viernes, 13 de octubre de 2017

6 puntos para viajar "sola" con 3 niños pequeños



La monotonía en la vida familiar a veces se rompe inesperadamente. De pronto, una oportunidad irrumpe y exige que la tomes o la dejes sin consultarlo con el cerebro izquierdo, racional y financiero. Créanme que para alguien perfeccionista y controlador no resulta sencillo aventarse de un día para otro a viajar “sola” con 3 niños, en una aerolínea de bajo costo, con sus correspondientes altas restricciones, para alcanzar al marido que estaría trabajando de tiempo extra-completo. Cuestión que implicaría cuidar a los 3 chiquillos “sola” en el sol, arena, mar y albercas por 3 días consecutivos, para luego poder disfrutar otros 3 días en familia con la responsabilidad compartida.
                 No sé qué tuerca se me zafó o si tuve una regresión hacia la inconsciente adolescencia, pero amanecí y se me cruzó por la mente la posibilidad de hacerlo. Así que empecé a checar la viabilidad de la locura y pasado el mediodía le llamé a mi marido para comunicarle mis negras intenciones. No sé si fue el trabajo excesivo o qué, pero respondió que sí sin rechistar y pues compré los boletos de disque “ofertón” para ir a la playa que está justo en el estado donde no paran las réplicas de los sismos… ¡Sí lo sabía antes de pagar!, pero creo que sufrí un desajuste hormonal que me nubló la razón ese día.
Total que la aventura inició consiguiendo que alguien me llevará el día siguiente temprano del pueblo a la ciudad para tomar el avión. La complejidad del asunto estribaba en que el susodicho no me botara en la entrada del aeropuerto, sino que me acompañara a documentar y que se fuera hasta que me metiera al área de las salas de embarque.
Cuando resolví ese asunto y regresé de recoger niños de las actividades extraescolares, procedí a mantener una Junta de Consejo con los “pequeños socios” que llevaban la mitad de su vida preguntando: ¿cuándo vamos a la playa?...  Por fin, el “un día de estos” había llegado… Obviamente, no cabían de la emoción y tuve que poner orden rápidamente para que no sacaran todas sus pertenencias en menos de 2 segundos. Retomado un poco el control de la situación, les informé sobre los pasos que tendríamos que realizar desde ese momento hasta que volviéramos a casa. Asimismo, les expliqué claramente los riesgos y las medidas de seguridad a tomar en cuenta, pero sobre todo explícitamente les solicité su cooperación y obediencia máxima, incluso con ejemplos prácticos. Hice hincapié especialmente sobre el viaje de ida y los días en los cuales estaríamos “solos”, viendo a su papá sólo para dormir…
Sellado el compromiso, había que conseguir que, entre la euforia y el cansancio del día, cenaran en un minuto y desaparecieran del mapa para poder enfrentar el siguiente reto: hacer una, ¡una maleta de 158 cms lineales que no pesara más de 15kgs!  En ésta tenía que caber todo lo indispensable y necesario para su servidora y los 3 angelitos de 7, 5 y 3 años, más los trajes de baño del galán y sus chanclas… ¿Por qué? Porque aunque podíamos llevar cada quien dos maletas de mano, como podrán comprender “no soy un pulpo” capaz de llevar mi bolsa, 3 chamacos y 8 maletas de mano. Por otra parte, aunque se pueden comprar “upgrades” para documentar más maletas, cada kilo extra te acerca a viajar a precio de “business class” pero en un “pollero” con alas. Por lo que decidí que sólo mi boleto incluiría una maleta para documentar, y pues heme ahí haciendo milagros.
Al día siguiente había que salir con tiempo porque la hermosa Ciudad de México es una caja de sorpresas. Así que me levanté temprano para arreglarme y poder poner las sillitas de los niños en el coche junto con la maleta y demás triques, tener el desayuno listo y recoger un poco el caos generado por el abrupto arranque de espontaneidad… Sólo que entremedio hubo un pequeño contratiempo que se aunó a las pesadillas que había tenido durante las pocas horas en las que pegué los ojos… Sufrí un ataque de histeria porque se me ocurrió checar el clima del destino y que me aparece en los primeros resultados de la búsqueda el siguiente título: “Alerta de tsunami”. ¿¿¿¡¡¡!!!???... Miren que suelo tener amansada a la fiera que llevo dentro y sé esconder bastante bien los nervios, pero ese día entré en pánico. Por lo que llamé a mi marido para informarle que no me iba y que no me importaba que se perdiera el dinero. Sin embargo, entre él y una amiga me terapearon y decidí seguir con el súper plan improvisado hacía menos de 24hrs poniéndonos en manos de Dios.
