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miércoles, 7 de agosto de 2019

La tele en mi casa





El otro día subí un post y mencioné algo de “mi política de tele” y varias personas me escribieron por inbox para conocer cuál es…. Así que mejor respondo por acá. Sin embargo, creo que cada familia debe decidir su propia “política”. Claro que podemos sacar ideas de otras casas pero, en realidad, cada familia es un mundo, con sus propias circunstancias, historias y necesidades distintas. Dicho esto y sin explicar mis razones porque daría para otro post, comparto la política de casa que en resumidas cuentas es: 

El mínimo de tele posible y, lo poco que se ve, pasa por una estricta criba.

Ahora bien, en concreto cómo se traduce "la política":

1.     Sólo hay una tele en casa y no tiene función de nana.
2.     De lunes a viernes no ven tele, ni usan ipad.
3.     Sólo se ve lo que quieres/eliges ver, no lo que salga ni se deja “de fondo” la tele para “oír ruido”.
4.   Se ve lo que escoges en Netflix, Amazon Prime y/o Youtube (para manualidades y recetas de cocina),  o sea no hay anuncios.
5.     Se desayuna, come y cena SIN tele ni cel, tanto en casa como en restaurantes.  Para restaurantes o salidas llevan cuentos para pintar y juguetes. Obviamente, si vas con más gente y ellos les dan a sus hijos el cel y los míos se adjuntan, pues cero estrés, mientras el contenido sea adecuado.
6.     En el coche tampoco hay tele ni ipad ni cel. Pueden platicar, cantar, jugar, dormirse, aburrirse o incluso, pelearse. 
7.    El sábado en la noche sí ven 2 o 3 de capítulos de alguna caricatura, eso si no hubo plan que se acabara tarde y pues ya no da tiempo.
8.     El domingo, o algún viernes, vemos una película y entonces sí, a veces hasta palomitas les hago.
9.     Algún sábado por la mañana, muuuy de vez en cuando, ven manualidades o recetas de cocina en Youtube, pero durante un tiempo limitado, o sea no es que se despierten y se conecten horas y horas para que yo duerma... En esos días, el primero que se despierta puede venirse a mi cama y estarse ahí quieto o puede ponerse a leer, pintar o jugar. Cuando todos están despiertos y mínimo las 8am pueden ver un ratito. 
10.   Algún domingo, muuuuy de vez en cuando, en vez de peli juegan algún video juego, pero casi que puedo contar con las manos esos sucesos… También juegan algún día que invitan amigos al final-final del día cuando se van tarde los amiguitos.
11.   Eso sí, cuando están enfermos o cuando  viene alguien a cenar, y ya es tarde y siguen despiertos y van sobregirados… Antes de que su creatividad y energía desbordada cause una sorpresa, se les permite conectarse a la tele por el bien común.

