ha de percibir su propia vida el que escribe:

“Espero que mi muerte valga más que mi vida” (Jóker)…

No es que sea fan de Batman y compañía, pero créanme que vale la pena verla para reflexionar cuestiones fundamentales. Eso sí, cabe señalar que lo que comentaré está en clave Up2You, ya que desde que tuve la oportunidad de ser parte, no puedo evitarlo… De hecho, aprovecho para invitarlos a inscribirse al diplomado que inicia en febrero de 2020.

En fin, escogí 5 frases del Jóker para relacionarlas con algunas ideas básicas de Up2You:

1.       Las emociones no se tienen que controlar sino conocerlas para poder crecer.

“Mi mamá siempre me decía que sonriera y pusiera una cara feliz. Ella me dijo que yo tenía un propósito: traer risa y felicidad al mundo”, Jóker.

§  Fingir, uno mismo, o pedirle a alguien que finja “que no pasa nada” y “que todo está bien”, es exigir que niegue la realidad e imponer que utilice una máscara de payaso para aparentar risas y carcajadas mientras por dentro se está desmoronando. Tal vez alguien logre escindirse y sobrevivir en modo esquizofrénico durante un tiempo, pero al final, el caos y la locura están garantizados.

§  “Levántate, no pasó nada”, “sólo ve lo bueno”, “ve para abajo y te darás cuenta de que tú eres rey”, “¡cuántos desearían ser tú”, “no llores, que las lágrimas no te dejarán ver el sol”, “si dejas de llorar/gritar te doy x”, “no es para tanto”… Éstas y muchas otras frases muy populares deberíamos de erradicarlas, porque no hacen “más aguantadora, resiliente y valiente” a la persona como prometen, sino que simplemente le “enseñan” a ser un artista de “comedia de ciencia ficción”, que rechaza la fragilidad humana y la realidad personal. Además, esta postura impide el autoconocimiento y una toma de decisiones que permita “ser más” a la persona, en todos los sentidos.

2.       Se debe acoger a la persona y conocer su intimidad para poder acompañarla en su crecimiento.

De no hacerlo, sucede justo esto: “¿Tú no escuchas, ¿verdad? Sólo haces las mismas preguntas cada semana. ¿Qué tal tu trabajo? ¿Has tenido algún pensamiento negativo... Lo único que tengo son pensamientos negativos”, el Jóker a la asistente social.

§  Si quieres encontrarte con el otro y acompañarlo, antes que nada, la persona tiene que sentir que te importa como persona, que te interesa su intimidad más que su comportamiento. Tiene que sentirse valioso en sí mismo, valioso por ser y existir, más allá de lo que haga o deje de hacer.

§  Por eso hay que evitar frases como: “si haces eso o aquello, ya no te voy a querer”, “si gritas, te voy a dejar aquí” o “si sigues llorando, ya no vendré la próxima vez” ... Condicionar el amor hacia una persona y su valía según su comportamiento es tratarlo como cosa, o sea según por su utilidad y su capacidad de cumplir tus expectativas tras haberlo “adquirido”.

3.       Tratar al otro como persona para conocer su intimidad requiere darte y dedicar mucho más tiempo que pegar tres gritos, insultar, amenazar, poner castigos o golpear.

“Lo peor de tener una enfermedad mental es que las personas esperan que te comportes como si no la tuvieras. […] Nadie piensa cómo será ser el otro”, Joker.

§  Esto le pasa no solo a quien sufre una enfermedad, sino al niño que se cae, al señor que pierde su trabajo, a la señora que tiene un bebé, al joven que reprueba, que realiza actos violentos o que se droga, etc… Se les pide que no sientan lo que sienten, que olviden su realidad, sus heridas, su dolor, sus inquietudes y preocupaciones, pero sobre todo, se les exige que se porten “normal”… Y ¿qué es “normal”? … Como “conviene” y se “espera”, como si no importara su historia y no hubiera pasado nada.

§  Sin embargo, si de verdad te preocupa el comportamiento de alguien, no esperes que un regaño, un castigo o una frase como, “entiendo que estés enojado, pero no puedes pegar” solucionará algo. A lo mucho se conseguirá “adiestrar” al otro como si de un perro se tratara, pero no se logrará un crecimiento integral de la persona.

§  Ahora bien, “si, por x, y, o z, no quieres darte y dedicar tiempo para tratar al otro como persona, para conocerlo y conocer su realidad, para encontrarse, no esperes que el otro te dé o haga lo que no puede dar o hacer”, José Víctor Orón.

4.       La persona necesita saberse valiosa para los demás, saber que su vida tiene valor para alguien.

“Durante toda mi vida ni siquiera sabía si de verdad existía. Pero existo, y ahora las personas lo están empezando a notar”, Jóker.

§  Para quererte y tener sentido de vida, no se necesitan aplausos o que te digan lo guapo o guapa que eres ni que te señalen como el/la mejor del mundo mundial (autoestima afectiva). ¡Vale!, se siente bonito que te lo digan, pero como mucho ayuda a sentirte superior y a creer que tienes de qué presumir, poco más.