Afortunadamente llegamos bien al aeropuerto, pero eso sí, al poner un pie debajo del coche me convertí en mamá gorila con mi baby chango a la espalda, gracias la mochila porta bebé que le pedí a una amiga ese mismo día al salir de casa y me hizo el gran favor de prestarme.  Ahí iba yo con los chicos, uno en cada mano y el otro en la espalda, mientras mi bolsa colgaba del cuello cual cencerro de vaca… Sí, ¡sé lo que estás pensando!... Cero glamour... Efectivamente no era un momento Pinterest. Pudimos documentar sin colas ni espera alguna. Nos despedimos del ángel de la guarda que nos llevó y entramos al área de las salas de embarque.
 Tuvimos que realizar una parada técnica de urgencia en el baño, donde me metí con todos mis chilpayates al designado para personas con alguna discapacidad. Alguno pensará que qué inconciente, pero ¡no! No es abuso ni inconciencia. De hecho, los baños públicos son uno de los muchos lugares que no consideran lo incapacitada que está una mamá (o un papá), sin rayos x ni súper poderes, para vigilar a través de las puertas a sus hijos mientras ella/él va al baño o cuando tiene que cuidar a más de uno. En realidad, estoy convencida de que junto al logo de la silla de ruedas deberían de estar dibujaditos una mamá y un papá con escuinclitos. Eso sí, quiero reconocer que la señora de intendencia que estaba limpiando fue súper amable, me echó una mano y hasta les dio sus consejitos a las niñas de que no me soltaran, etc., cuestión que agradecí porque reforzó lo que yo les había dicho el día anterior.
En fin, al no estar asignada aún la sala de embarque caminamos sin rumbo fijo para localizar un restaurant en donde pudiéramos comer y esperar que estuviera limpio, sin mucha gente y que pareciera seguro. Encontramos uno que superó mis expectativas, no tanto por la comida sino por el excelente servicio para facilitarle la vida a las familias y para atender pacientemente a los niños, aún sin ser éste su giro.
Obviamente tuvimos que volver a visitar el baño antes de dirigirnos a la sala de embarque que estaba exactamente en la punta opuesta de donde estábamos. Así que trepa por milésima vez a baby changuito en la espada y a caminar a velocidad olímpica para que no nos fueran a cerrar la puerta de embarque en las narices.
Finalmente, llegamos a la recta final de la primera meta y nos subimos sanos y salvos al avión. La verdad, aquí entre nos, hasta parecía que nunca saco a pasear a mis hijos… Entraron a conocer la cabina, se tomaron foto con el piloto, preguntaron hasta lo inimaginable, sacando a relucir mi ignorancia y dejando en evidencia que los adultos perdemos curiosidad y dejamos de hacer extraordinario lo ordinario...
Aterrizamos y a bajar la escalerita enclenque con el baby chango a la espalda y los otros dos enfrente parar recoger en las bandas a mi cuarta hija: ¡la famosa maleta de 15 kgs! Nos subimos al taxi y al ver el hotel por fin respiré diferente, pude verme cruzando triunfante la primera meta cual atleta de alto rendimiento…Y entonces, a cambiarse y directo a la playa sin descanso alguno… “A por” la segunda meta: disfrutar sin mayores percances 3 días de vacaciones “sola”… ¿Masoquismo? Pues no, aunque no lo crean, me fue muy bien esos 3 días “sola” con ellos. De hecho, no es por presumir, pero ahí sí que podría haber sacado varias fotos dignas de Pinterest, lástima que mi celular permaneció aprisionado en la caja fuerte el 90% del tiempo al declararme incapaz de cuidarlo.  
En fin, gracias a Dios todo fluyó y salió mejor de lo que imaginé. Si me preguntan cuál creo que es la clave del éxito les diría que es:

Conocerte y reconocer tus límites,
ser realista y tomar en cuenta las edades de tus hijos y tus circunstancias
para pedir y aceptar toda la ayuda que sea necesaria
y tomar las medidas de seguridad adecuadas.
Sin embargo, tomada la decisión,  
es fundamental no creerte la mentira de que estás viajando sola,
estás viajando con tus hijos
y por lo tanto,
los tienes que incluir para que se responsabilicen y colaboren.


¿Cómo?

1.       Explicándoles lo que va a ir pasando y las situaciones que probablemente sucedan.
2.       Compartiéndoles tus miedos y necesidades.
3.       Pidiéndoles colaboración y responsabilidad según sus posibilidades.
4.       Siendo firme en el fondo y suave en la forma, para que siempre sepan que sí y que no.
5.       Confiando en ellos y creyendo que son capaces de mucho más de lo que imaginas.
6.       Agradeciéndoles sus buenas intenciones y las pequeñas acciones que realizan para colaborar.

En realidad, ellos saben que no tienes ojos en las pompas y que no eres la Mujer Maravilla, aunque a veces tú intentes demostrar lo contrario. Has memoria de cuántas veces te ha pasado que por fingir que puedes con todo acabas ahogándote en un vaso de agua.
Por lo tanto, si por alguna razón vas a viajar “sola” con tus niños, reconoce tus limitaciones y que no vas sola, vas con ellos, así que ¡inclúyelos! No los minusvalores ni los hagas sentir un estorbo y una carga. Los adultos necesitamos romper paradigmas pesimistas, materialistas, utilitaristas y conductistas que tenemos respecto a los niños. Urge modificar la visión que tenemos de nuestros niños. Ellos no son malos, chantajistas ni manipuladores. Ellos son buenos y les encanta sentirse útiles y “grandes”. Necesitan que los mires como personas buenas e inocentes que son, dispuestos a todo por ti que eres su ídolo. Realmente su actuar depende mucho de cómo los mires, los consideres y los trates.

No obstante, es normal que sientas miedo de viajar “sola” con ellos, la verdad es que es toda una aventura extrema. Evidentemente lo ideal es ir acompañada, pero a veces parece que la vida desconoce “lo ideal”, se aleja tanto de éste que sólo queda enfrentar la realidad con prudencia y valentía como viene y con lo que viene. Eso sí, en todo momento mira al cielo y encomiéndate. Te aseguro que si lo haces podrás ver y sentir Su mano bondadosa que no sólo no te deja ni un instante, sino que te carga en sus brazos amorosos a ti y a tu tropa sin soltarlos ni un segundo... Gracias a todos a aquellos que hicieron posible que esta aventura tuviera un final feliz…  

miércoles, 11 de octubre de 2017

El temblor desenterró el valor de la vida y la bondad del ser humano




En la época consumista la vida ha perdido su valor infinito como don y milagro, convirtiéndose en un producto más para adquirir y/o desechar según las preferencias, gustos y posibilidades personales. Más aún, actualmente lucrar con la vida resulta un negocio altamente rentable, basta ver las cuentas millonarias que dejan los anticonceptivos y las píldoras del “día después”, los abortos, las fecundaciones in vitro, los úteros subrogados, la eutanasia/suicidio asistido.
El sistema capitalista “cerró el círculo” para que la maternidad no genere déficit sino ganancias y para que hombres y mujeres puedan sean económicamente productivos el mayor tiempo posible y puedan darle “todo” a los hijos:
  1.  Cosifica a la persona y rompe vínculos para que el “individuo sea libre” y no tenga nada que lo ate o limite para que pueda dedicarse a generar dinero. 
  2. Promueve el que la mujer postergue lo más posible un embarazo, que se limite el número de hijos y hasta que se rechace la maternidad. En caso de “fallo” se brinda la posibilidad de “deshacerse del problema” mediante la píldora del día después y del aborto.
  3. Ofrece el poder “pagar” para “adquirir/fabricar” hijos a la carta, incluso sin embarazarse.
  4. Fomenta el desapego y la desvinculación con los hijos para ir adiestrando a los futuros miembros del sistema individualista y consumista. Por eso exige sutilmente la inmediata reincorporación a la vida laboral tras hacer “el deseo realidad” y “obtener” un hijo y seguir con la vida como si nada hubiera pasado, ya que se pueden dejar a los hijos en manos de profesionales en guarderías o en su defecto con nanas o con los abuelos.
  5. Sustituye a las familias en su tarea de encargarse del cuidado del dependiente, sea enfermos y/o los adultos mayores. Por lo que garantiza la oferta de internados, estancias de día, geriátricos, casas de descanso y en los países más “progres” legaliza la eutanasia/suicidio asistido para deshacerse del “no deseado que estorba”.