Debo confesar que ahora que lo leo, así escrito, parece que mis hijos viven bajo un régimen militar, ¡y peor si les digo que se sigue lo mismo durante las vacaciones!. … Pero créanme que suena peor de lo que es la realidad. ¡En serio, no están nada traumados!... Para ellos esto es “su normal”. Incluso, algún día que han visto “mucha” tele, hasta ellos la apagan solitos. O bien, si les digo vean 2 capítulos, los ven y ellos solos apagan la tele en cuanto acaban sin que les diga.
Ya están acostumbrados y dominan cómo funciona en la casa, así que incluso, cuando “osan” tentar la suerte para ver si “pueden ver tele” fuera de lo previsto, saben que “el no” lo tienen asegurado, directa o indirectamente con un “no camuflado”. Pe. ¿Puedo ver tele?... “Sí, el sábado con mucho gusto” o “sí, claro que sí, otro día”Obvio, ellos mantienen la esperanza de escuchar un milagroso sí a deshoras. Sin embargo, saben que la respuesta  no se somete a votación y que el 95% de las veces no logran modificarla,  y menos con berrinches o repitiéndolo 10,000 veces como discos rayados.. Evidentemente, saben que con otras personas estas estrategias sí les funcionan, dígase con… Mejor no balconeamos a nadie, pero ya se habrán imaginado a unos cuantos…
Lo que sí debo admitir es que una de las consecuencias de ver “tan poca” tele es, como diría una amiga, que “no aguantan nada”… Es cierto,  no están acostumbrados a “las partes feas de las películas”. Entonces, a veces sufren un poco, se tapan los ojos o bien, los cierran y se tapan las orejas, o de plano se van al baño o a algún lado mientras pasan las escenas que no les gustan… Sin embargo, prefiero que no se acostumbren a “lo feo” y que no se insensibilicen desde tan pequeños…
Ahora bien, como están acostumbrados a hacer “algo” en lugar de estar idiotizados en la tele, pues se les ocurre de todo, juegan y juegan mil horas, diseñan, crean, inventan historias, escriben cuentos, leen, pintan, maquillan y  quién sabe qué tanto… Lo que sí debo reconocer es que, al apretarles por ese lado, les doy bastante campo abierto para jugar y echar a volar su imaginación, cambiarse 80,000 veces, hacer experimentos, treparse, mojarse, ensuciarse, sembrar, cavar hoyos, mover ciertos muebles y explayar su creatividad hasta extremos insospechados… Cuestión que debo reconocer que altera a varias personas, empezando porque mis hijos viven descalzos, disfrazados y porque de pronto la casa es un caos, aunque luego todo vuelve a la normalidad. Si bien hay bastante libertad, saben que ésta debe ir de la mano de la responsabilidad, respeto entre ellos y cuidado de la casa y las cosas.... Pe.  Jugar con agua, plastilina, arena o hacer experimentos sólo puede ser afuera de la casa…
En fin, por último, me preguntaban que qué hacía si en otras casas los invitan a jugar y se la pasan viendo tele  o si ven cosas con las que no estoy de acuerdo. Obvio esto da para otro post, así que no me extenderé. Resumiendo puedo decir que “las horas extras” como tal no me quitan el sueño, lo que sí me causa calambres es el contenido inapropiado. Lógicamente, entre más horas de tele o cel sin supervisión ven, mayor es la probabilidad de que vean cosas inadecuadas. Sin embargo, es imposible esperar que en todas las casas coincidan las mismas políticas de tiempo y calidad, ya que cada familia tiene una consideración muy diversa al respecto. Así que tengo asumido que  si en las invitaciones ven más o menos, pues ya ni modo, eso sí, sobre el contenido aprovecho para profundizar con ellos sobre muchos temas: elección de amistades, que sepan que no tienen que ver lo que sea, que pueden escoger, que pueden levantarse, que puedo ir por ellos a recogerlos cuando quieran y lo más importante, que pueden confiar en mí siempre, que si ven algo que no les gusta o les da miedo pueden contármelo, etc.. A final de cuentas, todo esto sirve de entrenamiento para que descubran la complejidad de la vida y que vayan decidiendo quién quieren ser, ya que lo que vemos y oímos influye en quien somos…

miércoles, 20 de julio de 2016

El verano con hijos pequeños





Cada quien decide qué hacer con sus hijos en el verano, evidentemente es una decisión personal, influida por numerosos factores: país y lugar donde vives, número de días de vacaciones, número de los hijos y edades de los mismos, situación personal, situación laboral de los padres, redes de apoyo con las que se cuenta, paciencia y creatividad… ¡Así que no se puede dar una receta para todos por igual! 

Sin embargo, te presento 5 PUNTOS, no para sobrevivir el verano con tus hijos en casa, sino PARA DISFRUTAR JUNTO CON ELLOS DEL VERANO:


  • 1. BAJA EL LISTÓN, PONLO A UNA ALTURA REALISTA Y SÉ TÚ MISMA.

Ya sé que las “mamás Pinterest” te presentan mil ideas buenísimas, pero a veces tú puedes caer en la tentación de poner en un altar a esas “súper mamás” que hacen tanta monada con sus hijos y sentirte merecedora del premio a la peor mamá del mundo. 

No obstante, sin quitarles mérito, de verdad te digo algo: ¡ubícate!... ¡Sólo estás viendo una foto o un video!… ¡1! ¡Uno! ¡Un instante de tooooooodo su día! Es más, no es por envidia, sino por experiencia que te puedo asegurar que sus 24hrs del día no fluyeron con esa enorme sonrisa, perfección y glamour “Pinterest”. 