§  En cambio, el Jóker da en el clavo y explica en pocas palabras lo que es imprescindible: la autoestima de significado, saberte valioso para los demás y saber que tu existencia es importante para los otros…

§  Él, tras haber matado, se responde a sí mismo sin expresarlo: ¿quién quiero ser?... Decide que no quiere ser “el bulleable” ni “el bulleado” y que no dejará que la gente se siga burlando de él, ni de nadie. De pronto, su realidad cambia drásticamente, porque se da cuenta de que de ser “un fracasado” ha pasado a ser valorado por algunas personas cansadas de la injusticia social. Entonces, su vida cobra sentido, pero desde su percepción lastimada con heridas profundas de rechazo, violencia, abusos, insultos y burlas… Pierde el rumbo porque no se reconoce como persona, no sabe de amor y no ha descubierto que el encuentro con el otro es vital para ser “más” ... Entonces, enloquece...

5.      La persona es con los demás o no es persona.

“¿Qué obtienes al cruzar un [enfermo mental] solitario con una sociedad que lo abandona y lo trata como basura?... Lo que mereces” y le dispara al comediante que lo había invitado para burlarse de él.

§  Vivir sin encontrarte con el otro, no es vivir como persona. Vivir sin que te importe el otro hunde en la miseria del vacío y el caos, a uno y a los otros.

§  En cuanto eres indiferente hacia el otro, lo desprecias, maltratas o abandonas, lo despersonalizas tratándolo como “basura”, eliges también ser “basura” desechable y no ser persona…

§  La frase del Jóker es muy dura, si se sustituyen las palabras “enfermo mental” por “una persona herida”, cabemos todos: “¿Qué obtienes al cruzar una persona herida solitaria con una sociedad que la abandona y la trata como basura?... Lo que mereces”…

§  Al leerla, podemos sentir la desesperación ante la despersonalización de quien está herido y se queda abandonado a su suerte. No es justificar la maldad, pero inevitablemente surgen cuestionamientos: ¿Soy responsable de quienes me rodean? ¿Soy parte de la solución/soluciones o le echo más leña al fuego? ¿Mi modo de interrelacionarme me ayuda a mí y a los demás a ser “más”? ... Porque queda claro que, despreciar y rechazar al otro o acogerlo y abrazar su intimidad cambia totalmente el guión de la propia vida y la del otro.

En todas las vidas hay tragedias, en unas más en otras menos, pero todos tenemos que decidir si queremos autoconvencernos y engañarnos, como el Jóker, de que vivimos una comedia y conformarnos con ser payasos que sobreviven, o bien, queremos vivir libre y responsablemente como personas en comunión con los otros, creciendo día a día partiendo de nuestra realidad. Así que nos toca responder:

¿Quién quiero ser?


miércoles, 7 de agosto de 2019

La tele en mi casa





El otro día subí un post y mencioné algo de “mi política de tele” y varias personas me escribieron por inbox para conocer cuál es…. Así que mejor respondo por acá. Sin embargo, creo que cada familia debe decidir su propia “política”. Claro que podemos sacar ideas de otras casas pero, en realidad, cada familia es un mundo, con sus propias circunstancias, historias y necesidades distintas. Dicho esto y sin explicar mis razones porque daría para otro post, comparto la política de casa que en resumidas cuentas es: 

El mínimo de tele posible y, lo poco que se ve, pasa por una estricta criba.

Ahora bien, en concreto cómo se traduce "la política":

1.     Sólo hay una tele en casa y no tiene función de nana.
2.     De lunes a viernes no ven tele, ni usan ipad.
3.     Sólo se ve lo que quieres/eliges ver, no lo que salga ni se deja “de fondo” la tele para “oír ruido”.
4.   Se ve lo que escoges en Netflix, Amazon Prime y/o Youtube (para manualidades y recetas de cocina),  o sea no hay anuncios.
5.     Se desayuna, come y cena SIN tele ni cel, tanto en casa como en restaurantes.  Para restaurantes o salidas llevan cuentos para pintar y juguetes. Obviamente, si vas con más gente y ellos les dan a sus hijos el cel y los míos se adjuntan, pues cero estrés, mientras el contenido sea adecuado.
6.     En el coche tampoco hay tele ni ipad ni cel. Pueden platicar, cantar, jugar, dormirse, aburrirse o incluso, pelearse. 
7.    El sábado en la noche sí ven 2 o 3 de capítulos de alguna caricatura, eso si no hubo plan que se acabara tarde y pues ya no da tiempo.
8.     El domingo, o algún viernes, vemos una película y entonces sí, a veces hasta palomitas les hago.
9.     Algún sábado por la mañana, muuuy de vez en cuando, ven manualidades o recetas de cocina en Youtube, pero durante un tiempo limitado, o sea no es que se despierten y se conecten horas y horas para que yo duerma... En esos días, el primero que se despierta puede venirse a mi cama y estarse ahí quieto o puede ponerse a leer, pintar o jugar. Cuando todos están despiertos y mínimo las 8am pueden ver un ratito. 
10.   Algún domingo, muuuuy de vez en cuando, en vez de peli juegan algún video juego, pero casi que puedo contar con las manos esos sucesos… También juegan algún día que invitan amigos al final-final del día cuando se van tarde los amiguitos.
11.   Eso sí, cuando están enfermos o cuando  viene alguien a cenar, y ya es tarde y siguen despiertos y van sobregirados… Antes de que su creatividad y energía desbordada cause una sorpresa, se les permite conectarse a la tele por el bien común.