Todo este montaje es un constructo socio-económico que se ha fabricado en base a intereses soberbios e individualistas y por conveniencia de un sistema capitalista salvaje ocasiona que la opulencia desmedida y los lujos sin límite benefician a una cúpula mientras que aumentan la brecha entre ricos y pobres y provoca insostenibilidad del Estado por la falta de reemplazo generacional. Asimismo, en este ambiente el valor de la vida se relativizaba más y más, mientras que la dignidad humana se enterraba profundamente, pero de repente tembló el 19S… Tembló para todos sin importar el nivel socioeconómico, las creencias religiosas ni nada… En un instante, a todos “se nos cayeron los chones” y quedamos desnudos e impotentes ante la fuerza de la naturaleza… Ante el pavor y la incertidumbre, en la incomunicación total, tan sólo quedaba rezarle a ese Dios que actualmente se tanto desprecia.
Se perdieron vidas, se perdieron patrimonios y aunque fuera por unos minutos o por unos días, también se perdió la soberbia con la que se vive como si uno fuera dueño y señor de la vida. Por unos momentos experimentamos el ser creaturas y nos sentimos “nada” ante el miedo de perder todo, hasta la vida. El temblor derrumbó la desvinculación social y se cayó el teatrito capitalista individualista. De pronto se solidarizó el pueblo, se formaron cadenas humanas, redes de ayuda y de oración, se consumía para donar y no para beneficio personal, se regalaba comida, ropa, productos de higiene, de curación. Asimismo, se donaba tiempo y esfuerzo para ayudar al prójimo sin importar si era conocido o desconocido.
                De entre la desgracia se desenterró el valor de la propia vida y la del otro, se tomó conciencia de la finitud y de la fragilidad de la misma. Pasaban los días y en las labores de rescate ya no se esperaba escuchar gritos de auxilio, se buscaban débiles respiraciones sin importar la edad, salud o condición de las víctimas Muchas personas arriesgaban sus vidas por salvar a otros, pasaban horas intentando rescatar a uno más, por uno valía la pena todo el esfuerzo y gasto. Más aún, el trabajo no sólo se centraba en rescatar a los vivos sino incluso a quienes habían perecido para poder entregar su cuerpo a los familiares. Así pues, fue como se rescató de entre los escombros el valor de la vida humana y del cuerpo humano. Se hacía hasta lo imposible ante la más mínima posibilidad de vida…
Ojalá no hubiera temblado, pero tembló como en película de terror… Así que ojalá que esta contingencia sirva para trasformar de fondo nuestras vidas superficiales y alejadas de lo esencial porque entonces se logrará transformar la familia y en consecuencia la sociedad. Entonces, se podrá reducir la brecha entre ricos y pobres, desterrar la corrupción y la maldad para que aflore la bondad humana. Ojalá que el otro deje de ser un medio y vuelva a ser concebido como un fin en sí mismo. Ojalá que se vuelva a ver al que sufre en lugar de darse la vuelta mientras uno esté bien. Ojalá se deje salir lo que le es propio al ser humano, la interdependencia, la entrega y el compromiso, en lugar hacer oídos sordos y esperar a que la humanidad del ser humano salga tras una desgracia.
Ojalá que la reconstrucción del país, empiece por una reconstrucción personal profunda, donde la vida se viva y se reciba la vida como un don y un milagro, donde la maternidad/paternidad y la crianza no se vea como una carga insoportable o un yugo que limita, donde la paternidad responsable no se identifique con abortar, donde morir dignamente no implique el poder acceder a la eutanasia. Ojalá que los rescates de uno más, uno más, uno más, graben en nuestras almas el infinito valor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. 
Ojalá que de los escombros se haya rescatado la convicción de ser mejores humanos.  Ojalá que el temblor haya dejado cimientos fuertes para construir una sociedad donde la dignidad humana, el amor, los vínculos, el compromiso social y la participación ciudadana sean los ejes rectores. Ojalá que no necesitemos más sacudidas para jerarquizar bien los valores y detenernos a mirar a los ojosa nuestro prójimo para alcanzar a ver el alma de quienes nos rodea y valorar su existencia. Ojalá que vivamos, cuidemos, abracemos y besemos a los nuestros como si fuera el último día.

A todos nos tembló y se nos movió la vida, a algunos tangiblemente y a otros más intangiblemente. El miedo y la inseguridad se resiste a abandonarnos, también en gran parte porque nos resistimos a abandonarnos a la voluntad amorosa de Dios. Sin embargo, más de uno desde ese día agradece cada respiración, cada latido, el poder ver las lunas de octubre y abrazar a los suyos intactos.
Pero,
 ¿y si hubiera sido tu último día? 

¿Habrías muerto en paz?

¿Cuál hubiera sido el balance al examinarte sobre cuánto amaste? 

¿Al abrir tus manos derramarías obras amor, 
misericordia, agradecimiento, perdón, paciencia y sacrificios? 

¿O por el contrario se escaparían tan solo borracheras, fiestas, superficialidades, vicios, 
prepotencia, egoísmo, falta de compromiso, omisión de actos buenos, desperdicio del tiempo? 

¿Te habría quedado pendiente algún beso, algún abrazo, alguna charla, algún te quiero? 

domingo, 24 de septiembre de 2017

#FuerzaMéxico

#FuerzaMéxico




Ante una tragedia humana aflora lo mejor del ser humano y lo peor... 

¿Qué es lo peor? Podría decir que es toda esa gente que hace mal uso de los medios de comunicación y de las redes sociales para quejarse, criticar sin medida o sembrar pánico y desconfianza, Podría asegurar que son todos esos que se toman selfies buscando likes o que hacen sus vídeos intentando lograr unos minutos de gloria. Sin embargo, creo que lo peor es  la indiferencia que lleva a unos a aprovecharse de la situación y a otros a seguir sus vidas como si nada hubiera pasado, porque "no nacieron para estos rollos ni para estar entre desconocidos ni  para ser voluntarios, y menos, si no les pasó nada o no les nace ayudar"...Increíble, pero cierto... 