En realidad, si quieres saber, más o menos, cómo fue el proceso antes y después de tomar la foto perfecta, te sugiero que intentes realizar la actividad con tus hijos. Al final, retoca lo realizado y toma unas mil fotos y entonces descubrirás que también podrías abrir tu cuenta y tener miles de seguidores… 

En fin, acepta que eres una mamá común y corriente como la mayoría de nosotras: tienes días mejores que otros, tienes tus fortalezas y tus debilidades, habrá días que fluyen maravillosamente y otros que quisieras poder vender las horas que faltan para acabarse porque no puedes más. Así que obvio da lo mejor de ti, pero el punto principal es que seas tú misma y te conozcas, para que sea lo que sea que decidas hacer o que hagan, se ajuste a tus/sus necesidades, a tus/sus capacidades, a tus/sus posibilidades, a tu paciencia y que contribuya a que estén en paz y a que al final de día puedan decir: “valió la pena”.



  • 2. LOS NIÑOS NECESITAN TIEMPO LIBRE, SIN PROGRAMAS ESTRICTOS INAMOVIBLES, SIN TELE O APARATOS ELECTRÓNICOS.

Está bien que quieres que tengan algunas horas con actividades programadas, pero no quieras planearles toda una jornada “laboral” de 10 horas continuas retacadas de actividades para que estén “entretenidos y se diviertan”. Asimismo,  obviamente pueden ver tele o usar aparatos electrónicos, pero definan un horario y tiempo de uso limitado y a mi parecer, entre menos mejor… El resto de las horas, déjalos ser niños, deja que tengan tiempo libre – libre - libre.  

Deja que ellos decidan qué quieren hacer: jugar con palos, piedras, plantas, lego, muñecas, carritos, disfraces, plastilina, acuarela, colores, ver cuentos o leerlos. Necesitan tiempo libre para inventar historias, imaginar, soñar, descubrir y hasta para aburrirse. 

Conviene que tomes en cuenta que si no están acostumbrados a tener tiempo libre y sin tele o aparatos electrónicos, al principio se les hará raro o querrán que les digas qué hacer o que los lleves a algún lado, pero pronto descubrirán todo lo que se puede hacer cuando no hay horarios y prisas. 


  • 3. INCLÚYELOS EN TUS ACTIVIDADES Y LAS DE LA CASA DESDE CHICOS.

A veces en el día a día por practicidad prefieres ayudarlos o tenerles hechas muchas cosas que podrían hacer por sí mismos, porque hay horarios estrictos que cumplir. Sin embargo, ahora en vacaciones relájate y pues hay más tiempo para que se vistan solos, recojan, preparen sus comidas, rieguen las plantas, que te acompañen a realizar pendientes o al super,  mientras ellos se encarguen de cosas concretas. P.e., coger ciertos productos en el super, "pagar" (entregar la tarjeta o dinero) y recibir el cambio, meter las cosas a la casa y ordenarlas, sellar el boleto del estacionamiento, etc.


  • 4. CREEN RECUERDOS JUNTOS.

Esto de las vacaciones no tiene que causar que la familia se vaya a la bancarrota, ni necesitan ir a los cursos de verano más caros y exclusivos. De hecho, independientemente de que vayan o no a cursos de verano, lo más importante es que te preocupes y te ocupes de crear buenos recuerdos CON ellos y hay mil cosas para hacer que no necesariamente son caras y hasta los forman en la austeridad y en valorar lo sencillo:


  • Invitar amigos a la casa a jugar e ir a casas de amigos.
  • Bailar poniendo cualquier música o bailar siguiendo los pasos de canciones famosas en YouTube (escribe Just Dance).
  • Pintar con colores, crayolas, plumones, acuarelas, gises, ladrillos, etc.
  • Pegar con pegamento adornitos, papel, pasta o hojitas en dibujos o cajas.
  • Jugar con plastilina, hasta la pueden hacer casera con agua, aceite, sal, harina y colorante.
  • Organizar paseos, solo ustedes o con primos o amigos: al cine, a patinar, a museos, a parques.
  • Cocinar galletas o pasteles y llevarlos a regalar a alguien.
  • Escoger ropa y juguetes para ir a donar a algún lugar.
  • Poner alberquitas inflables en el jardín para chapotear o el regador y correr entre los chorros. 
  • Sembrar frijolitos o alguna semillita que quieran y cuidarla.
  • Jugar juegos de mesa.
  • Hacer manualidades sencillas que no te estresen.
  • Hacer pulseras y collares.
  • Hacer casitas o refugios con sábanas y toallas.
  • Hacer comidita con lodo y jugar con tierra.
  • Hacer ”excursiones o picnics” por las calles donde vives y parques o pastos cercanos, para que al llegar a un punto seguro y tranquilo puedan sentarse a comer su lunch o merienda.
  • Acuéstense en el suelo/pasto a buscar figuras en las nubes.
  • Si llueve, que brinquen en los charcos y salgan con impermeables, paragüas y botas o sin todo el kit, simplemente a divertirse.
  • Que pinten piedras o palos
  • Dales cajas para que hagan con ellas lo que se les ocurra.
  • …Y bueno si pueden hacer algún viajecito, ¡bienvenido sea!



  • 5. PLANEA CON EL MÍNIMO DE ANTELACIÓN POSIBLE, LEVÁNTATE CON ACTITUD POSITIVA Y ADÁPTATE AL DÍA DÍA.

Todos sabemos que la vida cambia rápido, muy rápido y “Murphy” generalmente trabaja sin descanso para que nos volvamos más pacientes, creativos y adaptables. Así que si la ley de Murphy te sorprende más de una vez en estas vacaciones modificando tus planes originales, enséñales a tus hijos que no pasa nada, cambio de planes y listo, hasta puede salir mejor que lo planeado. 

Asimismo, acostumbra a tus ojos y a tu corazón a ver lo bueno de la vida. No te claves con el cansancio, los “accidentes”, pleitos y demás cosas que estresan a cualquiera, pero que son parte del show...

Si aprendes a ver más allá de las dificultades y retos que se presentan, descubrirás que los buenos momentos son infinitamente mayores y  los recuerdos felices inolvidables son incontables y permanecen atesorados en tu alma y en la de ellos.


¿Y ustedes qué han hecho hasta ahora en las vacaciones?

¿Qué harán los días que quedan?

martes, 10 de diciembre de 2013

¿Por qué mis hijos no ven tele "normal", como "todos"?





Sé, indirecta y directamente, que más de uno nos considera  unos exagerados y prehistóricos a mi marido y a mí, porque nuestros hijos no ven tele como es "normal". Esas personas “sufren” por mis “pobres” hijos que a sus 3años y medio y  1 año y medio, respectivamente, no han visto ni una película completa, ni han ido al cine, ni saben de la existencia de muchas de las caricaturas de moda. Pero para su tranquilidad, les comento, que esa ignorancia los mantiene sin ningún trauma.

Obviamente estarán pensando, "claro bendita ignorancia mientras están chicos" y efectivamente, el artículo principalmente está dirigido a padres de bebés o niños pequeños y a sus cuidadores;  pero a la vez contiene cuestiones generales que pienso aplican a todos bebés, niños y adultos. 

Debo de reconocer que parte de la “restricción” que sufren mis hijos es por “culpa de su abuela”. ¡Vaya, que lo que no se hurta se hereda! Y pues sí, mi mamá era de esas mamás “raras” que evitaba que estuviéramos “idiotizados” con la tele o videojuegos (lo siento, pero ella era así de delicada para decirlo). Por tanto, sin que fuera una prohibición militar, decidía “complicarse” la vida y fomentaba que jugáramos, leyéramos o imagináramos y nos llevaba al club o clases extraescolares deportivas y de música.

Sin trauma alguno, aprendí desde chica a aprovechar el tiempo sin necesidad de ver tele, eso no quita que alguna vez renegara, ni que me encantara ir al cine y ver películas, pero a final de cuentas, disfrutaba trabajar, hacer ejercicio, leer,  escribir, pintar, patinar y no echaba de menos ver más tele. Al igual que ahora, que me fascina estar con mi marido y familia, jugar con mis hijos, trabajar, leer y escribir, ver series y películas y quedar con amigos. 