Debo confesar que ahora que lo leo, así escrito, parece que mis hijos viven bajo un régimen militar, ¡y peor si les digo que se sigue lo mismo durante las vacaciones!. … Pero créanme que suena peor de lo que es la realidad. ¡En serio, no están nada traumados!... Para ellos esto es “su normal”. Incluso, algún día que han visto “mucha” tele, hasta ellos la apagan solitos. O bien, si les digo vean 2 capítulos, los ven y ellos solos apagan la tele en cuanto acaban sin que les diga.
Ya están acostumbrados y dominan cómo funciona en la casa, así que incluso, cuando “osan” tentar la suerte para ver si “pueden ver tele” fuera de lo previsto, saben que “el no” lo tienen asegurado, directa o indirectamente con un “no camuflado”. Pe. ¿Puedo ver tele?... “Sí, el sábado con mucho gusto” o “sí, claro que sí, otro día”Obvio, ellos mantienen la esperanza de escuchar un milagroso sí a deshoras. Sin embargo, saben que la respuesta  no se somete a votación y que el 95% de las veces no logran modificarla,  y menos con berrinches o repitiéndolo 10,000 veces como discos rayados.. Evidentemente, saben que con otras personas estas estrategias sí les funcionan, dígase con… Mejor no balconeamos a nadie, pero ya se habrán imaginado a unos cuantos…
Lo que sí debo admitir es que una de las consecuencias de ver “tan poca” tele es, como diría una amiga, que “no aguantan nada”… Es cierto,  no están acostumbrados a “las partes feas de las películas”. Entonces, a veces sufren un poco, se tapan los ojos o bien, los cierran y se tapan las orejas, o de plano se van al baño o a algún lado mientras pasan las escenas que no les gustan… Sin embargo, prefiero que no se acostumbren a “lo feo” y que no se insensibilicen desde tan pequeños…
Ahora bien, como están acostumbrados a hacer “algo” en lugar de estar idiotizados en la tele, pues se les ocurre de todo, juegan y juegan mil horas, diseñan, crean, inventan historias, escriben cuentos, leen, pintan, maquillan y  quién sabe qué tanto… Lo que sí debo reconocer es que, al apretarles por ese lado, les doy bastante campo abierto para jugar y echar a volar su imaginación, cambiarse 80,000 veces, hacer experimentos, treparse, mojarse, ensuciarse, sembrar, cavar hoyos, mover ciertos muebles y explayar su creatividad hasta extremos insospechados… Cuestión que debo reconocer que altera a varias personas, empezando porque mis hijos viven descalzos, disfrazados y porque de pronto la casa es un caos, aunque luego todo vuelve a la normalidad. Si bien hay bastante libertad, saben que ésta debe ir de la mano de la responsabilidad, respeto entre ellos y cuidado de la casa y las cosas.... Pe.  Jugar con agua, plastilina, arena o hacer experimentos sólo puede ser afuera de la casa…
En fin, por último, me preguntaban que qué hacía si en otras casas los invitan a jugar y se la pasan viendo tele  o si ven cosas con las que no estoy de acuerdo. Obvio esto da para otro post, así que no me extenderé. Resumiendo puedo decir que “las horas extras” como tal no me quitan el sueño, lo que sí me causa calambres es el contenido inapropiado. Lógicamente, entre más horas de tele o cel sin supervisión ven, mayor es la probabilidad de que vean cosas inadecuadas. Sin embargo, es imposible esperar que en todas las casas coincidan las mismas políticas de tiempo y calidad, ya que cada familia tiene una consideración muy diversa al respecto. Así que tengo asumido que  si en las invitaciones ven más o menos, pues ya ni modo, eso sí, sobre el contenido aprovecho para profundizar con ellos sobre muchos temas: elección de amistades, que sepan que no tienen que ver lo que sea, que pueden escoger, que pueden levantarse, que puedo ir por ellos a recogerlos cuando quieran y lo más importante, que pueden confiar en mí siempre, que si ven algo que no les gusta o les da miedo pueden contármelo, etc.. A final de cuentas, todo esto sirve de entrenamiento para que descubran la complejidad de la vida y que vayan decidiendo quién quieren ser, ya que lo que vemos y oímos influye en quien somos…