La desgracia acontecida sobrepasa los gustos y las preferencias individuales; rompe cualquier tipo de barrera entre las personas y deja al desnudo la dignidad humana, la fragilidad de la vida y la temporalidad de lo material. Tan sólo imaginar el dolor de perder abruptamente y dramáticamente a un ser querido o tu casa resulta ser aterrador y angustiante. Aunque uno agradezca el estar bien y con los suyos y con lo suyo intacto, el alma se queda rota ante tanto sufrimiento inimaginable y el alma sangra ante la indiferencia.  El odio no es lo contrario del amor, sino la indiferencia... 

Gracias a Dios son pocas las personas  "insensibles" o "incapaces de hacer algo" por mitigar el dolor de tantas personas con nombre y apellido cercanas y lejanas, conocidas y desconocidas. Realmente son pocos los habitantes que se muestran apáticos o inhumanos con los mexicanos y con el país que les permite disfrutar la vida en esa burbuja paradisíaca de la que no se quieren salir. No obstante, es muy duro saber que existen. Definitivamente la pobreza material duele y es desgarradora, pero la pobreza humana decepciona, da náuseas, miedo, coraje, lástima y hasta sientes compasión...

Afortunadamente, en proporción estas personas son pocas y  para muestra basta observar las miles de iniciativas gratuitas, las cadenas humanas, los centros de acopio llenos, las carreteras con colas de ayuda en camino. Mexicanos y extranjeros, ricos y pobres, niños y adultos, creyentes y ateos  han volcado su humanidad y han demostrado que la sociedad desvinculada no es lo propio del ser humano desde el 19S.

Queda patente que lo natural es la interdependencia, la vinculación, la empatía, la entrega generosa desmedida, esto es, el amor. Es cierto que indudablemente hay héroes anónimos como los "topos" quienes arriesgan voluntariamente sus vidas o quienes no teniendo "nada" dan todo  o quienes su silla de ruedas, bastón o enfermedad no les ha impedido entregarse. Tal vez es cierto, esos son niveles extremos de generosidad impensables para la sociedad desvinculada y materialista en la que nos movemos.... Sin embargo, entre el heroísmo y la indiferencia hay un gran trecho para hacer, para dar y para ofrecerte, sea con tiempo, dinero o esfuerzo. 

Obvio no hay que ayudar pensando en que si a ti te pasara ojalá y hubiera alguien que te ayudara, pero es que cuando me enfrento a la indiferencia, me resulta inevitable pensar: "ojalá nunca te topes con alguien que piense así cuando necesites ayuda y "humanidad" de conocidos y desconocidos"... A lo mejor estas personas indiferentes tienen poca responsabilidad de ser así, sea porque es un mecanismo de evasión o porque son solo "producto" de la cultura y de la educación "endiosante" ególatra que se ha empeñado en criar adultos infantiles sometidos a sus caprichos y al placer inmediato, donde el otro es solo un medio que se puede utilizar para los propios fines. Quizá tienen un trauma o una conciencia adormecida... No los juzgo como personas, ya que cada uno sabe su historia y sus circunstancias, pero sí los invito a "humanizarse" y a "vincularse" aunque no les "nazca".. 

Mi más profunda admiración y respeto por todas las personas que por obligación o voluntariamente se entregan realizando todo tipo de trabajos para rescatar vidas, alimentar, vestir e impulsar la reconstrucción. Ojalá esta unión experimentada no se quede solo en la reconstrucción de casas sino de la sociedad y del país... Si esta actitud de entrega y de amor humano continuara más allá de la emergencia, verdaderamente no cabe duda de que México sería otro, no habría pobreza, ni analfabetismo, ni inseguridad, ni corrupción, etc. Dicen que el pueblo tiene el gobierno que se merece, continuemos demostrando y exigiendo lo que verdaderamente merecemos... No cabe duda que la unión hace la fuerza y el amor diferencia...

viernes, 9 de junio de 2017

domingo, 16 de abril de 2017

Padres e hijas - Fathers and daughters: 3 reflexiones


NOTA: contiene spoilers..





¿Qué les puedo decir????... La película no fue muy taquillera que digamos y recibió varias críticas negativas, pero a mí, ¡me encantó!...

¿Predecible?... Tal vez… Pero tan predecible como la vida misma, que en general sigue las normas de la naturaleza y de leyes como: “todo derecho conlleva una obligación”, “a todo efecto corresponde una reacción”, “todo acto tiene sus consecuencias”.

¿Dramática?... Tal vez… Pero tan dramática como a veces es la vida misma, que nos trae eventos, impredecibles e incontrolables (accidentes, muertes, enfermedades,  abusos, dificultades económicas, etc.), que hacen derramar lágrimas de dolor, tristeza y frustración y provocan  tormentas de angustia, incertidumbre y desesperación .

¿Un poco lenta?… Tal vez… Pero no más lenta que lo que se percibe la vida cuando hay dificultades y épocas duras…. En cambio, todo pasa más rápido cuando empieza la historia de amor… Esa historia de amor que se anhela, aunque a veces por las heridas de la vida, nos empeñemos en alejar o arruinar… Más o menos como Katie…Mientras su novio la amaba, con el amor verdadero de quiero quererte con tu pasado, en tu presente y con lo que venga y buscando tu bien...