Visto en perspectiva, aunque cuando era chica, “todo el mundo" veía "Carrusel de las Américas” (telenovela "infantil") o “Beverly Hills 90210” y yo sólo vi unos cuantos capítulos, agradezco los esfuerzos de mi mamá por “privarnos de tragar porquerías” (así decía) y enseñarnos a elegir lo que vemos y en qué gastamos nuestro tiempo, ya que en realidad siento que me ayudó a ser más libre, a conocer muchas personas, desarrollar habilidades y a  disfrutar más cosas.

Por tanto, sin saber mucho más, desde antes de tener hijos, no quería que ellos fueran niños con nana -TV. Sin embargo, en Barcelona tuve la oportunidad de conocer al Dr. Paulino Castells (psiquiatra), que entre otros temas,  ha estudiado el déficit de atención y en uno de sus artículos puntualizaba que para menores de 2 años debería haber "tolerancia cero" con respecto a la televisión y señalaba que la APA (Asociación de Pediatría Americana) lo avala, cuestión que me impactó profundamente. De hecho, se puede consultar la información, directamente en el siguiente enlace:

Me entró la curiosidad de averiguar si era cierta la tajante afirmación y empecé a adentrarme en el tema y entonces, no solamente por sentido común o por herencia, sino con argumentos sólidos hemos decidido ser de los “raros” y “exagerados” que:

  1. No tienen la tele todo el día prendida como si fuera música de fondo, ni para “hacer compañía”.
  2. No vemos la tele mientras comemos, ni en la cama.
  3. No vemos “la tele”, o sea que no nos sentamos a ver lo que haya, sino que elegimos el programa, serie o película y entonces, vemos eso y ya.  
  4. No la vemos de manera ilimitada, sino sólo lo que decidimos ver con límite de tiempo.
  5. No usamos la tele como nana, aunque sea cierto que generalmente una vez encendida, te puedes olvidar de que tienes hijos y puedes dormir, trabajar o comer a gusto.
  6. No vemos la tele mientras los niños están despiertos. Nosotros la vemos, si es que vemos, mientras duermen. (Claro que cuando vamos a casa de alguien, pues ni modo, obvio no hacemos que la apaguen)

Cabe señalar que, actualmente, el concepto "ver tele" abarca laptops, tablets y celulares  ya que ahora en todos ellos uno puede “conectarse” e “idiotizarse” con cualquier tipo de información, programas, series, documentales, videos, películas, etc. La “tele” ha invadido hasta en el baño. Incluso un bebé puede estar conectado al ipad mientras se balancea en su sillita, basta ver el invento tan ridículo y dañino. ¡Tantas normas tan estrictas para lanzar al mercado productos y dejan que salga esta cosa!!! 



Debo de reconocer que mis hijos no estuvieron los dos años primeros de sus vidas alejados de “toda pantalla” como recomienda la APA, pero sí lo más posible, que fue aproximadamente un año. A partir del año, comenzaron a ver algunas CANCIONES (sólo canciones) de Mother Goose Club, Trepsi, Cantajuegos, Simple Learning y de películas de Disney (sólo las canciones bonitas que escojo, no las películas).  Eso era lo único que veían, por media hora, algunos días de la semana.  

Pasados los dos años la mayor comenzó a ver, sólo algunos programas seleccionados previamente, entre ellos: Dora la Exploradora, Go Diego, Umi Zumi, Las mascotas maravilla, hasta llegar ahora a la Doctora Juguetes.  Los ve directo en Netflix o en youtube, sin anuncios y en general máximo 2 capítulos y no diario, algunos días ni si quiera ve nada.  Mientras tanto, la pequeña generalmente juega o en caso que lo pida, ve las canciones anteriormente mencionadas, aunque a veces admito que ve lo que la mayor.  Debo reconocer que con el segundo hijo se complica un poco el control, pero el uso de las tablets o laptops facilita que cada una vea algo adecuado a su edad.