Así pues, a continuación expondré 3 puntos que considero fundamentales de la película para reflexionar:

1.       RECONOCER Y SANAR AL NIÑO INTERIOR




Coincide que estoy leyendo un libro, que les recomiendo y que tiene que ver totalmente con la peli: Recovery of your inner child de Lucia Capaccione. Trata sobre el encuentro y la sanación de tu niño interior, (desafortunadamente no está traducido). Ese niño lastimado por una o miles de razones y que al crecer dejamos abandonado, cargando solo, el peso de las heridas del pasado.

Es frecuente encontrarse, como Katie, siendo “adulto”, de nombre, de cuerpo y de profesión, pero reaccionando con la inmadurez propia de un niño y peor aún, manteniendo conductas infantiles y autodestructivas debido a la falta de atención positiva y reparadora hacia nuestro niño interior.

Esto está plasmado perfectamente a lo largo de la película, la cual va explicando el comportamiento de Katie, quien tenía pavor al abandono. En consecuencia, al no haber resuelto sus heridas, utilizaba mecanismos de defensa negativos y autodestructivos para sentirse segura y, por segundos, viva: vivía sin sentir, mantenía relaciones promiscuas y de riesgo, rehuía al compromiso y “abandonaba” antes de que la fueran a “abandonar” o a rechazar…  

Siendo una película, en menos de una hora, ella logra una introspección profunda, cura a su niña interior y siguiendo el consejo de su papá, “no se rinde”. Busca a Kevin para pedirle perdón y todos son felices y comieron perdices… Aunque sabemos que la vida real es un poco más complicada y no siempre, nuestras metidas de pata, se solucionan tan idílicamente… De cualquier forma, nos lleva a cuestionarnos:

¿Qué heridas me han marcado? ¿Qué heridas siguen abiertas?

¿Cuáles son mis necesidades y mis miedos?

¿Qué conductas autodestructivas tengo?

¿Qué reacciones actuales son desproporcionadas e inmaduras
porque son amplificadas por cuestiones pasadas sin resolver?

¿Qué tipo de relaciones establezco?

¿Sé lo que quiero y a lo que le tiro?

¿Soy capaz de comprometerme y de ser responsable de mi vida y de mis decisiones
o sigo siendo un niño en un cuerpo adulto?


2. LA FRAGILIDAD DE LA VIDA




No puedo evitar mencionar otro aspecto de la peli, que da para darle vueltas y vueltas, hasta lograr tomar la determinación de vivir-vivir, viviendo conciente y responsablemente. La película presenta la historia de una familia con una hija. Como cualquier otra pareja, tienen conflictos matrimoniales. Sin embargo, a ellos se les acaba repentina y accidentalmente la posibilidad de solucionar su situación para poder continuar creciendo juntos, porque ella muere mientras discutían en el coche.

Me parece que a veces, o casi siempre, damos por sentada la vida, como si fuéramos capaces de agendar el día de nuestra muerte. Y así, nos damos permiso no sólo de realizar acciones negativas, sino de no hacer acciones buenas (omisión) o de no dar lo mejor de nosotros mismos… Confiados en que mañana será otro día y entonces, podremos hacer y deshacer a nuestro antojo.


Mañana sí me daré el tiempo para orar y agradecer el estar viva.

Mañana sí haré ejercicio, no comeré tanto dulce y leeré el libro que tengo pendiente.

Mañana sí haré o revisaré mi plan de vida.

Mañana sí empezaré a hacer realidad mis sueños y a vivir con pasión.

Mañana sí estaré sin prisas y podré contemplar un paisaje hermoso, la luna y las estrellas.

Mañana sí podré decir te quiero y hacer que mis seres queridos se sientan queridos.

Mañana sí podré tener tiempo para conversar, para jugar con mis hijos y dar buen ejemplo.

Mañana sí aprovecharé bien el tiempo y dominaré mi genio y pasiones.

Mañana sí escucharé con atención, seré empático, regalaré flores, tendré un detalle, 
pediré perdón, daré un beso, haré una caricia y admiraré el alma de quienes me rodean.

...Mañana... Otro día… La próxima semana… El próximo mes… 

...Total... Hay toda una vida por delante…

¿Y si no? ¿Y si no llega el mañana?