Supongo que algunos estarán preocupados por saber cuándo les pasaré más variedad de caricaturas o una peli completa de Disney y la verdad es que no lo sé. Es un asunto que me tiene muy sin cuidado. Mi hija se conoce esas y otras historias porque las leemos en sus libros de cuentos. Sin embargo, en lo personal, creo que las películas de Disney NO son para niños pequeños, de por sí las historias son rudas hasta leídas y los malos son muy malos, pues todo eso pasado a la pantalla muestra escenas muy fuertes, que si somos empáticos con nuestros niños hasta dan yuyu.. Recuerden a Maléfica o a Úrsula, etc.

Habrá quien dirá, “así es la vida, que se acostumbren”. Pues justo por eso, yo creo lo contrario, ya tendrán tiempo para ver cosas feas y duras, no considero necesario adelantárselos y menos que se "acostubren". Definitivamente, prefiero que estén en lo que algunos consideran “una burbuja”, cuestión que para mí es respetar su edad. Si son los primeros años en los que deben conquistar la seguridad según Erikson, no veo ni necesario, ni útil, ni educativo,  introducirlos a ver cosas feas, violentas, que incluso dan miedo. 

Prefiero que descubran el amor, lo bello y lo bueno, que canten mucho y que vean cosas bonitas el mayor tiempo posible, sin monstruos ni violencia innecesaria. Que sean niños cuando les toca ser niños.  El odio, lo feo y lo malo con rapidez lo van experimentando en carne propia, sin necesidad de verlo en la tele.

Es fundamental ponerse en el lugar de nuestros niños y entender la fuerza e impacto que tienen  las imágenes con audio que se ven en las películas; los colores, los sonidos, los rasgos, las risas, la velocidad con la que pasan las escenas. En fin, para qué darles material para pesadillas e inseguridades.  Además, ¿para qué insensibilizarlos o acostubrarlos al mal o a lo feo?

Creo que es muy importante concientizarnos de que si bien actualmente encontramos caricaturas monísimas y súper educativas sea en cuestiones matemáticas, de lenguaje, de valores, de idiomas, etc., NO toda caricatura por ser de dibujitos infantiles es adecuada para todas las edades. De hecho hay caricaturas que  ni si quiera son para niños de ninguna edad, sino para adultos o bien, para nadie.

No espero que todos estén de acuerdo conmigo y respeto que en otras casas haya otras costumbres, pero igualmente pido respeto.  No tolero que alguien al cuidado de mis hijos les ponga la tele sin mi autorización o que les ponga un programa que no considero apto o sin supervisión de un adulto. Asimismo, lo que me resulta inconcebible e inaceptable que alguien les pongan algo a “escondidas” de mí. Ahí sí que me convierto en Hulk, porque peor que lo que pudieran ver, considero el que un adulto les quite la autoridad a los padres y fomente la mentira y el engaño.

En fin, independientemente de lo que cada familia decida, creo que es importante:
  1. Establecer un horario limitado para ver tele.
  2. Escoger los programas o películas a ver previamente.
  3. Acompañar a los niños mientras ven la tele, no usarla de “nana/canguro”.
  4. Enseñarles a elegir lo bueno para que sean más libres.

Y bueno para responder por qué mis hijos no ven tele "normal" como "todos", les digo que no es sólo porque la APA y psiquiatras reconocidos lo desaconsejen y pudiera generar déficit de atención.  De hecho, estoy convencida de que la tele bien utilizada, con medida y escogiendo los programas, puede ser una herramienta y apoyo educativo excelente. Ahora bien, hay algunas cosas que ni para el bote de basura. En definitiva, sin control y sin medida, ésta impide un sano desarrollo físico, psicosocial, emocional y espiritual; ya que puede favorecer el sedentarismo, la pereza, la ociosidad, el desaprovechamiento del tiempo, la desvinculación, el relativismo, la falta de criterio racional y moral, así como la inmadurez, entre otras cosas que a final de cuentas obstaculizan el crecimiento pleno de la persona.  



¡Lo que vemos sí es determinante para nuestra existencia,

va conformando nuestra identidad, nuestro ser y existir!

Por tanto, la decisión no está en prohibir o no, sino en saber elegir: qué, cuánto y cuándo.

Y en ser concientes de que todo tiene consecuencias.