No es que esté deprimida o que me quiera poner fatalista, pero es una realidad que no tenemos la vida comprada.  Así que tal vez, no es tan buena idea dejar tantas cosas para mañana, un mañana que no no sabemos si llegará... Por lo mismo, nunca prometas, como hizo Jake, que no morirás. Hay muchas formas de ser sutil y veraz con los niños al mismo tiempo. Por fa, no prometas lo que no puedes cumplir…

Ahora bien, el ser conciente de la fragilidad humana no propone, ni justifica el vivir al estilo “carpe diem”, malentendido, de darle vuelo a la hilacha y destramparte. ¡No!... El punto está en vivir, vivir con los pies en la realidad, buscando el bien y la verdad dentro de nuestras posibilidades y circunstancias. Vivir cada día lo mejor que se pueda, haciendo el mayor bien posible, evitando la omisión y el mal, reconociendo los errores para enmendarlos y rectificar. Sin embargo, dado que es un hecho, que no se puede “revivir al muerto”, hay que ser prudentes y responsables con nuestras decisiones y nuestros actos, porque hay caídas que tienen consecuencias fatales y/o irreparables…

¿Suena desgastante vivir al máximo?…. Pues sí… ¡Para qué negarlo! Pero es que para eso está la vida, para gastarnos y desgastarnos por sacar la mejor versión de nosotros mismos. De cualquier forma, no te preocupes, que a final de cuentas, tendrás una eternidad para relajarte, despreocuparte y descansar…


3¿EL AMOR ES UNA NECESIDAD PARA LAS MUJERES Y UNA MERA OPCIÓN PARA LOS HOMBRES?




Por si se lo preguntaban, no estoy de acuerdo con la afirmación: “los hombres pueden vivir sin amar y las mujeres no”… En lo personal, creo que de poder-poder, ambos pueden pasar la vida sin amar, sin buscar su bien ni el de los demás y sin comprometerse.

¿Pero qué consecuencias trae esto?

¿Cómo es la vida sin amar y sin ser amado?


Definitivamente, una vida sin amor es una vida infeliz, vacía y sin sentido…Ni hombres, ni mujeres, ni ancianos, ni niños;  ¡nadie debe vivir sin amar y sin ser amado!… Justo la capacidad de amar nos hace únicos, superiores y distintos a todas las creaturas existentes. Nacimos del amor y estamos hechos para amar.

Y aunque suene trillado, el amor hace milagros, no sólo con Katie y en las películas. El amor verdadero, trasforma y saca lo mejor de nosotros y de los demás.

Solo en el amor podemos encontrar la felicidad, aquí y en la eternidad. De hecho, a final de cuentas, eso es lo único que va importar cuando llegue el momento de partir:

¿Cuánto ame?

martes, 28 de febrero de 2017

ARRIVAL - LA LLEGADA

ARRIVAL- LA LLEGADA
Por Luz Ma Dollero @equilibrium4mom

NOTA: ¡Contiene spoilers!…. Si quieres ver la peli, lee el artículo luego…




El otro día mi marido me dio varias opciones para elegir qué película quería ver. De cada una me iba dando una breve explicación y cuando llegó el turno de “Arrival”, mi cerebro registró:

“La llegada - de – marcianos”.

…Así que no pasó el filtro y evidentemente, escogí otra.

Sin embargo, el fin no me dio alternativas. Él había decidido que íbamos a ver Arrival, porque “estaba mega nominada por todos lados a los Óscares”. Por lo que no me quedó de otra, más que hacer un sacrificio y fumarme a los marcianos sin rechistar…  Pero, para mi sorpresa, la verdad es que sí me gustó la película, aunque se me hizo un poco lenta.

Para variar, mi cerebro racional me asaltó con algunas preguntas que les expondré antes de compartirles los tres puntos que me encantaron de la peli:

  • ¿Por qué cuando la Doctora pregunta que cómo son los extraterrestres y que qué onda con el asunto, le dicen que ya verá?... ¡Por eso el anterior que contrataron se les murió del susto!... Creo que, si la contrataron o cuasi secuestraron para ayudar a resolver el asunto, poniendo en riesgo su vida, tenía derecho a estar informada...


  • ¿En qué universidad trabajaba la Doctora? ¡Porque si su sueldo de profe le alcanzaba para esa casita espectacular con vista al lago, definitivamente, quisiera mandar mi CV!…


  • Si los extraterrestres venían en son de paz, querían ayudar, tenían un súper lenguaje avanzadísimo que les permitía conocer el futuro, ¿cómo es no se les ocurrió poner una banderita blanca en sus naves o traer su mensaje escrito en al menos en un “idioma humano”?… ¡Esto hubiera simplificado el asunto y hubiera evitado miles de altercados, levantamientos y stress!… ¡Sobre todo si ya sabían cómo somos los humanos de malos para esto de la comunicación pacífica y de tiquismiquis con lo que consideramos desconocido o diferente a nosotros? ¿O será que no tenían espejos y no sabían que nos podríamos sentir un poco intimidados con su presencia y la de sus aparatitos monstruosos? ¿O será que simplemente les divertía ver a los “humanitos frikeados”, a tope de adrenalina y a punto de hacer estallar un conflicto mundial?...


  • Por tanto, ¿realmente querían ayudar o sólo lo hacían por mera conveniencia, dado que en 3000 años iban a necesitar nuestra ayuda? ¿Los movía el bien común del universo o meras intenciones pragmáticas-utilitaristas para proteger su especie?


En fin, ¡ya paro, que creerán que no me gustó la peli!... Y la verdad es que sí me gustó y me puso a trabajar el chícharo... Les comparto los tres puntos principales que me parecieron interesantes para reflexionar:

1. LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE Y SU RELACIÓN CON NUESTRA FORMA DE PENSAR Y ACTUAR.

Sin intentar descifrar qué es primero, el huevo o la gallina, es cierto que la cultura y la lengua nos dotan de características propias y moldean nuestro pensar y actuar.  Todos sabemos que no es lo mismo hablar español de México que castellano de España, no sólo porque aquí pedimos jugo de toronja con popote y allá sería, un zumo de pomelo con pajita. Estereotipos o no, pero el lenguaje nos hace ser diferentes y actuar de diversas maneras: ahí está el mexicano dándole mil vueltas al asunto, mientras el español súper directo ya fue y vino tres veces. El mexicano adorna las frases y usa diminutivos constantemente, permitiéndole al español sonreír, sentir calidez y a la vez dudar de “tanta amabilidad” y hasta cuestionarse si el gasto de saliva y tiempo, realmente valdrá la pena. Sin ir más allá, otra palabra determinante que causa asombro e incertidumbre, no solo por el sonido, sino por su amplio significado, es el famoso “ahorita” mexicano, que abarca todo un espectro de “posible” acción: puede oscilar entre “un rato”, la próxima semana o bien, un tiempo indeterminado…

Asimismo, la profesión que escogimos y los amigos que tenemos marcan nuestro pensar y nuestro actuar... ¡Vaya, es obvio, que no hablan igual los abogados, que los filósofos, los doctores, los punkies, los artistas, los intelectuales, los liberales o los conservadores! ¡Ni hablan, ni piensan, ni se visten igual, ni perciben el mundo igual!….

Por eso, cuando estás fuera de “país” y/o de “tu grupo”, te sientes marciano o ves a los “otros” como marcianos  y se requiere realizar un esfuerzo extra y tener capacidad de adaptación y paciencia  para lograr entrar en contacto, conocerse mutuamente y conseguir que fluyan las relaciones…





2. COMUNICARSE EFICAZ Y EFECTIVAMENTE CON MARCIANOS ES POSIBLE, SI SE ES: ASERTIVO, PACIENTE, EMPÁTICO, TRANSPARENTE Y SE CLARIFICAN LAS DUDAS SIN RODEOS.

Antes de buscar extraterrestres para probar nuestra capacidad para comunicarnos, podemos empezar a practicar con los marcianos que tenemos al lado: sea el esposo/a, los hijos, familiares, jefes, compañeros de trabajo, vecinos o personas con las que nos topamos que a veces de verdad parecen que vienen no de otro planeta, sino de otra galaxia. Todos estos marcianos a veces “sacan” a relucir nuestro peor “yo” y se establecen las formas más negativas y bélicas de comunicación, llenas de prejuicios, humillaciones, ridiculizaciones, posiciones autoritarias o por el contrario, de indiferencia…

¿Y esto por qué sucede? Tal vez porque vivimos a la defensiva justo pensando que todos esos seres diferentes a nosotros son marcianos peligrosos. Tal vez porque tenemos heridas no sanadas o porque no conocemos mejores formas para comunicarnos. Y así, no llegaremos muy lejos, ni en crecimiento personal ni en cuanto a consecución del bien común. 

Debemos aprender a ver al otro, no como enemigo de otra galaxia, sino como un ser único e irrepetible y valioso de mi misma naturaleza y de mi mismo planeta (aunque a veces no lo parezca). Debemos aprender a valorar lo diferente para enriquecernos y crecer. En realidad, cuando más nos conocemos y crecemos es en el encuentro con el otro. Por eso, debemos:

Desarrollar habilidades para comunicarnos "sin trajes" y prejuicios,
con humildad, empatía, respeto, compasión y amor, 
para así  poder generar puntos de encuentro.






3. SI CONOCIERAS EL FUTURO…  ¿CAMBIARÍAS TUS DECISIONES?

¿Tú qué harías en el lugar de la Doctora?



O bueno, para hacerlo más fácil, responde con honestidad:

Conociendo tu presente, ¿cambiarías tu pasado?

Y qué tal si hacemos un planteamiento más real y posible:

¿Cuál es tu propósito, cuál es tu misión aquí?

Conociendo tu pasado y el futuro que quieres:

¿Qué cambiarás de tu presente?...

¿Cómo vivirás tu presente para poder vivir el futuro que quieres?






… En fin, ahí te lo dejo de tarea….


Luz Ma Educadora Perinatal y Doula: Entrevista Xentu Atlixco


Les es comparto la entrevista: